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Lunes 05.04.2021 - Última actualización - 13:07
13:00

Por Augusto Munaro

Esplendores cotidianos

"Cuando la muerte sorprendió a Fassbinder", Corina Sedevich; Tanta Ceniza Editora; Neuquén, Argentina.
Crédito: Gentileza

"Cuando la muerte sorprendió a Fassbinder", Corina Sedevich; Tanta Ceniza Editora; Neuquén, Argentina. Crédito: Gentileza



Por Augusto Munaro Esplendores cotidianos El cine, la familia, la muerte, la memoria; una inmersión en los pequeños acontecimientos de todos los días. Sedevich no se vale de la palabra para cantarle al amor, se vale del amor para adorar la palabra.

Por Augusto Munaro

 

Todo poeta se desliza hacia una búsqueda interior como aquel que camina sobre la cuerda floja, logrando el equilibro perfecto en la palabra. Corina Sedevich llega a ese equilibrio con un lenguaje desgarrado, buceando palabras hasta purificarlas, dándoles un nuevo ritmo. El tono sigue siendo meditativo, sugerente, pero sin descubrir las líneas motivadoras del poema, puesto que el lenguaje posee capacidad sustitutiva del acto, pero al mismo tiempo, requiere conservar su autonomía para generar imágenes que apunten en diversas direcciones: "Las nubes ciernen las luces que caen sobre el pecho que cimbra/ de la mujer que pasa. Las flores nuevas del ciruelo joven/ se elevan apenas sobre mi cabeza. Los rojos estigmas/ superan los pétalos blancos. Pienso en mi madre. Soy mi madre." El dolor y la lucidez se reparten los puntos. Más que el conocimiento o la reflexión, esta poesía busca intensificar la sensación de estar vivo, aguzar la percepción hasta que pueda recoger connotaciones entrañables en todo lo que toque. 

 

Sedevich maneja el lenguaje con soltura, sin nunca abusar de la metáfora; cada palabra cobra un peso especial, su particular espesor desata la memoria en astillas, volviendo el mensaje perennemente lúcido. Palabras exactas, por otra parte, siempre en el punto de la incandescencia, surgidas intactas –así parece- de una erupción: "Los árboles del día en que naciste/ en el aire, hijo, se mueven lentos,/ incompletos, como fue la rotación/ de tu cabeza en el canal de parto." La memoria, desprovista de nostalgia, niega quietud al pasado, le abre puertas que pueden provocar vibraciones en el presente. Cuando la muerte sorprendió a Fassbinder puede seguirse con las mismas claves de lectura que admite su obra anterior en ese constante indagar en los datos visibles, resabios o signos de lo invisible, de lo oculto, pero aquí es principalmente la ruptura de la causalidad temporal lo que genera extrañamiento. 

 

El cine, la familia, la muerte, la memoria; una inmersión en los pequeños acontecimientos de todos los días. Sedevich no se vale de la palabra para cantarle al amor, se vale del amor para adorar la palabra. Variedad temática y tonal, rigor en el lenguaje y un cuidado casi permanente de la musicalidad se funden en una obra donde la buena poesía respira sin afectación. En síntesis, 25 poemas de prolija factura y sencilla presentación. 

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