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Sábado 12.06.2021 - Última actualización - 8:46
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Pedagogía Montessori

Niños protagonistas de su propio desarrollo, la propuesta educativa que crece en Santa Fe

Con más de 100 años de historia, este método de enseñanza que promueve la autonomía y la independencia suma adeptos en la ciudad. Para conocer sus principios, El Litoral dialogó con profesionales santafesinas que llevan adelante esta experiencia distinta de aprendizaje.

 Autonomía e independencia son precisamente dos puntos fundamentales de esta pedagogía en la que educar es acompañar al niño en su camino personal de realización.   Crédito: Gentileza Espacio Montessori Santa Fe Autonomía e independencia son precisamente dos puntos fundamentales de esta pedagogía en la que educar es acompañar al niño en su camino personal de realización.
Crédito: Gentileza Espacio Montessori Santa Fe

Autonomía e independencia son precisamente dos puntos fundamentales de esta pedagogía en la que educar es acompañar al niño en su camino personal de realización. Crédito: Gentileza Espacio Montessori Santa Fe

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Pedagogía Montessori Niños protagonistas de su propio desarrollo, la propuesta educativa que crece en Santa Fe Con más de 100 años de historia, este método de enseñanza que promueve la autonomía y la independencia suma adeptos en la ciudad. Para conocer sus principios, El Litoral dialogó con profesionales santafesinas que llevan adelante esta experiencia distinta de aprendizaje. Con más de 100 años de historia, este método de enseñanza que promueve la autonomía y la independencia suma adeptos en la ciudad. Para conocer sus principios, El Litoral dialogó con profesionales santafesinas que llevan adelante esta experiencia distinta de aprendizaje.

La pedagogía Montessori gana terreno en la vida de los más pequeños: juguetes, decoración, lecturas y hasta muebles se inspiran en ella. A simple vista parece una moda, pero la verdad es que detrás de esta propuesta hay más de 100 años de historia, el respaldo de investigaciones científicas y un método riguroso que tiene un solo eje: el niño.

 

María Montessori nació en 1870, fue pionera en estudiar y ejercer la medicina cuando la carrera era "cosa de hombres". Más tarde se formó en filosofía, psicología, educación y antropología, desde donde ingresó al mundo de la infancia. Creó jardines, observó e investigó el comportamiento de sus propios alumnos y a partir de su experiencia gestó una filosofía de la educación que hoy se replica en todo el mundo.

 

En Santa Fe de a poco comienzan a surgir espacios que, inspirados en la propuesta Montessori, con pautas muy específicas y concretas, ofrecen a los niños una experiencia distinta de aprendizaje. "Proveemos ambientes preparados. Cuidamos mucho de cuestiones como el orden y la estética simple y real. Los objetos y mobiliarios están adaptados, los materiales están disponibles y son adecuados para la edad de los niños. De esta manera se promueven la autonomía e independencia y la autorregulación", explica Mercedes Aparo, licenciada en Psicología y Asistente Montessori certificada por FAMM (Fundación Argentina María Montessori), quien incorpora esta filosofía -además de otros enfoques como la crianza consciente, el movimiento libre y el juego espontáneo- en su espacio educativo, donde trabaja con niños de 0 a 4 años.

 

Autonomía e independencia son precisamente dos puntos fundamentales de esta pedagogía en la que educar es acompañar al niño en su camino personal de realización. Se trata de una invitación a cambiar la actitud del educador frente al pequeño, este se transforma en un actor de su propia construcción, una persona a la que hay que ayudar a desarrollarse.

 

Por su parte, Inés Grenón conoció el método Montessori a través de la catequesis del Buen Pastor, una propuesta para niños a partir de los 3 años que se aplica en nuestra ciudad y en todo el mundo. Ese interés la motivó a formarse como asistente también en la FAMM. Hace unos meses inauguró su "kinder" Montessori en el sur de la ciudad, donde recibe pequeños de 45 días a 3 años.

 

Allí reúne todas las condiciones que necesita el método para poder aplicarse: "Tenemos un ambiente preparado, el acento puesto en los materiales, adultos transformados y al niño como centro", resume.

 

Espacios seguros

 

Hace ya 14 años que Ana García Chiavarini y Carolina Lazzarini se interesaron por el método Montessori. Ambas son psicólogas, también formadas en la FAMM y juntas llevan adelante un espacio en pleno centro santafesino. Ellas cuentan sobre la importancia del lugar y de los materiales que se utilizan en el método, y sobre cómo lo llevan a la práctica: "Nuestro ambiente está compuesto por materiales Montessori, exclusivamente. Estos están dispuestos en lo que María Montessori llamó 'el ambiente preparado': amplio, ordenado, proporcionado a la medida de los niños, con estanterías bajas, mesas, sillas y alfombras para que puedan trabajar en forma individual o grupal. El espacio permite una gran libertad de movimientos, respetando así distintos ritmos y estilos de aprendizaje. En él se desarrollan los aspectos sociales, emocionales e intelectuales, y responde a las necesidades de orden y seguridad".

 

Luego de muchos años de trabajo y con la satisfacción de ver los resultados en los pequeños que acompañan, agregan: "Lo más importante es motivar a los niños a aprender con gusto y permitirles satisfacer la curiosidad, permitir que encuentren la solución a los problemas, experimentar el placer de descubrir ideas propias en lugar de recibir los conocimientos de los demás".

 

Materiales nobles

 

El material utilizado en estos espacios es muy importante y tiene la característica de ser didáctico-científico y constituye el eje fundamental para la implementación del método. "Todos los objetos son reales -destaca Inés- no se juega a cocinar, se cocina. En la etapa que va de 0 a 3 años todo debe ser real porque los niños están absorbiendo el mundo. 'La mente absorbente' es uno de los conceptos madres de Montessori, por eso todo el material que se utiliza es noble".

 

-¿Cuáles son sus características?, consultó El Litoral. Ana y Carolina las resumen de la siguiente manera:

 

-No son juguetes, son herramientas para desarrollar el conocimiento y el pensamiento abstracto.

 

-Están ideados para captar la curiosidad del niño y guiarlo en el deseo de aprender.

 

-Pueden ser utilizados individualmente o en grupos.

 

-Son autocorrectivos, ninguna tarea puede completarse incorrectamente sin que el niño se de cuenta.

 

-Son manipulativos, porque los niños aprenden a través de sus manos.

 

-Son sensoriales, se aprende a través de los sentidos y la experimentación.

 

-Son repetitivos, el aprendizaje se da a base de repetir constantemente.

 

Niños autónomos e independientes 

 

Los chicos educados en ambientes libres y seguros, guiados en su recorrido individual de acuerdo a sus propios intereses, ven fortalecida su confianza y autonomía. Una de las claves de la filosofía Montessori es mirar a los niños como personas a las que hay que acompañar con profundo respeto y no como futuros adultos que deben ser modelados.

 

En este sentido y desde su experiencia Mercedes destaca: "Al trabajar con la singularidad de cada niño rescatamos sus intereses y capacidades, y acompañamos para puedan desarrollarse a su propio ritmo. La autonomía, independencia y autorregulación que promovemos los ayuda a sentirse valiosos, seguros de sí mismos, capaces de decidir".

 

Aplicar Montessori es educar para la vida, para que cada chico pueda desplegar su potencial cuidando de sí mismo, del otro y del ambiente. Así lo confirma Inés: "Cuando conocés este método no podés volver atrás; es tal el impacto y la transformación interior que produce, que la mirada hacia el niño cambia totalmente y uno comprende verdaderamente lo que es la crianza respetuosa".

*Fuentes consultadas: "Montessori explicado a los padres", de Charlotte Poussin; Fundación Argentina María Montessori. www.fundacionmontessori.org.

 

El método Montessori en 7 puntos 

1. El movimiento. El pensamiento y el aprendizaje se potencian con él, están estrechamente ligados.

2. La libertad y el autocontrol. El aprendizaje y el bienestar mejoran cuando las personas sienten que tienen control sobre sus acciones.

3. El interés. Los chicos aprenden, se concentran y comprenden mejor cuando están interesados.

4. La recompensa interna. La realización del error y la sensación de logro, cuando son internas, propician la autoestima, la responsabilidad y el pensamiento crítico.

5. Aprender de los pares. El aprendizaje se potencia con el ejercicio de enseñarles a otros, lo que promueve el respeto, la tolerancia y la solidaridad.

6. El maestro acompaña, el niño actúa. El pensar por sí mismo y la libre elección ayuda al niño a desarrollar la voluntad, la perseverancia, la confianza y la responsabilidad.

7. Ambiente ordenado, mente ordenada. El orden externo y la secuencia en el uso de materiales promueven la claridad de pensamiento y la concentración.

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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Autor:

Marina Zavala
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