Este 7 de febrero comienza la semana de San Valentín con el Día de la Rosa
Más allá de un simple obsequio, la tradición de regalar rosas esconde una historia milenaria que vincula a filósofos asiáticos y diosas romanas con el sentimiento más universal.
La costumbre de obsequiar esta flor no es un capricho moderno: sus raíces se hunden en civilizaciones antiguas. REUTERS/Peter Nicholls
El calendario sentimental de febrero abre hoy su primer gran capítulo. Este sábado 7 de febrero se celebra el Día de la Rosa, una festividad que funciona como el portal de entrada a la denominada "Semana del Amor". Se trata de un ciclo de siete días que culminará el próximo 14 de febrero con San Valentín, pero que desde hoy propone rescatar la simbología de una flor que ha acompañado a la humanidad durante siglos como emblema de afecto, deseo y lealtad.
Aunque el mercado suele prepararse con mayor intensidad para la fecha principal, el Día de la Rosa ha ganado terreno como una invitación a la sutiliza. La costumbre de obsequiar esta flor no es un capricho moderno: sus raíces se hunden en civilizaciones antiguas.
En China, hace miles de años, el filósofo Confucio ya documentaba su fascinación por el cultivo de rosales en los Jardines Imperiales. Por su parte, la mitología romana asociaba esta flor con Venus, la diosa de la belleza, bajo el concepto de sub rosa, vinculándola con los secretos compartidos entre amantes.
El Día de la Rosa ha ganado terreno como una invitación a la sutiliza. REUTERS/Peter Nicholls
Un código de colores para cada sentimiento
Regalar una rosa no es un acto uniforme. En la actualidad, el color elegido define la intención del mensaje. En las florerías, la tendencia se mantiene clara:
Rojas: siguen siendo las reinas indiscutidas para expresar pasión, celo e intensidad amorosa.
Amarillas: una opción en ascenso para quienes buscan celebrar la amistad, el optimismo y la alegría.
Blancas: representan la pureza y la lealtad, siendo la elección predilecta para compromisos y nuevos comienzos.
Rosadas: un tono que comunica gratitud, gentileza y una admiración más suave y respetuosa.
Se trata de un ciclo de siete días que culminará el próximo 14 de febrero con San Valentín. REUTERS/Darrin Zammit Lupi
Celebrar con todos los sentidos
Más allá de lo material, el Día de la Rosa invita a la planificación. Especialistas en jardinería sugieren que este es el momento ideal para proyectar el cultivo propio, consultando manuales técnicos para que la floración alcance su esplendor en los meses venideros.
Asimismo, la cultura popular ha inmortalizado esta flor en la música. Desde clásicos como "The Rose" de Bette Midler hasta el misticismo de "Kiss from a Rose" de Seal o "Desert Rose" de Sting, la banda sonora de este día es tan amplia como el abanico de sentimientos que una simple flor puede despertar.
En un mundo digitalizado, el Día de la Rosa sobrevive como un recordatorio de lo tangible. No se trata únicamente del valor comercial de la flor, sino del tiempo dedicado a elegirla y la intención de quien la entrega. Iniciar esta semana con un gesto de ternura —ya sea para una pareja, un amigo o un acto de bondad al azar— es, quizás, la forma más auténtica de preparar el corazón para lo que resta de febrero.