Buenos Aires acompañó este miércoles el despegue de Artemis II con una proyección especial en el Obelisco. El mapping siguió el lanzamiento de la misión tripulada que devolvió a la NASA al entorno lunar después de más de medio siglo y convirtió al centro porteño en una postal ligada al regreso de la exploración humana más allá de la órbita baja.
Buenos Aires proyectó el lanzamiento de Artemis II en el Obelisco
La Ciudad proyectó en el Obelisco el lanzamiento de Artemis II, la primera misión tripulada hacia el entorno lunar en más de 50 años. El homenaje puso el foco en el nanosatélite argentino ATENEA.

La iniciativa también puso en primer plano la presencia argentina en la misión. ATENEA, el nanosatélite desarrollado en el país, viaja como carga secundaria y forma parte de un vuelo que se convirtió en un acontecimiento de impacto global por su valor científico, técnico y simbólico.
Una noche espacial en el centro porteño
La proyección sobre el Obelisco fue una de las expresiones locales del lanzamiento de Artemis II. La Ciudad decidió acompañar el momento con un homenaje visual que vinculó el emblema porteño con uno de los hitos espaciales más importantes de los últimos años.
El despegue se produjo desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, con una tripulación integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. La misión tiene una duración estimada de diez días y no prevé alunizaje, pero sí un recorrido alrededor de la Luna para poner a prueba sistemas de navegación, comunicaciones y soporte vital.
Artemis II representa el primer vuelo tripulado hacia la Luna desde Apolo 17, en 1972. Además, suma hitos propios: Koch es la primera mujer en una misión lunar de este tipo, Glover el primer astronauta negro y Hansen el primer canadiense en una travesía al entorno lunar.
ATENEA, la presencia argentina en la misión
La Argentina participa a través de ATENEA, un microsatélite seleccionado para integrarse a la carga secundaria del vuelo. El proyecto fue desarrollado con intervención de instituciones científicas y universitarias del país y tiene como objetivo probar tecnologías de navegación y medición de radiación en espacio profundo.
Entre las metas de ese dispositivo está el análisis de señales de posicionamiento a gran distancia de la Tierra, además del estudio de las condiciones del entorno por fuera de la órbita habitual de los satélites argentinos. Esa participación le dio al lanzamiento una dimensión especial para la comunidad científica local.
La incorporación de ATENEA también le otorgó al evento una lectura pública distinta en la Argentina. No fue solo la transmisión de una misión internacional, sino también la exhibición de una contribución concreta del país en un programa espacial de máxima visibilidad.
Un lanzamiento con mirada global
Artemis II es una escala decisiva dentro del programa que busca preparar futuras misiones humanas a la superficie lunar. El vuelo servirá para validar el desempeño conjunto del cohete SLS y de la nave Orion antes de los próximos pasos del plan espacial estadounidense.
En ese marco, la imagen del Obelisco convertido en pantalla para seguir el lanzamiento terminó uniendo dos planos: el de una misión histórica para la exploración espacial y el de una participación argentina que permitió mirar ese momento con algo más que admiración a distancia.








