Aún no ha llegado a las librerías, pero ya está dando mucho que hablar El canto del cisne: Diana, mi hermana, el libro de Charles Spencer, el conde de Spencer, que saldrá a la venta el próximo 23 de septiembre de la mano de Plaza & Janés.
El hermano de Lady Di arremete contra Carlos en su nuevo libro

La culpa la tienen algunos adelantos del libro difundidos por la prensa británica que corren el riesgo de reabrir viejas heridas y ensombrecer a la familia real.

Hay uno en particular que ya se encuentra en el centro de la polémica: tras la muerte de la princesa, cuando los Windsor y los Spencer estaban ultimando los detalles del funeral, Charles Spencer y el entonces príncipe Carlos mantuvieron una conversación telefónica muy tensa.
“El príncipe Carlos siguió dando rienda suelta a su ira, sin que yo le interrumpiera. Luego se detuvo”, prosigue el autor en el pasaje en cuestión, filtrado en las últimas horas y publicado por el Daily Mail.
“Di por hecho que aquella pausa indicaba un esfuerzo por recomponerse, pero luego descargó por teléfono lo que siempre he interpretado como el desprecio largamente reprimido hacia Diana y su horror ante el hecho de que el mundo entero hubiese quedado tan conmocionado por su muerte. ‘Ten por seguro que pronto nos olvidaremos de ella’, dijo entre dientes”.
El cortejo detrás del féretro
El tono acalorado de la discusión entre el conde Spencer y el príncipe se debió a la decisión de que Guillermo y Harry participaran en el cortejo fúnebre que seguía al féretro de la princesa. Una decisión con la que Charles Spencer nunca estuvo de acuerdo y sobre la que, ya de adultos, también los príncipes se han detenido a reflexionar en varias ocasiones.
Guillermo, que en aquel septiembre de 1997 tenía 15 años, reveló en un documental de la CBS realizado con motivo del vigésimo aniversario de la muerte de su madre que aquel cortejo fue “una larga y triste caminata larga y triste” y que utilizó su flequillo para ocultar su mirada y no cruzarse con la de la multitud.
Harry ha sido más duro: “Mi madre acababa de fallecer y tuve que caminar un largo trecho detrás de su ataúd, rodeado de miles de personas mirándome, mientras millones lo hacían frente al televisor. Creo que a ningún niño se le debería pedir algo así, bajo ninguna circunstancia. No creo que hoy en día pasara algo así” declaró a Newsweek en 2017 .
En Spare: en la sombra, su libro de memorias, Harry volvería a abordar el tema, afirmando que “varios adultos” se oponían a que los niños participaran en el cortejo fúnebre, sobre todo Charles Spencer: "El hermano de mi madre, el tío Charles, montó un escándalo, furioso: '¡No podéis hacer que estos niños caminen detrás del ataúd de su madre! Es una barbaridad”.
La fricción entre el conde Spencer y la familia real tras la muerte de Diana no es nada nuevo. Cualquiera que haya seguido o visto a posteriori el funeral de la princesa recordará sin duda el tono decidido con el que Carlos, que entonces tenía 33 años, no se anduvo con rodeos con los Windsor desde el púlpito, afirmando que protegería a sus sobrinos para que crecieran no solo respetando las tradiciones y sus deberes, sino también manteniendo el espíritu creativo y alegre que su madre había trazado.

Sea como fuere, la anécdota de la llamada telefónica seguramente no será la única que ocupe un lugar importante en el libro de Spencer. El conde ha afirmado que lo ha escrito para enmendar las “falsedades” sobre la figura de su hermana y promete revelar detalles inéditos sobre el matrimonio entre la difunta princesa y el entonces príncipe de Gales.
La respuesta oficial de Buckingham
Por su parte, el palacio de Buckingham ya está tratando de contener la avalancha que se avecina con una respuesta oficial:
“Si bien no comentamos libros por una cuestión de principios, su majestad es consciente de que el dolor por la pérdida de un hermano puede nublar la razón, condicionar el juicio y alterar los recuerdos de maneras que se escapan a los demás, incluso muchos años después de tamaña pérdida”, afirmaba el comunicado.
Palabras que recuerdan mucho a la fórmula que utilizó Isabel II para responder a las polémicas que siguieron a las declaraciones de Meghan Markle sobre el racismo percibido dentro de la familia real y a las preocupaciones manifestadas por alguien (cuyo nombre nunca se ha revelado) sobre el color de piel que tendría su hijo Archie.

Y es precisamente hacia los Sussex hacia donde se está redirigiendo la atención. “Harry sabía lo que había en el libro: no fue una sorpresa”, reveló una fuente a Page Six. El duque de Sussex, que esta semana cumplió 42 años, habría hablado del libro con el conde Spencer el pasado mes de julio estuvo en Althorp House junto a su mujer e hijos para visitar el lugar donde está enterrada Diana.
Resulta probable, dada la buena relación entre tío y sobrino a lo largo de los años. Tras los primeros adelantos, la expectación por el libro es cada vez mayor y ya se han dado los primeros episodios curiosos.
En los Países Bajos, hace unos días se sustrajeron varios ejemplares de una furgoneta que se dirigía desde la imprenta de la editorial local —que había adquirido los derechos— hasta el almacén. Un robo decididamente insólito para un libro que promete no pasar desapercibido.








