Lluvias de meteoros 2026: fechas y espectáculos celestes para observar estrellas fugaces
El año 2026 ofrece una serie de lluvias de meteoros que permitirán apreciar “estrellas fugaces” en diferentes épocas del calendario. Aquí, las fechas clave y cómo aprovechar cada oportunidad para observar estos espectáculos naturales.
En 2026, el cielo nocturno brindará a los observadores un calendario de lluvias de meteoros
En 2026, el cielo nocturno brindará a los observadores un calendario de lluvias de meteoros que se extienden a lo largo de casi todo el año, con períodos de actividad definidos en cada estación y oportunidades para ver “estrellas fugaces” a simple vista sin necesidad de telescopios.
Estos fenómenos se producen cuando la Tierra atraviesa nubes de partículas dejadas por cometas y asteroides en su órbita alrededor del Sol, generando destellos luminosos al entrar en la atmósfera terrestre.
Comienzo del año con las Cuadrántidas
El primer gran evento de 2026 llegará con la lluvia de meteoros de las Cuadrántidas, que marca tradicionalmente el inicio del calendario anual.
Durante los meses de julio y agosto, el espectáculo continúa
Este grupo de partículas activas de finales de diciembre a principios de enero alcanzará su máximo de actividad el 3 de enero, aunque este año la observación podría verse afectada por la presencia de la Luna llena, que hará más difícil detectar los meteoros más débiles.
Aun así, bajo cielos oscuros es posible observar algunos destellos brillantes de estrellas fugaces durante la noche.
Hacia el otoño boreal y la primavera austral, en abril, otro fenómeno esperado es la lluvia de meteoros de las Líridas, que alcanza su punto máximo alrededor del 21 y 22 de abril. Este evento es uno de los más tradicionales y suele ofrecer tasas moderadas de meteoros visibles por hora, especialmente en noches despejadas alejadas de la contaminación lumínica.
Apenas unas semanas después, en mayo (5–6), se espera la actividad de las Eta Acuáridas, una lluvia asociada al famoso cometa Halley, cuyas partículas cruzan la órbita de la Tierra y se hacen visibles justo antes del amanecer en el hemisferio sur y regiones tropicales.
En condiciones ideales, este fenómeno puede producir una buena cantidad de meteoros, aunque la Luna puede interferir parcialmente en su visualización dependiendo del calendario lunar.
El primer gran evento de 2026 llegará con la lluvia de meteoros de las Cuadrántidas,
El cielo de invierno y verano
Durante los meses de julio y agosto, el espectáculo continúa con varias lluvias de meteoros. Entre ellas, una de las más populares para observadores de todo el mundo es la de las Perseidas, que suele alcanzar su punto máximo alrededor del 12 y 13 de agosto, cuando bajo un cielo oscuro pueden verse decenas de meteoros en una sola hora.
Las Perseidas cuentan entre los eventos más concurridos del año por su constancia y brillo, lo que las convierte en una cita destacada para aficionados a la astronomía.
También en este período hay actividad de las llamadas Delta Acuáridas del Sur, otro grupo de meteoros que se extiende desde fines de julio hasta casi finales de agosto, y que puede complementar la observación en noches consecutivas.
A medida que avanza la primavera y el otoño en distintos hemisferios, varias lluvias adicionales se activan en el cielo: las Oriónidas en octubre, las Leónidas en noviembre y las Geminidas en diciembre, cada una con características particulares y momentos óptimos de observación.
Entre estas, las Geminidas suelen ser especialmente destacadas por su alta tasa de meteoros por hora, con espectáculos intensos en noches bien oscuras al final del año.
Para observar estos eventos, los expertos recomiendan alejarse lo más posible de las luces de las ciudades y buscar cielos abiertos y despejados.
Los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo, por lo que no es necesario apuntar hacia una constelación específica; en cambio, relajar la vista y permitir que se adapte a la oscuridad suele mejorar la experiencia.
Además, los periodos sin Luna (o con Luna baja en el horizonte) ofrecen condiciones más favorables para ver meteoros más tenues y frecuentes.