Día del Oso Polar: 5 datos sorprendentes y la amenaza que podría extinguirlos
En el marco del Día Internacional del Oso Polar, especialistas advierten sobre la crítica situación de la especie. Aunque su imponente figura fascina al mundo, la pérdida acelerada de su hábitat natural por el deshielo pone en jaque su supervivencia hacia finales de siglo.
Aunque solemos identificarlos por su color níveo, el oso polar guarda secretos biológicos fascinantes. REUTERS/Michael Dalder
Este 27 de febrero, el mundo conmemora el Día Internacional del Oso Polar, una fecha que busca no solo celebrar a uno de los depredadores más majestuosos del planeta, sino también alertar sobre la fragilidad de su ecosistema. En un contexto de calentamiento global acelerado, el Ursus maritimus se ha convertido en el símbolo viviente de la lucha contra el cambio climático, enfrentando un futuro incierto donde el hielo marino —su plataforma de caza y vida— desaparece a pasos agigantados.
Estos animales no son solo habitantes de la tierra; son considerados mamíferos marinos. REUTERS
Adaptaciones asombrosas: más que un pelaje blanco
Aunque solemos identificarlos por su color níveo, el oso polar guarda secretos biológicos fascinantes. Su piel, debajo del pelaje, es en realidad negra, una adaptación evolutiva que les permite absorber y retener mejor el calor solar en el gélido Ártico. Además, sus pelos son huecos y transparentes, actuando como conductores de luz hacia la piel.
Estos animales no son solo habitantes de la tierra; son considerados mamíferos marinos. Pasan la mayor parte de su vida en el hielo marino, donde dependen casi exclusivamente de las focas para alimentarse. Su capacidad de nado es prodigiosa, pudiendo recorrer cientos de kilómetros sin descanso, aunque este esfuerzo es cada vez más frecuente y peligroso debido a la fragmentación del hielo.
Actualmente, se estima que quedan entre 22.000 y 31.000 ejemplares en estado salvaje, distribuidos en cinco naciones: Canadá, Estados Unidos (Alaska), Rusia, Groenlandia y Noruega.
El desafío de la supervivencia
El principal enemigo del oso polar no es otro depredador, sino el aumento de la temperatura global. Al derretirse el hielo antes de tiempo, las ventanas de caza se reducen, obligándolos a ayunar durante períodos más largos. Según datos científicos recientes, si las emisiones de gases de efecto invernadero no disminuyen drásticamente, la mayoría de las poblaciones de osos polares podrían desaparecer para el año 2100.
Actualmente, se estima que quedan entre 22.000 y 31.000 ejemplares en estado salvaje, distribuidos en cinco naciones: Canadá, Estados Unidos (Alaska), Rusia, Groenlandia y Noruega. La pérdida de conectividad entre estas poblaciones también genera riesgos de endogamia, debilitando la genética de la especie.
La celebración de este día, impulsada por organizaciones como Polar Bears International, busca fomentar acciones concretas para reducir nuestra huella de carbono. REUTERS/Ilya Naymushin
Un llamado a la conciencia global
La celebración de este día, impulsada por organizaciones como Polar Bears International, busca fomentar acciones concretas para reducir nuestra huella de carbono. La protección del Ártico no es solo una cuestión de conservar una especie icónica, sino de mantener el equilibrio térmico del planeta, el cual afecta directamente los patrones climáticos incluso en regiones tan distantes como nuestra zona del Litoral argentino.