El perro ha sido un fiel acompañante del ser humano a lo largo de la historia. Nos ha ayudado a cazar, a vigilar los rebaños, en nuestras labores de rescate, a detectar drogas o explosivos, a guiar a invidentes y a un sinfín de cosas más. Pero, lo más importante, es la compañía que nos hacen y la capacidad que tienen para animarnos en un mal día.
Por todo ello, estos animales se han convertido en nuestros mejores amigos y, como tal, merecen reconocimiento. Así, en 2004 se estableció que cada 21 de julio se celebraría el Día Mundial del Perro a nivel internacional, aunque en países como Estados Unidos, Guatemala o Colombia, se fijó el 26 de agosto. Sin embargo, esta efeméride no solo es para homenajearles y mostrarles nuestro agradecimiento, sino que también se creó para concienciar sobre el abandono y adopción de esta especie, ya que, según estima la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen más de 300 millones de perros en el mundo y el 70% no tiene hogar.
Cuando llegan a nuestra vida, se convierten en un miembro más de la familia, con lo que es normal querer celebrar este día.
Asimismo, algunas organizaciones de rescate de animales conmemoran esta fecha con jornadas de vacunación, castración, esterilización y adopción de perros, sin costo alguno.