La llegada del papa León XIV a la Basílica de Luján plantea un desafío que va más allá de la organización de los accesos y la seguridad. La posibilidad de recibir a millones de peregrinos obliga a preparar una infraestructura especial para garantizar la atención sanitaria, la hidratación y los servicios básicos durante una jornada que tendrá una convocatoria extraordinaria.
Un millón de litros de agua y 85 puestos de asistencia: el operativo sanitario para recibir a los peregrinos en Luján
La Provincia de Buenos Aires prepara un dispositivo especial para atender a la multitud que llegará a la Basílica de Luján. Habrá puestos sanitarios, cinco habitaciones de terapia intensiva y un sistema de hidratación con agua distribuida por ABSA.

Uno de los datos más importantes del operativo es la cantidad de agua prevista para los asistentes: la Provincia de Buenos Aires calcula distribuir al menos un millón de litros en diferentes puestos de hidratación. Así lo confirmó el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, en una entrevista con CyD Litoral, donde brindó detalles de los preparativos para la visita papal.
El dispositivo contempla además 85 postas de cuidado, 12 avanzadas médicas, cuatro hospitales y un shock room con cinco habitaciones de terapia intensiva. La intención es que la atención de los peregrinos pueda resolverse mediante una estructura especialmente preparada para el acontecimiento, sin saturar los servicios habituales de la ciudad.
Una estructura especial para atender a los peregrinos
La magnitud de la convocatoria explica la dimensión de los recursos previstos. Alonso recordó que en la última peregrinación a Luján participaron 2.850.000 personas y señaló que las autoridades trabajan con una planificación capaz de recibir una cantidad similar e incluso superior.
"En todo este despliegue que es el ingreso desde cinco o seis kilómetros a la redonda de este lugar donde yo estoy parado, va a haber 85 postas de cuidado de los peregrinos", explicó el funcionario en diálogo con CyD Litoral.
Esos espacios integrarán distintas áreas de asistencia: seguridad, salud, puestos sanitarios, hidratación y puntos de encuentro para personas que puedan perder contacto con sus acompañantes.
El operativo involucrará a unas 30.000 personas, entre voluntarios, personal de Defensa Civil, bomberos, policías y equipos médicos. Se trata de un despliegue extraordinario para una ciudad que habitualmente tiene una población muy inferior a la cantidad de visitantes que se espera recibir.

Cuatro hospitales y cinco habitaciones de terapia intensiva
La atención médica es uno de los ejes centrales de la planificación. Según detalló Alonso, el esquema contempla 12 avanzadas médicas, cuatro hospitales y un shock room equipado con cinco habitaciones de terapia intensiva.
El objetivo es contar con capacidad de respuesta ante eventuales emergencias y evitar que la demanda extraordinaria recaiga sobre el sistema sanitario que atiende habitualmente a los vecinos.
"No se va a utilizar el hospital de Luján", precisó el ministro al explicar cómo se organizó la atención para preservar el funcionamiento del establecimiento local.
La previsión responde a la posibilidad de que la cantidad de personas presentes durante la celebración multiplique varias veces la población de la ciudad. Por eso, la infraestructura sanitaria tendrá una organización específica y recursos propios para acompañar el desarrollo de las actividades.
Un millón de litros de agua para la hidratación
Otro de los aspectos que demandará una logística particular será el suministro de agua. La Provincia calcula un piso de un millón de litros que serán distribuidos en los diferentes puestos de hidratación.
"ABSA, que es la empresa de aguas de la provincia de Buenos Aires, va a distribuir en los diferentes puestos de hidratación", indicó Alonso.
El abastecimiento será fundamental para quienes permanezcan durante varias horas en los espacios habilitados, especialmente durante la vigilia previa a la misa y la jornada de la celebración.
El dispositivo también contempla autonomía en la generación de energía y en los servicios necesarios para sostener el funcionamiento de los espacios preparados para recibir a los peregrinos.
"Todo es una autonomía para todo este evento, que no va a saturar las redes de la ciudad", sostuvo el funcionario.
La dimensión humana de una visita histórica
Más allá de los preparativos, Alonso destacó el significado religioso y social de la convocatoria. Para el ministro, la llegada de los fieles a Luján también refleja la búsqueda de acompañamiento y esperanza frente a las dificultades cotidianas.
"Nuestro pueblo está pasando momentos difíciles y me parece que vienen a la Virgen a pedir por su salud, por la familia, por una mejora en su situación y en su calidad de vida", expresó durante la entrevista con CyD Litoral.
El funcionario también recordó que la última visita de un Papa a Luján ocurrió en 1982, hace 44 años, y consideró que el encuentro con León XIV será un acontecimiento que quedará en la historia.
La misa está prevista para el miércoles 11 de noviembre a las 10, luego de una vigilia que comenzará la noche anterior. La organización apunta a que los peregrinos puedan participar de la celebración con asistencia médica, hidratación y servicios preparados para acompañar una convocatoria de dimensiones excepcionales.









