El Gobierno nacional dejó sin vigencia el Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego, una política pública de desarme que funcionó durante más de 15 años en Argentina y que permitía a los ciudadanos entregar armas y municiones de manera anónima a cambio de un incentivo económico. La consecuencia inmediata es que, desde el 1 de enero de 2024, quienes poseen un arma y desean deshacerse de ella voluntariamente ya no cuentan con un mecanismo oficial para hacerlo.
Francia 3550, no está más. El Litoral.
La situación quedó reflejada en el sitio web del Registro Nacional de Armas (RENAR), hoy bajo la órbita de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC), donde se informa que “el Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego y Municiones no se encuentra vigente desde el 31 de diciembre de 2023. Por el momento no se reciben armas de fuego y/o municiones”.
Sin respuestas oficiales
Ante esta situación, El Litoral intentó sin éxito obtener precisiones por parte de las autoridades nacionales. En la línea gratuita de atención de ANMAC (0800-333-72769), el sistema automático indica que, en caso de querer entregar un arma voluntariamente, se debe optar por una opción específica. Sin embargo, al hacerlo, un mensaje advierte que “todos los operadores se encuentran ocupados”. Este medio aguardó en línea durante más de una hora en reiteradas oportunidades, sin obtener respuesta.
Tampoco fue posible encontrar atención en la sede que figura publicada como delegación local en la ciudad de Santa Fe, ubicada en Francia 3550. Al llegar al lugar, un cartel en la puerta señalaba: “Aquí no es ANMAC”. En un comercio vecino indicaron que la dependencia se retiró del lugar hace más de un año y que es frecuente que ciudadanos se acerquen allí para consultar por trámites vinculados a armas.
Otra captura de pantalla del mensaje en su contexto. El Litoral.
Las otras vías de contacto tampoco funcionaron. El teléfono fijo publicado por el organismo responde que “el abonado solicitado se encuentra en reparación”, mientras que un correo electrónico enviado a la delegación local no había obtenido respuesta al cierre de esta edición.
Una política de desarme con más de 15 años
El programa de entrega voluntaria fue creado en 2007 a partir de la Ley 26.216, en el marco de una política nacional de desarme destinada a reducir la circulación de armas en la sociedad civil y prevenir hechos de violencia. El mecanismo permitía que cualquier persona —fuera o no usuaria legal— entregara armas o municiones de forma anónima, recibiendo a cambio un incentivo económico y una amnistía penal por la tenencia irregular.
El sistema funcionaba mediante puestos fijos y operativos móviles en distintos puntos del país. Las armas entregadas eran registradas, inutilizadas inmediatamente frente a quien las entregaba y posteriormente destruidas.
Mensaje publicado en la web oficial. Captura de pantalla.
Según datos oficiales, desde su creación el programa permitió retirar de circulación más de 200.000 armas de fuego y alrededor de dos millones de municiones, que luego fueron destruidas por el Estado.
La importancia del desarme voluntario
Especialistas en políticas de seguridad destan que este tipo de programas tiene un impacto preventivo relevante. Al ofrecer anonimato y un incentivo económico, se facilita que ciudadanos que poseen armas heredadas, en desuso o sin registrar puedan retirarlas del ámbito doméstico sin exponerse a sanciones penales.
La presencia de armas en los hogares también está asociada a distintos riesgos: accidentes domésticos, suicidios o conflictos interpersonales que pueden escalar a hechos de violencia. Por eso, en muchos países los programas de desarme voluntario forman parte de las estrategias de prevención del delito y de reducción de la violencia armada.
Otra vista de Francia 3550, a donde ya no funciona la sede local. El Litoral
En Argentina, además, el plan fue considerado durante años una referencia regional en materia de desarme civil, con campañas periódicas y operativos federales coordinados por la ANMAC.
Un vacío para quienes quieren entregar armas
La finalización del programa deja ahora un vacío operativo: quienes tienen armas y desean descartarlas no cuentan actualmente con un canal claro para hacerlo. En muchos casos se trata de armas heredadas o encontradas en domicilios familiares, situaciones relativamente comunes que antes podían resolverse mediante la entrega anónima al Estado.
Por el momento, no hay información oficial sobre si el programa será relanzado, reemplazado por otro mecanismo o definitivamente discontinuado. Mientras tanto, el desarme voluntario —que durante más de una década retiró cientos de miles de armas de circulación— quedó en suspenso en todo el país.