Alternativa para Alemania (AfD) amplió su disputa política hacia museos, universidades, fundaciones y otras instituciones. En Sajonia-Anhalt, donde encabeza las encuestas antes de las elecciones regionales de septiembre, el partido propone una “política cultural patriótica” y colocó a la histórica Bauhaus entre sus principales blancos.
La AfD lleva su ofensiva ideológica a la cultura alemana y apunta contra la Bauhaus
El partido de derecha radical busca revisar políticas públicas, relatos históricos y criterios de financiamiento. El fenómeno guarda puntos de contacto, aunque también diferencias, con la “batalla cultural” de Milei.

La discusión excede el financiamiento estatal. La fuerza busca intervenir sobre los relatos que Alemania construye acerca de su identidad, su historia y su memoria, en un país donde la revisión del nazismo y el Holocausto forma parte central de la cultura democrática surgida después de 1945.
La Bauhaus, nuevamente en discusión
Fundada en 1919, la Bauhaus se convirtió en una de las escuelas de diseño, arquitectura y arte más influyentes del siglo XX. Los nazis la persiguieron por considerar sus ideas vanguardistas incompatibles con su concepción cultural y la institución terminó cerrando en 1933.
Ahora, la AfD de Sajonia-Anhalt vuelve a cuestionarla. Hans-Thomas Tillschneider, portavoz cultural del partido en ese estado, sostuvo que la Bauhaus representa “desarraigo” y una arquitectura ligada a la globalización.

La formación propone reemplazar la campaña regional “Moderndenken” —“pensar moderno”— por “Deutschdenken”, traducido como “pensar alemán”, con una narrativa que otorgue mayor protagonismo a figuras históricas como Lutero, Bismarck y Nietzsche.
Una advertencia desde la Fundación
Barbara Steiner, directora de la Fundación Bauhaus Dessau, advirtió que algunos argumentos actuales recuperan formulaciones utilizadas contra la institución hace alrededor de un siglo.
Organizaciones culturales también manifestaron preocupación por las propuestas de condicionar los subsidios públicos a expresiones que contribuyan a fortalecer una determinada concepción de identidad alemana.
La AfD sostiene que busca recuperar una mayor confianza en la tradición nacional y rechaza que su programa implique la prohibición de la Bauhaus. Sus críticos, en cambio, advierten sobre posibles consecuencias para la autonomía artística y académica.

La disputa por la memoria alemana
La discusión tiene un componente particularmente sensible por la relación de Alemania con su pasado nazi. Björn Höcke, una de las figuras más influyentes de la AfD, reclamó años atrás un giro en la política de memoria y cuestionó el monumento berlinés dedicado a los judíos asesinados de Europa.
Sus posiciones provocaron fuertes reacciones políticas y sociales. Höcke también fue condenado por utilizar un lema asociado a las tropas de asalto nazis, una expresión prohibida por la legislación alemana.
El debate aparece mientras la AfD atraviesa un fuerte crecimiento electoral. En los comicios federales de febrero de 2025 obtuvo el 20,8% de los votos y 152 bancas, convirtiéndose en la segunda fuerza del Bundestag.

El próximo examen electoral
La atención inmediata está puesta en Sajonia-Anhalt, que celebrará elecciones regionales el 6 de septiembre. Sondeos recientes ubican a la AfD alrededor del 40%, con posibilidades de terminar como la fuerza más votada.
Una llegada del partido al gobierno regional tendría impacto directo sobre áreas culturales que dependen de las autoridades locales y provinciales, entre ellas instituciones vinculadas con el legado de la Bauhaus.
En las últimas semanas, entidades del sector comenzaron a coordinar posiciones frente a un eventual cambio de administración y reclamaron preservar la libertad artística y la autonomía de las organizaciones.
Los ecos de la “batalla cultural” de Milei
La discusión alemana tiene algunos puntos de contacto con una estrategia que Javier Milei reivindica abiertamente en Argentina. El Presidente definió a la “batalla cultural” como uno de los tres frentes fundamentales de su proyecto, junto con la gestión y la construcción política.
Desde el Gobierno también se impulsaron cambios en áreas vinculadas con género y diversidad, se eliminaron organismos y se restringió el uso del lenguaje inclusivo en dependencias como el Ministerio de Defensa. Milei cuestionó además lo que denomina la “agenda woke” en distintos discursos.
La comparación, sin embargo, tiene límites históricos. Alemania discute el lugar del nazismo y el Holocausto en su memoria colectiva, mientras que en Argentina los debates se relacionan con procesos propios, entre ellos la última dictadura y las políticas desarrolladas durante las últimas décadas.
Una pelea que trasciende las urnas
Tanto en Alemania como en otros países, las nuevas derechas incorporaron con mayor fuerza cuestiones vinculadas con identidad, género, historia, educación y valores a agendas anteriormente dominadas por asuntos económicos, migratorios o de seguridad.
En el caso alemán, la discusión sobre la Bauhaus sintetiza ese proceso: una institución perseguida durante el nazismo vuelve a quedar en el centro de un enfrentamiento sobre qué expresiones debe promover el Estado y qué relato nacional debe ocupar el espacio público.










