Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, manifestó este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Alemania, que Washington busca reforzar la relación con Europa y mantener diálogo con China para ayudar a "renovar el orden mundial".
Un llamado a revitalizar la alianza transatlántica
En su intervención en la 62.ª Conferencia de Seguridad de Múnich, el funcionario planteó que Estados Unidos no pretende separarse de Europa sino "vigorizar una vieja amistad" para construir una alianza más fuerte que acompañe la tarea de renovación global, según reportes de prensa.
El secretario de Estado defendió una visión compartida del pasado y el futuro entre ambos continentes y reclamó mayor reciprocidad de los aliados, al tiempo que dejó en claro que Washington prefiere actuar junto a sus socios pero se reserva la opción de hacerlo en solitario si fuera necesario.
Durante el discurso, el representante estadounidense cuestionó políticas sobre migración, clima y libre comercio que, dijo, afectó a sus sociedades: calificó a la "inmigración masiva" como una crisis que transforma a Occidente y sostuvo que recuperar control de fronteras es un "ejercicio fundamental de soberanía", y agregó que esto "no es xenofobia, no es odio, es un ejercicio fundamental de soberanía", según las crónicas.
Marco Rubio, secretario de Estados de Estados Unidos. Crédito: Alex Brandon/ REUTERS
El mensaje incluyó críticas a la ONU al considerar que, en muchos asuntos urgentes, la organización "no tiene respuestas" y que necesita reformas para recuperar su utilidad, en línea con las declaraciones difundidas por agencias internacionales.
Diálogo con China y encuentros bilaterales en Múnich
Además de su llamado a Europa, el representante estadounidense abogó por mantener canales de comunicación con Pekín y reconoció que existen intereses nacionales no alineados, pero que ambas potencias deben "intentar gestionarlos lo mejor que podamos, obviamente evitando el conflicto", según el registro de su intervención.
En Múnich, Rubio se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, en un encuentro que antecedió o siguió a sus discursos, y subrayó la obligación de hablar entre grandes potencias para evitar enfrentamientos económicos o algo peor.
En la misma cumbre, el titular chino defendió la necesidad del diálogo y advirtió contra enfoques de confrontación: "el diálogo es mejor que la confrontación; la cooperación, mejor que el conflicto y el 'win-win' mejor que la suma cero", dijo Wang Yi, ministro de Asuntos Exteriores de China.
Recepción europea y contexto político
La intervención estadounidense fue valorada por algunas autoridades europeas como un gesto tranquilizador: "muy tranquilizador", dijo Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, aunque ella advirtió sobre voces más duras dentro del gobierno norteamericano.
El primer ministro británico Keir Starmer pidió evitar la complacencia y promover mayor autonomía defensiva en el continente, mientras que Hanno Pevkur, ministro de Defensa de Estonia, calificó como "una afirmación bastante atrevida" la idea de que Estados Unidos sea "un hijo de Europa", en coincidencia con reacciones publicadas por medios internacionales.
Analistas y corresponsales destacaron además el contexto reciente: el discurso del secretario de Estado llegó después de un año marcado por una retórica más hostil desde la Casa Blanca y por la intervención del vicepresidente JD Vance en la edición anterior de la cumbre, y enmarcó el intento por suavizar tensiones con aliados tradicionales.
Frases clave y encuentros
En Múnich Rubio afirmó: "No buscamos separarnos, sino vigorizar una vieja amistad y renovar la mayor civilización de la historia humana", dijo Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos.
Sobre China aseguró: "Tenemos la obligación de comunicarnos con ellos y hablar como grandes potencias del planeta", dijo Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos.
Marco Rubio, secretario de Estados de Estados Unidos. Crédito: Alex Brandon/ REUTERS
Por su parte, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, calificó el discurso como "muy tranquilizador", dijo Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.
En su recorrido por la cumbre, el funcionario se reunió con el canciller alemán Friedrich Merz, según las crónicas que acompañaron la cobertura visual del encuentro.
Conclusión y consecuencias previsibles
La intervención del secretario de Estado en Múnich combinó un tono conciliador con críticas a políticas internas y multilaterales, y fue interpretada por corresponsales y funcionarios como un intento de desescalar la relación transatlántica tras episodios de tensión del último año; la recepción incluyó aplausos y señales mixtas desde Europa, evidenciando que el gesto busca recuperar confianza sin renunciar a reclamaciones sobre migración, comercio y clima.