La guerra energética que tensa aún más la situación de Europa del Este
Ucrania no sólo combate ante Rusia, sino también frente a Hungría y Eslovaquia. Vetos en la Unión Europea y regiones si suministros de gas o electricidad.
Cañería del oleoducto Druzhba en Szazhalombatta, Hungría. Crédito: REUTERS/Bernadett Szabo
Esta semana se cumplieron cuatro años del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania con la invasión de las fuerzas del Kremlin que, inicialmente, pretendían llegar a Kiev en pocas horas y terminaron estableciendo un conflicto de desgaste sobre las poco alteradas fronteras.
El choque entre Vladimir Putin y Volodymir Zelenski, que también posee una dilatada resolución por parte de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, cuenta con una discusión paralela en el seno de la Unión Europea (UE).
Eslovaquia y Hungría, los más cercanos a Moscú dentro del bloque europeo, han intensificado su rechazo a las medidas en favor del gobierno ucraniano, con quien poseen una disputa energética de cortes mutuos de suministros.
Presiones energéticas
El año pasado el gobierno de Volodímir Zelenski endureció las sanciones contra Lukoil, la mayor petrolera privada de Rusia. Kiev prohibió que el crudo de esta compañía transite por su territorio, bloqueando de facto cerca del 33% de las importaciones de Hungría y una parte sustancial de las de Eslovaquia.
El argumento es que es una medida de coherencia ya que “no puede permitir que la sangre de la guerra fluya por sus propias tuberías para financiar la invasión”.
Las reacciones de Budapest y Bratislava, que gozan de una exención de la UE para importar crudo ruso por oleoducto, no sólo fue calificar la medida de “chantaje energético”, sino también sostener sus vetos en la UE, los cuales en ocasiones son levantados.
Viktor Orban, primer ministro de Hungría. Crédito: NICOLAS TUCAT/REUTERS
En el más reciente de los episodios fue la suspensión concreta del suministro eléctrico por parte de eslovacos y húngaros hacia ucranianos. En el caso puntual de Bratislava, se decretó el estado de emergencia petrolero, de modo que la refinería de petróleo eslovaca debería satisfacer sólo la demanda interna.
El gobierno de Viktor Orbán en Hungría fue el primero en suspender los suministros de gasóleo a Ucrania la semana pasada, también en respuesta al cierre del oleoducto de la Amistad (Druzhba).
Cañería del oleoducto Druzhba en Szazhalombatta, Hungría. Crédito: REUTERS/Bernadett Szabo
Kiev argumenta que los ataques con drones del mes de enero, que también tuvieron blancos energéticos cruzados entre ucraninos y rusos, dañaron el oleoducto. Los dos afectados indican que ya no existen limitaciones técnicas.
Los líderes
Viktor Orban, quien atraviesa un 2026 complejo de cara a la reelección, es primer ministro de Hungría desde 2010 y representa una figura conservadora clave en Europa para los intereses económicos rusos.
Situación similar la de Robert Fico, el primer ministro de Eslovaquia, quien atraviesa desde 2023 su tercer periodo no consecutivo en el cargo. Desde principios de siglo toma una postura pro-rusa.
Robert Fico, el primer ministro de Eslovaquia. Crédito: REUTERS/Bernadett Szabo
Andrej Babis lleva sólo un par de meses en el cargo de primer ministro de Chequia, pero sus antecedentes y posturas de campaña respecto a Ucrania, dan a entender que se sumaría a este mini bloque. Su país no se ve afectado de forma directa por las disputas energéticas.
La postura en la Unión Europea
El primero en realizar el anuncio fue Hungría y luego se sumó Eslovaquia. Orban comunicó que bloquearán el préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania y restringirán el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia.