Israel abrió este martes sus centros de votación para elegir a los integrantes de la Knéset, el Parlamento nacional, en una jornada que puede definir el futuro político del primer ministro Benjamín Netanyahu. Los comicios se desarrollan después de casi tres años atravesados por la guerra en Gaza, las operaciones militares en otros puntos de la región y una profunda división interna sobre el rumbo del país.
Israel vota en elecciones clave que ponen a prueba la continuidad de Benjamín Netanyahu
Unos 7,3 millones de ciudadanos están habilitados para participar de los primeros comicios nacionales desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. La disputa entre el oficialismo y sus adversarios se presenta ajustada y el resultado podría depender del apoyo de partidos árabes para formar una mayoría parlamentaria.

Según los datos de la Comisión Electoral Central israelí difundidos por Canal 26, hay 7.332.000 electores habilitados y 12.018 colegios electorales distribuidos por el territorio nacional y en asentamientos israelíes de Cisjordania ocupada. Un total de 38 partidos participan de la elección, aunque las proyecciones indican que solo una parte de ellos superará el piso electoral necesario para acceder a bancas.
La votación representa una prueba para Netanyahu, quien busca sostener el liderazgo de su coalición en un escenario de fuerte competencia. Las encuestas previas anticipaban una disputa estrecha entre los bloques políticos y señalaban que ninguno tendría asegurada una mayoría suficiente para gobernar sin negociar apoyos adicionales.

Una elección atravesada por la guerra y la disputa política
Los comicios son los primeros desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejaron alrededor de 1.200 israelíes muertos y 251 personas secuestradas, según los datos citados en la cobertura electoral de Canal 26. La ofensiva militar israelí posterior sobre Gaza, la situación de los rehenes y las sucesivas escaladas con actores regionales marcaron el debate público y la gestión del Gobierno.
La campaña también estuvo condicionada por las tensiones internas que atraviesan a la sociedad israelí. Antes de la guerra, el intento del Ejecutivo de modificar el sistema judicial había provocado protestas masivas y cuestionamientos sobre la independencia de la Justicia.
Después de los ataques, se sumaron las críticas por las fallas de seguridad que permitieron la incursión de Hamás y por las decisiones adoptadas durante el conflicto.
En el plano regional, Israel amplió sus operaciones militares y protagonizó enfrentamientos y escaladas con fuerzas en Líbano e Irán. Esa situación, junto con la devastación en Gaza y las denuncias internacionales sobre la conducción de la guerra, aumentó la presión externa sobre el país.

En este contexto, Netanyahu busca conservar el respaldo de los sectores que valoran su experiencia en materia de seguridad y su posición frente a las amenazas externas. Sin embargo, su continuidad también está en discusión por el desempeño del Gobierno, las diferencias dentro de la coalición y la influencia de los partidos religiosos y nacionalistas.
El sistema electoral israelí es proporcional: los ciudadanos votan por listas partidarias y las fuerzas deben superar el umbral del 3,25% de los votos para ingresar al Parlamento. De los 38 partidos que compiten, las previsiones citadas por Canal 26 apuntan a que alrededor de 11 podrían alcanzar ese requisito.
La Knéset tiene 120 bancas, por lo que un bloque necesita reunir al menos 61 legisladores para contar con mayoría. Si las fuerzas quedan divididas en números similares, las negociaciones posteriores a la elección serán determinantes para definir quién podrá formar gobierno.

La participación y el peso de los partidos árabes
Durante las primeras tres horas de votación, la participación alcanzó el 16,7% a las 10 de la mañana, hora local, frente al 15,9% registrado a la misma hora en las elecciones de 2022. La Comisión Electoral Central informó que alrededor de 1,2 millones de personas ya habían sufragado en ese tramo inicial de la jornada.
El portavoz del organismo, Dean Livne, señaló que en las primeras horas se habían registrado menos incidentes que en los comicios anteriores. Entre los hechos informados, la Policía comunicó la detención de tres personas por un presunto caso de soborno electoral relacionado con la supuesta compra de votos para el partido islamista Raam. La investigación deberá determinar las circunstancias del episodio.
La participación de los ciudadanos que viven fuera de Israel también forma parte del escenario electoral. Como no está habilitado el voto a distancia para los israelíes residentes en el extranjero, la iniciativa Fly&Vote, impulsada por la organización AID Coalition, estimó que al menos 67.000 personas habían regresado al país para votar, principalmente desde Europa y Estados Unidos.

Uno de los factores que podría definir la formación del próximo gobierno es el papel de los partidos árabes. Aunque los principales bloques no manifestaron su intención de incorporarlos a sus coaliciones, las encuestas previas les asignaban una cantidad de bancas que podría resultar decisiva en un Parlamento fragmentado.
En ese escenario, el resultado electoral no solo determinará la distribución de los escaños, sino también la capacidad de los partidos para alcanzar acuerdos. Si ninguna fuerza consigue reunir los apoyos necesarios, Israel podría afrontar semanas de negociaciones antes de conocer la composición del próximo Ejecutivo.








