Un potente sistema de baja presión, identificado como ciclón Harry, cruzó el mar Mediterráneo y azotó este martes amplias zonas del sur de Italia, especialmente la isla de Sicilia, con efectos sentidos en costas, puertos y comunidades ribereñas.

Un ciclón que impactó el centro del Mediterráneo generó marejadas extremas, inundaciones costeras y la evacuación de casi 200 personas en varias localidades de Sicilia, donde las autoridades activaron alertas máximas y desplegaron un amplio operativo de emergencia.

Un potente sistema de baja presión, identificado como ciclón Harry, cruzó el mar Mediterráneo y azotó este martes amplias zonas del sur de Italia, especialmente la isla de Sicilia, con efectos sentidos en costas, puertos y comunidades ribereñas.
La magnitud del fenómeno meteorológico obligó a las autoridades italianas a declarar alertas rojas, ordenar evacuaciones preventivas y suspender actividades en varias localidades ante el avance del oleaje, los vientos intensos y las inundaciones.
El paso del ciclón Harry estuvo marcado por marejadas de gran energía que produjeron olas excepcionalmente altas que en algunos tramos superaron los nueve metros de altura, según registros meteorológicos y reportes de medios internacionales.
En localidades como Lipari, una isla turística frente a la costa siciliana, las barreras del puerto fueron superadas por el oleaje, lo que ocasionó que el agua ingresara a las calles y afectara embarcaciones y estructuras cercanas.
En otras áreas, como la costa oriental de Catania, las imágenes difundidas en redes sociales mostraron cómo el agua penetró rápidamente en zonas urbanas, arrastrando vehículos y objetos, e inundando espacios públicos en cuestión de minutos.
El oleaje también causó daños en infraestructuras costeras en localidades de la provincia de Messina, donde paseos marítimos y sectores bajos quedaron bajo el nivel del mar debido a la fuerza del mar.
Además de las marejadas, el fenómeno estuvo acompañado por ráfagas de viento de entre 120 y 150 kilómetros por hora, que contribuyeron a la acción erosiva del mar y dificultaron las operaciones de respuesta.
Las autoridades meteorológicas señalaron que lluvias intensas y vientos sostenidos durante varias horas aumentaron el riesgo de inundaciones súbitas y desbordes en otras zonas costeras.
Ante la persistencia de condiciones meteorológicas extremas, la Protección Civil italiana activó un amplio dispositivo de emergencia en Sicilia y otras regiones afectadas.
En total, casi 190 personas fueron evacuadas de áreas consideradas de alto riesgo, con acciones preventivas que abarcaron viviendas, establecimientos asistenciales y pequeños poblados cercanos al mar.
Entre los casos más complejos, se registró el traslado de 32 personas desde un centro de atención en Giampilieri Marina, situado sobre la línea costera, hacia zonas más seguras, y la evacuación de alrededor de 95 residentes en sectores costeros de Acireale.
Otras localidades como Pachino, Marzamemi y Granelli también tomaron decisiones similares para reducir la exposición de la población.

Las medidas de emergencia incluyeron además la suspensión de clases en más de 150 municipios sicilianos y la activación de centros de coordinación para el seguimiento del fenómeno.
Más de 6.000 agentes, incluidos bomberos, personal de Protección Civil y voluntarios, fueron desplegados para asistir a las comunidades, monitorear el avance de las marejadas y colaborar en las labores de rescate o apoyo logístico.
El impacto del ciclón también se reflejó en la interrupción de servicios de transporte. En el aeropuerto Falcone Borsellino de Palermo, las fuertes ráfagas derivadas del sistema meteorológico provocaron la desviación y cancelación de vuelos, aunque en las primeras horas posteriores al paso del ciclón hubo intentos de normalizar gradualmente las operaciones.
Las conexiones marítimas con Cerdeña y otras islas menores quedaron temporalmente interrumpidas debido al estado del mar y las condiciones peligrosas para la navegación.

Aunque Sicilia fue la región más afectada, el alcance del ciclón Harry se extendió a otros puntos del sur de Italia. Las regiones de Cerdeña y Calabria también estuvieron bajo alerta máxima, con impactos significativos por lluvias, vientos y marejadas, así como interrupciones en rutas ferroviarias y servicios básicos.
En Cerdeña, los organismos de emergencia instaron a la población a mantener distancia de las zonas costeras y evitar todo tipo de actividad al aire libre que pudiera poner en riesgo la seguridad de las personas.
A su vez, algunas áreas de Malta, vecina de Sicilia, reportaron tormentas intensas y acumulaciones de granizo que cubrieron calzadas, aunque sin registros de daños comparables a los ocurridos en Italia.