Al menos cuatro personas murieron y seis resultaron heridas cuando una lancha rápida con matrícula de Florida fue interceptada por la Tropa Guardafrontera de Cuba a una milla náutica de Cayo Falcones, en la provincia de Villa Clara. El incidente, confirmado por el Ministerio del Interior (Minint) de la dictadura, se produjo este miércoles, cuando la embarcación fue detectada en aguas territoriales cubanas y recibió la orden de detenerse.
Según el relato oficial del régimen, la patrullera cubana, con cinco tripulantes, se aproximó a la lancha para identificarla. En ese momento, los ocupantes abrieron fuego contra los efectivos cubanos, lo que provocó una respuesta inmediata. Como consecuencia del intercambio, el comandante de la nave cubana resultó herido. Tras el tiroteo, cuatro de los tripulantes de la lancha murieron y seis más quedaron heridos; todos los lesionados fueron evacuados y recibieron asistencia médica.
Las autoridades no han difundido las identidades ni las posibles motivaciones de los implicados en la lancha rápida, identificada con el folio FL7726SH. Desde el Ejecutivo de la dictadura se reiteró la determinación de proteger las aguas territoriales, subrayando que la defensa nacional constituye un pilar esencial para la estabilidad regional.
El enfrentamiento ocurre en un contexto de máxima tensión entre Estados Unidos y Cuba, exacerbado tras el endurecimiento del bloqueo petrolero impuesto por la administración de Donald Trump después de la captura de Nicolás Maduro a inicios de enero. Esta medida, que limitó severamente el acceso de la isla a combustibles, fue parcialmente flexibilizada tras presiones de líderes caribeños, permitiéndose el ingreso de petróleo venezolano para usos comerciales y humanitarios.
Más allá del contexto de tensión, estos incidentes tipo han sido frecuentes en los últimos años en la región. Las autoridades de la dictadura cubana reportan recurrentemente el hallazgo de lanchas rápidas abandonadas o capturadas en la costa norte, usadas habitualmente en actividades de tráfico de personas y violaciones territoriales.
Hasta el momento, el Departamento de Estado de Estados Unidos no ha emitido comentarios sobre el incidente. El contexto actual refleja una escalada de acciones en el estrecho de la Florida, una zona de alto riesgo donde confluyen intereses migratorios, políticos y de seguridad.
Venta de petróleo y gas
En medio del ahogamiento energético que vive la isla, Estados Unidos autorizó la venta y reexportación de petróleo y gas a Cuba, aunque bajo condiciones estrictas: las empresas deberán garantizar que el combustible sea destinado exclusivamente a ciudadanos y entidades del sector privado.
La medida fue anunciada por el Departamento del Tesoro estadounidense a través de una nota explicativa.
Según el comunicado oficial, “el gas y otros productos petroleros exportados y reexportados a entidades o personas del sector privado cubano para uso personal pueden ser autorizados en virtud de la Excepción de Licencia SCP”.
El esquema apunta a permitir operaciones limitadas sin beneficiar directamente a empresas estatales cubanas, en el marco de las restricciones vigentes sobre la isla.