El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibe este jueves en la Casa Blanca al mandatario chino Xi Jinping, en una cumbre que concentra buena parte de las tensiones que atraviesan la relación entre las dos principales potencias económicas del mundo.
Trump recibe a Xi Jinping en la Casa Blanca: comercio, Taiwán, Irán y la batalla por la IA
El presidente estadounidense y su par chino se reúnen en Washington en un encuentro atravesado por las tensiones comerciales y la competencia tecnológica.

El encuentro será la segunda reunión presencial entre ambos líderes durante 2026 y la primera visita de Xi a Washington en más de una década. La agenda estará atravesada por cuestiones comerciales, la situación de Taiwán, la guerra entre Estados Unidos e Irán y la creciente competencia por el desarrollo de inteligencia artificial.
Trump recibió personalmente a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, el miércoles en la base aérea de Andrews, en Maryland. La recepción tuvo un fuerte componente protocolar y anticipó la importancia que la Casa Blanca le asignó a la visita. Este jueves se realizará la ceremonia oficial de bienvenida y posteriormente ambos mandatarios mantendrán las conversaciones bilaterales.
Por la noche, Trump ofrecerá una cena de Estado en la Casa Blanca, con la presencia prevista de empresarios y referentes de las principales compañías tecnológicas estadounidenses. Entre los invitados figuran ejecutivos vinculados con empresas como Apple, Nvidia y OpenAI.

Una tregua comercial
Uno de los principales temas será la relación económica entre Washington y Beijing. Estados Unidos y China acordaron extender hasta el 10 de enero una tregua comercial que originalmente debía finalizar en noviembre, lo que permitió ganar tiempo para continuar las negociaciones.
El acuerdo mantiene en pausa una disputa que había llevado los aranceles entre ambos países a niveles superiores al 100% y que generó fuertes tensiones sobre las cadenas globales de suministro.
Ahora, la negociación apunta a cuestiones más específicas. Washington busca avances en materia agrícola y en las denominadas barreras no arancelarias, mientras que Beijing pretende flexibilizar algunas restricciones estadounidenses sobre el acceso a tecnología avanzada.
También está sobre la mesa la posibilidad de nuevos acuerdos comerciales. Entre ellos aparece el compromiso chino de adquirir aeronaves Boeing y mayores compras de productos agrícolas estadounidenses.
Otro punto sensible son las tierras raras y los minerales críticos, fundamentales para industrias como la automotriz, la electrónica, la aeronáutica y la defensa. China tiene una posición dominante en buena parte de la cadena de producción y procesamiento de estos materiales, mientras Estados Unidos busca reducir su dependencia.

Taiwán e Irán
Taiwán será uno de los asuntos más delicados de la conversación. Beijing considera a la isla parte de su territorio y reclama que Washington detenga las ventas de armas a Taipéi.
Estados Unidos, en cambio, mantiene compromisos legales para proporcionar a Taiwán medios destinados a su defensa. Trump había dejado en suspenso un paquete de armamento estimado en unos 14.000 millones de dólares después de su encuentro con Xi en mayo y lo había definido como una herramienta de negociación.
La guerra entre Estados Unidos e Irán también ocupará un lugar importante. China mantiene relaciones económicas y políticas con Teherán y es uno de los principales compradores de petróleo iraní.
Washington pretende que Beijing utilice su influencia sobre el gobierno iraní, mientras que China rechazó los pedidos estadounidenses y cuestionó las acciones militares contra Irán. La cuestión energética agrega un componente económico a las diferencias geopolíticas entre las dos potencias.
La inteligencia artificial completa el listado de temas sensibles. Estados Unidos y China compiten por el liderazgo en una tecnología considerada estratégica para la economía, la seguridad nacional y las capacidades militares.
Washington mantiene restricciones para la exportación de chips avanzados hacia China y acusa a empresas chinas de aprovechar tecnología estadounidense. Beijing, por su parte, cuestiona las limitaciones y busca avanzar en sus propias capacidades.
A pesar de la competencia, ambos gobiernos analizaron la posibilidad de establecer un mecanismo de comunicación para alertar sobre incidentes relacionados con inteligencia artificial que puedan representar riesgos para la seguridad nacional.
La cumbre se desarrolla así en un escenario de competencia sostenida, pero con esfuerzos simultáneos para mantener abiertos los canales diplomáticos. Además de las conversaciones en la Casa Blanca, Trump y Xi tienen previsto compartir otras actividades durante la visita, mientras ambos gobiernos buscan evitar una nueva escalada de las tensiones comerciales y estratégicas.








