Douglas Carter fue condenado a muerte en 1985 tras ser declarado culpable del asesinato de Eva Olesen, tía del entonces jefe de policía de Provo, en el estado de Utah, en Estados Unidos. Fue condenado a muerte nuevamente después de un segundo juicio en 1992.
Liberaron bajo fianza a un condenado a muerte que habría pasado 41 en prisión por error
Douglas Carter, de 71 años, fue condenado en 1985 por el asesinato de Eva Olesen, pero su ADN no coincide con evidencias del crimen y –según su defensa- confesó bajo coacción. Dos testigos localizados en México fueron clave para su liberación.

Ahora, un juez ordenó que fuera puesto en libertad bajo fianza a última hora del lunes (28.09.2026) mientras espera un nuevo juicio, a pesar de las objeciones de la familia de la víctima.
La defensa alega confesión bajo coacción de la policía
La versión presentada por la acusación era la de un robo que salió mal. Carter, un hombre negro, fue implicado por dos testigos y firmó una confesión. Pero él ha sostenido que es inocente y que firmó su confesión bajo coacción de la policía.
Su defensa afirma que las pruebas físicas y las declaraciones de testigos indicaban que un hombre blanco asesinó a Olesen. "El Estado le robó 41 años de su vida y lo sometió a los horrores del corredor de la muerte durante más de 40 años, pero esta noche por fin está en casa", declaró el abogado de Carter, Neal Hamilton, en un comunicado a la AFP. "Es un gran día", dijo.
El año pasado, la Corte Suprema de Utah ordenó un nuevo juicio, citando "graves faltas" por parte de los investigadores. Ahora, Carter deberá llevar un dispositivo de monitoreo GPS mientras lo espera.
Dos testigos claves localizados en México
Ninguna prueba física vinculaba a Carter con la escena del crimen y su condena se basó en su confesión y en las declaraciones de dos testigos, Epifanio Tovar y su esposa Lucía, que afirmaron que él se había jactado de haber matado a Olesen, quien era blanca.
En 2011, localizados en México, los Tovar dijeron que habían recibido la orden de mentir en el tribunal y que la policía les había pagado facturas de alquiler, teléfono y otros servicios. También afirmaron que la policía los había amenazado a ellos y a su hijo con la deportación.
Un ADN que no coincide
Un análisis de ADN recibido el 22 de septiembre descartó a Carter como posible fuente de la sangre hallada en el pomo de una puerta y del material genético recuperado del mango de un cuchillo utilizado para apuñalar a Olesen, quien también recibió un disparo.

El juez Derek Pullan señaló que tales resultados debilitaban aún más el caso contra Carter, aunque un jurado razonable aún podría concluir que él mató a Olesen.
Los abogados defensores de Carter han afirmado que hubo testigos que vieron a un hombre blanco huir de la escena del crimen y que un investigador ocultó pruebas que señalaban a otros sospechosos, incluido el esposo de la víctima, Orla Olesen, ya fallecido.









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