Durante la celebración de la Firefly Comic Convention, uno de los eventos de cultura pop y anime más concurridos del sur de China, la atención de miles de asistentes no se la llevaron únicamente los elaborados trajes ni los adelantos del sector audiovisual, sino una polémica iniciativa comercial sin precedentes.
Escándalo viral en China: expulsan a cosplayers de una convención por vender "jugo de pies"
El insólito episodio ocurrió durante la Firefly Comic Convention en la ciudad de Guangzhou. Un grupo de participantes instaló un puesto improvisado donde ofrecía limonada preparada en recipientes con sus pies descalzos sumergidos. El hecho desató una ola de repudio en redes sociales y la intervención inmediata de la organización.


Cerca de los accesos principales del predio, un grupo de cosplayers decidió montar un stand callejero para comercializar una bebida promocionada abiertamente como "jugo de pies". La escena quedó registrada en numerosos videos que rápidamente inundaron las plataformas digitales locales e internacionales.
Limonada, gaseosa y pies descalzos: la insólita preparación
La mecánica del "producto" consistía en mantener a las jóvenes sentadas en sillas con los pies completamente descalzos dentro de palanganas y grandes recipientes de plástico. Allí se mezclaba agua, rodajas de limón fresco y, en algunos casos, refresco de cola.
Ayudantes apostados a los lados se encargaban de extraer el líquido directamente del balde con vasos descartables para vendérselo a los curiosos. Cada vaso se comercializaba a 50 yuanes (aproximadamente 7 dólares estadounidenses), un precio considerablemente alto para los estándares habituales de la gastronomía en este tipo de convenciones.

Expulsión, controversia bromatológica y rechazo generalizado
A medida que el puesto comenzó a ganar visibilidad y generar largas filas, también se encendieron las alarmas por el riesgo sanitario y las violaciones a las normas elementales de higiene. La viralización inmediata de los fragmentos en redes sociales provocó una fuerte indignación entre los usuarios, quienes calificaron la maniobra de insalubre y desagradable.

Ante la presión de la comunidad y el riesgo bromatológico evidente, los organizadores del evento intervinieron de urgencia para desmantelar el puesto y expulsar de manera definitiva a las participantes del recinto, remarcando que el festival no tolerará actividades que pongan en riesgo la salud pública ni desvirtúen el espíritu familiar de la convención.

Este bizarro acontecimiento deja al descubierto los extremos a los que se puede llegar en la búsqueda de notoriedad digital y lucro rápido dentro de las subculturas urbanas contemporáneas. Más allá del impacto o el morbo en las plataformas virtuales, el episodio sienta un antecedente clave sobre los límites éticos y sanitarios en eventos multitudinarios.








