La Comisión Europea pide a más de 400 millones de ciudadanos que reduzcan vuelos y desplazamientos, impulsen el teletrabajo y ahorren energía ante la crisis que entra en su quinta semana por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán en el Medio Oriente, según documentos y declaraciones de responsables comunitarios y de la Agencia Internacional de la Energía.
La Unión Europea insta a ahorrar energía ante la crisis por la guerra en Medio Oriente
La Comisión solicitó a sus más de 400 millones de ciudadanos reducir vuelos y desplazamientos en automóvil, además de impulsar el teletrabajo, con el objetivo de fomentar el cuidado energético ante su encarecimiento por el conflicto bélico.

Tras la reunión de los ministros de Energía en Bruselas, el comisario Dan Jørgensen pidió reducir el consumo de petróleo, en especial diésel y combustible de aviación, y recomendó seguir pautas para ahorrar energía como potenciar el transporte público y compartir coche para reducir desplazamientos y vuelos.

La petición de la Comisión incluye medidas voluntarias para ahorrar combustible ante la escasez y reducir demanda, y sugiere incentivar el teletrabajo para limitar desplazamientos urbanos y viajes innecesarios mientras se monitoriza el mercado energético en la unión Europea.
Expertos y analistas advierten que la crisis puede encarecer el coste del combustible, presionar la inflación y afectar a la industria y a los consumidores; Ana Maria Jaller‑Makarewicz dijo que todavía no se dimensionó la magnitud de la crisis y que empezarán a notarse diferencias a partir del próximo mes.
Recomendaciones concretas de ahorro y movilidad
La Comisión y la AIE recomiendan reducir desplazamientos privados y vuelos no esenciales, impulsar medios alternativos y aumentar el teletrabajo para ahorrar energía y combustible, con el objetivo de mitigar el impacto mientras se estudian medidas estatales.

Entre las medidas propuestas figuran fomentar el transporte público, compartir coche, adoptar prácticas de conducción eficientes y limitar algunos viajes aéreos para reservar combustible y reducir la presión sobre la cadena de suministro de combustible ante la crisis.
El comisario insistió en que los Estados miembros deben evitar políticas que aumenten el consumo o limiten la libre circulación de productos petrolíferos y que, en su lugar, impulsen soluciones que reduzcan la demanda de energía en la unión Europea.
Impacto económico, suministro y consecuencias para los ciudadanos
Los precios del petróleo y del gas se dispararon hasta un 70% desde los ataques iniciales relacionados con la guerra en Irán, y el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz afecta rutas que transportan alrededor del 20% del petróleo mundial, con casi 2.000 buques varados, según las fuentes.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, afirmó que solo los primeros diez días del conflicto costaron a los contribuyentes europeos unos 3.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles, un dato que subraya la presión sobre hogares y empresas.

Ante ese escenario, la unión Europea busca diversificar suministro, estudiar tope de precios y subvenciones para sectores estratégicos, y al mismo tiempo impulsar renovables y biocombustibles como alternativas para reducir dependencia y proteger a los ciudadanos frente al encarecimiento del combustible.
La evolución de la guerra en Irán y las medidas para reducir vuelos, desplazar menos y ahorrar energía continuarán siendo monitoreadas por la Comisión y los gobiernos, cuyo objetivo declarado es anticiparse a una posible falta de recursos y limitar el impacto económico sobre millones de europeos.






