Un juez descartó la pena de muerte en el caso Mangione
Una jueza federal de Manhattan anuló dos cargos contra Luigi Mangione, incluido el de homicidio con arma que habilitaba pedir la pena capital. Siguen vigentes acusaciones por acoso, con posibilidad de prisión perpetua, y el tribunal avaló el uso de evidencia secuestrada al momento de su detención.
Mangione, ante la Justicia federal: el caso cambió de escala tras el fallo. Foto: Reuters
Mangione volvió a presentarse ante el tribunal para una audiencia breve y su defensa ratificó la declaración de no culpable. La decisión cambió el eje del expediente federal: la acusación que abría la puerta a la pena de muerte quedó fuera y la causa se reconfigura con cargos que, aun así, pueden derivar en una condena de por vida.
La jueza Margaret M. Garnett descartó el cargo federal de “homicidio mediante el uso de un arma de fuego” por considerar que estaba técnicamente mal planteado.
La jueza anuló el cargo que habilitaba pedir la pena de muerte. Foto: Reuters
En el mismo movimiento, también anuló otro conteo vinculado a armas. La fiscalía sostenía que el acoso encuadraba como “crimen de violencia” para sostener el homicidio federal, pero el tribunal no lo admitió.
Lo que sigue abierto
Quedaron en pie dos cargos federales por acoso, que contemplan una pena máxima de prisión perpetua sin posibilidad de libertad condicional. En paralelo, Mangione enfrenta un expediente estatal en Nueva York con imputaciones propias, entre ellas homicidio y cargos por armas, también con riesgo de cadena perpetua.
El expediente sigue con acusaciones que pueden derivar en prisión perpetua. Foto: Reuters
En otra resolución relevante, la jueza habilitó que el juicio federal incorpore evidencia secuestrada cuando Mangione fue detenido días después del hecho, en un local de comida rápida en Altoona, Pensilvania. La defensa había pedido excluir ese material por considerar irregular el procedimiento, pero el tribunal rechazó ese planteo.
Con la pena capital fuera de juego en el fuero federal, el caso entra en una etapa donde la disputa pasa por el encuadre final de los cargos, la admisibilidad de pruebas y el calendario de un proceso que, aun sin pena de muerte, sigue teniendo como techo la prisión para siempre.