Especialistas y arqueólogos aseguran que encontraron bajo tierra el arca vinculada al diluvio en la Formación Durupınar, en una montaña cercana al Monte Ararat. Ahora, este equipo interdisciplinario anunció avances significativos tras completar una intensiva campaña de exploración en la formación geológica Durupınar, en el este de Turquía.
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Especialistas hallaron anomalías subterráneas y restos orgánicos en Turquía, aunque la comunidad científica mantiene reparos y espera los análisis de 2027.

Mediante tecnología de radar de penetración terrestre, tomografías y perforaciones a casi 20 metros de profundidad, los especialistas identificaron una anomalía de 76 metros con forma de túnel, estructuras dispuestas en ángulos de 90 grados y concentraciones de carbono significativamente más altas en el subsuelo.

Aunque los resultados de laboratorio se esperan para el invierno de 2026-2027, las mediciones geomagnéticas abrieron una nueva etapa en el estudio de la zona.

Tecnología de subsuelo y hallazgos en la formación Durupınar
La formación Durupınar, descubierta desde el aire por el capitán de cartografía Ilhan Durupınar en 1959 por su notable forma de barco, se ubica a unos 29 kilómetros al sur del Gran Ararat, en la provincia de Ağrı, cerca de Doğubeyazıt. La reciente expedición de 2026, encabezada por el arqueólogo Cenker Atila de la Universidad Cumhuriyet de Sivas, se extendió durante 90 días sobre el terreno.
Durante la campaña, el equipo recolectó cerca de 1.000 muestras de suelo en 150 puntos distintos y recuperó fragmentos cerámicos que actualmente se analizan para definir su datación exacta. El pilar tecnológico de la búsqueda fue el BakhtarRadar, un sistema especializado de exploración del subsuelo que reveló que la masa rocosa no es homogénea.
Los datos procesados registraron una amplia anomalía central de 76 metros de extensión con señales que se cruzan en ángulos rectos, una geometría atípica para formaciones sedimentarias comunes. Asimismo, análisis preliminares de la Universidad Cumhuriyet mostraron que los niveles de carbono en el interior de la estructura son un 40% más elevados que en el terreno circundante.

Perforaciones profundas y el uso de robots en la zona
Para examinar las capas internas sin alterar la superficie, los investigadores emplearon el robot de exploración subterránea Gopher y perforadoras que alcanzaron los 18 metros de profundidad, superando con creces los 10 metros máximos logrados en expediciones de décadas pasadas.
Andrew Jones, fundador de la organización estadounidense Noah's Ark Scans —que impulsa el financiamiento y estudio del sitio—, reportó que a una profundidad de entre cuatro y cinco metros la broca de perforación se rompió al impactar contra una capa de extrema dureza. "Encontramos capas ricas en material orgánico bajo la superficie", señaló Jones al detallar que la capa dura podría tratarse de roca o de madera mineralizada.
La magnitud del operativo atrajo un importante interés mediático internacional. La Agencia Anadolu confirmó la presencia de tres equipos de filmación británicos y estadounidenses registrando los trabajos, entre ellos una producción vinculada al presentador y explorador Bear Grylls.
Escepticismo de la comunidad científica y posturas geológicas
Pese a las expectativas generadas por el radar y los niveles de carbono, la geología oficial se mantiene firme en su postura escéptica. Históricamente, la comunidad científica ha considerado a Durupınar como una formación natural producto de deslizamientos de tierra y erosión.
El antecedente científico de mayor peso se remonta a 1996, cuando el geólogo Lorence Collins y el investigador David Fasold publicaron un estudio exhaustivo en el que concluyeron que la estructura es un fenómeno geológico. Fasold, quien investigaba el sitio desde 1985 y creyó inicialmente en la hipótesis del barco, determinó tras los análisis que las supuestas "vigas de hierro" y estructuras eran minerales naturales.
Incluso en sectores creacionistas la búsqueda genera reparos. Ken Ham, director ejecutivo de Answers in Genesis, cuestionó públicamente los informes al señalar que las anomalías del radar se presentaron sin contemplar interpretaciones geológicas alternativas. Por su parte, Noah's Ark Scans, que comercializa visitas guiadas al yacimiento por 3.600 dólares, mantiene la hipótesis de que se trata del barco bíblico, aunque la afirmación carece de validación científica independiente.

Próximos pasos y análisis de laboratorio para 2027
Los responsables del proyecto enfatizan que una anomalía geomagnética no constituye una prueba definitiva de una embarcación. Las muestras de núcleo recuperadas fueron enviadas a laboratorios de Ankara para someterse a pruebas de carbono 14 y espectrometría.
El cronograma oficial prevé la publicación de los primeros informes parciales durante el invierno de 2026-2027, mientras que la presentación del estudio científico formal con revisión por pares se estima para la primavera de 2027. Si se renuevan los permisos gubernamentales, el equipo planifica retomar las excavaciones en la región del Ararat durante el próximo año.









