El Océano Pacífico oriental volvió a convertirse en el escenario de un fenómeno meteorológico extremo. Durante la madrugada de este lunes 31 de agosto de 2026, el ciclón Karina escaló con rapidez hasta la categoría 4 de la escala Saffir-Simpson, impulsado por temperaturas oceánicas inusualmente elevadas. De acuerdo con los datos emitidos por el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés), el sistema registra vientos máximos sostenidos de 230 kilómetros por hora y una presión central de 942 milibares.
El huracán Karina alcanzó la categoría 4 en el Océano Pacífico empujado por el calentamiento de las aguas
El ciclón tropical se intensificó en cuestión de horas hasta registrar vientos máximos sostenidos de 230 km/h. Aunque se ubica a más de 1.600 kilómetros de las costas de Baja California y no representa una amenaza directa para la población en tierra.


Ubicado a unos 1.640 kilómetros al oesuroeste del extremo sur de la Península de Baja California, el ojo del huracán avanza lejos de la franja costera. A pesar de que no se han emitido alertas ni avisos formales de evacuación para zonas pobladas, las autoridades meteorológicas siguen atentamente la evolución del fenómeno debido al fuerte impacto colateral en la dinámica marina del continente.

Explosiva intensificación en cuestión de horas
El proceso de fortalecimiento de Karina sorprendió a los especialistas del NHC por la velocidad de su desarrollo. En el lapso de apenas 48 horas, el sistema pasó de ser una simple depresión tropical a clasificarse como un huracán de gran magnitud.
Durante la mañana del domingo, el ciclón apenas había alcanzado la categoría 1 con vientos de 130 km/h. Sin embargo, al encontrar aguas excepcionalmente cálidas en la cuenca del Pacífico combinado con condiciones de baja cizalladura atmosférica, Karina se intensificó de manera vertiginosa hasta superar el umbral de la categoría 3 e ingresar a las pocas horas en la categoría 4.
Un huracán de categoría 4 implica un potencial de daños catastróficos en caso de impacto continental, destruyendo cubiertas de viviendas bien construidas, derribando gran parte del arbolado y provocando cortes de energía masivos durante semanas. En el caso de Karina, los vientos con fuerza de huracán se extienden en un radio de 65 kilómetros desde el centro, mientras que las rachas con fuerza de tormenta tropical abarcan hasta 240 kilómetros.

Oleajes peligrosos para las costas de México y California
Pese a que el centro de la tormenta permanece alejado de la costa y mantiene una trayectoria de desplazamiento hacia el oeste a 15 km/h, el NHC advirtió que el oleaje generado por el huracán afectará amplios sectores costeros durante la primera mitad de la semana.
Se prevé que las marejadas comiencen a impactar las riberas del suroeste de México y el litoral de la Península de Baja California, extendiéndose gradualmente hacia el norte hasta alcanzar las playas del sur de California, en Estados Unidos. Los organismos de protección civil instaron a la navegación menor y a los bañistas a extremar las precauciones ante la presencia de marejadas ciclónicas y fuertes corrientes de resaca.
Los pronósticos oficiales estiman que Karina mantendrá su rumbo oeste antes de realizar un giro gradual hacia el nornoroeste a partir del martes. A partir de mediados de la semana, el huracán comenzará a perder fuerza de manera paulatina al adentrarse en aguas más frías del Pacífico central.

El fenómeno de "El Niño" y una temporada hiperactiva
El vertiginoso desarrollo de Karina se enmarca en una temporada de huracanes del Pacífico oriental que registra un nivel de actividad por encima del promedio, un comportamiento atmosférico vinculado de forma directa con la fase de El Niño.
El calentamiento anómalo de las aguas en la franja ecuatorial del Pacífico favorece la evaporación y debilita los vientos cortantes, lo que facilita la formación e intensificación de grandes sistemas de baja presión. Este escenario en el Pacífico contrasta habitualmente con la cuenca del Atlántico y el Mar Caribe, donde el mismo fenómeno suele inhibir la proliferación de tormentas de gran escala.
En paralelo a la presencia de Karina —la undécima tormenta nombrada de la temporada—, los meteorólogos monitorean la tormenta tropical Lowell, que avanza más al este con vientos sostenidos de 97 km/h y que podría alcanzar la categoría de huracán mientras se desplaza en dirección al archipiélago de Hawái.








