Brasil atraviesa este domingo una de las jornadas electorales más trascendentes de los últimos años. Más de 135 millones de ciudadanos están convocados a las urnas para elegir al próximo presidente, en una contienda marcada por la fuerte polarización entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Lula y Flávio Bolsonaro se enfrentan en una elección histórica para Brasil
Más de 158 millones de brasileños están convocados a las urnas en unos comicios marcados por la polarización y un escenario que apunta a una segunda vuelta.

La elección no se limitará a la disputa por el Palacio de Planalto. Los brasileños también elegirán gobernadores, diputados federales, diputados estatales y renovarán parcialmente el Senado, en unos comicios que pueden modificar el equilibrio político de la mayor economía de América Latina.
La atención internacional está concentrada especialmente en la carrera presidencial. Lula, líder del Partido de los Trabajadores (PT), busca un nuevo mandato, mientras que Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), intenta llevar nuevamente al bolsonarismo al poder, esta vez con la candidatura de uno de los hijos del exmandatario.

Una definición abierta
Las últimas encuestas conocidas antes de la apertura de las urnas muestran una ventaja para Lula, aunque insuficiente para garantizar una victoria en primera vuelta.
Según el último sondeo de Datafolha citado por Noticias Argentinas, Lula reúne el 42% de las preferencias frente al 38% de Flávio Bolsonaro. Otra medición de Quaest había registrado 39% para el actual presidente y 34% para su principal adversario.
Con esos números, el escenario más probable es que ninguno de los candidatos consiga superar el 50% de los votos válidos y que Brasil tenga que volver a las urnas el 25 de octubre para definir al próximo presidente.
La campaña llegó a su cierre este sábado, con Lula y Flávio Bolsonaro encabezando actos en San Pablo y Río de Janeiro. La disputa estuvo atravesada por cuestiones económicas, seguridad, religión, política exterior y por el debate sobre el rumbo que Brasil debe adoptar frente a Estados Unidos y China.
El resultado también tendrá impacto regional. Brasil es la principal economía de Sudamérica y uno de los socios comerciales más importantes de la Argentina, por lo que el desenlace de la elección será seguido con atención en Buenos Aires y en el resto de los países del Mercosur.

Un mapa político en disputa
La elección de este domingo representa además una nueva etapa de la disputa política que comenzó a profundizarse en Brasil durante los últimos años.
Lula y Jair Bolsonaro protagonizaron una de las elecciones más polarizadas de la historia reciente del país en 2022. Ahora, el enfrentamiento vuelve a plantearse con una nueva fórmula: el actual presidente busca continuar en el poder frente al hijo del dirigente de ultraderecha, quien cumple una condena por su participación en el intento de golpe de Estado contra las instituciones brasileñas.
Flávio Bolsonaro llega a la elección con el respaldo del espacio político construido por su padre y con una base electoral que mantiene una fuerte presencia en distintos estados del país. Lula, en tanto, intenta conservar el apoyo de sectores populares y consolidar su liderazgo entre los votantes de centroizquierda.
La jornada también será relevante por la composición del Congreso. Se renovará la totalidad de la Cámara de Diputados y una parte del Senado, mientras que los estados definirán sus propias autoridades. El resultado de esas elecciones será determinante para la capacidad de negociación del próximo gobierno.
Brasil utilizará nuevamente urnas electrónicas para registrar los votos. El sistema permite que el escrutinio avance con rapidez una vez finalizada la votación, por lo que las primeras tendencias podrían conocerse pocas horas después del cierre de los centros electorales.
Si ningún candidato obtiene la mayoría necesaria, los dos más votados volverán a enfrentarse el 25 de octubre.
Así, el gigante sudamericano inicia una jornada que puede definir mucho más que un cambio o una continuidad presidencial: el resultado marcará el rumbo político de Brasil y tendrá consecuencias sobre el equilibrio de fuerzas de toda América Latina.








