Una violenta riada golpeó este miércoles una zona montañosa ubicada en la frontera entre Nepal y el Tíbet y dejó al menos 22 personas muertas y cientos de desaparecidos, según los últimos datos difundidos por las autoridades nepalíes. La crecida arrasó viviendas, caminos, vehículos y parte de la infraestructura de una región atravesada por importantes rutas de comunicación entre Nepal y China.
Una fuerte crecida dejó al menos 22 muertos y cientos de desaparecidos entre Nepal y Tíbet
El desborde del río Bhotekoshi provocó inundaciones y deslizamientos de tierra en una zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet. Hay 384 personas cuyo paradero se desconoce, entre ellas 291 extranjeros, mientras continúan las tareas de rescate.

El fenómeno afectó principalmente al distrito nepalí de Rasuwa, donde el río Bhotekoshi aumentó de manera repentina su caudal. La corriente también provocó deslizamientos de tierra y daños en distintos puntos de la zona fronteriza.
La magnitud del desastre todavía no pudo ser establecida por completo. Las autoridades informaron que 384 personas permanecen desaparecidas, de las cuales 291 serían ciudadanos extranjeros. La búsqueda se desarrolla en condiciones complejas debido a los cortes de rutas y a los daños provocados sobre la infraestructura.
Qué se sabe sobre la riada que golpeó a Nepal
El episodio ocurrió durante la mañana del miércoles en una zona de montaña cercana al paso fronterizo de Rasuwagadhi, uno de los principales puntos de conexión terrestre entre Nepal y el territorio del Tíbet, administrado por China.
El agua avanzó por el valle del río Bhotekoshi y alcanzó distintas localidades, entre ellas Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi. Las imágenes difundidas desde el lugar muestran sectores cubiertos de barro y escombros, además de vehículos y construcciones afectados por la fuerza del agua.
La inundación también dañó carreteras, puentes y proyectos hidroeléctricos. Según la información publicada por El País, las instalaciones afectadas representan alrededor del 12% de la capacidad hidroeléctrica de Nepal, un impacto que agrega una dimensión económica al desastre.
Las autoridades nepalíes desplegaron efectivos del Ejército, equipos de seguridad y personal sanitario para asistir a los afectados y buscar a las personas que permanecen desaparecidas.
La tarea, sin embargo, enfrenta importantes dificultades. Los deslizamientos interrumpieron caminos y dejaron a distintos grupos de seguridad incomunicados, mientras que el terreno montañoso limita el acceso de los equipos de emergencia.
También existe preocupación por la posibilidad de nuevas crecidas. Por ese motivo, las autoridades pidieron a los habitantes ubicados río abajo que se alejen de las riberas y se trasladen hacia zonas más elevadas en caso de ser necesario.

Una zona de tránsito para turistas y peregrinos
El desastre también afectó a personas que se encontraban en la región por motivos turísticos o religiosos.
Entre los desaparecidos hay ciudadanos de diferentes países. La información disponible señala que parte de ellos eran turistas y peregrinos que se dirigían hacia el Tíbet, una región que recibe visitantes atraídos por sus paisajes, sitios religiosos y rutas vinculadas con el monte Kailash.
Según los datos publicados este miércoles, entre las personas cuyo paradero se desconoce hay ciudadanos de India, Nepal, Estados Unidos, Reino Unido, Corea del Sur y Malasia, entre otras nacionalidades.
La interrupción de las comunicaciones dificulta además determinar con precisión cuántas personas se encuentran efectivamente atrapadas o incomunicadas y cuántas pudieron abandonar las áreas afectadas.

Por eso, la cifra de desaparecidos puede modificarse a medida que los equipos de emergencia logren acceder a las zonas aisladas y restablecer las comunicaciones.
Investigan qué provocó la crecida y temen nuevos deslizamientos
Uno de los interrogantes centrales es qué desencadenó la enorme cantidad de agua que descendió por el valle.
Las primeras hipótesis apuntan a un fenómeno ocurrido en una zona montañosa del lado tibetano. Entre las posibilidades analizadas se encuentra una avalancha de hielo y rocas que habría bloqueado temporalmente un curso de agua, generando posteriormente una liberación repentina de agua hacia el río Bhotekoshi.
También se investiga la posible relación con un terremoto de magnitud 4,4 registrado en el Tíbet. De acuerdo con las primeras evaluaciones, el movimiento podría haber contribuido a desencadenar el desprendimiento que precedió a la inundación, aunque la causa definitiva todavía no fue confirmada.
Otra hipótesis considerada inicialmente fue el posible vaciamiento repentino de un lago glaciar, un fenómeno que puede producir inundaciones de gran magnitud en zonas de alta montaña. Las autoridades continúan evaluando cuál fue la secuencia exacta de acontecimientos.
Del lado chino también se registraron daños. En el condado tibetano de Gyirong, próximo a la frontera con Nepal, las inundaciones y los deslizamientos afectaron infraestructura y comunicaciones. China desplegó equipos de emergencia para participar de las tareas de búsqueda y asistencia.
El gobierno de Nepal, por su parte, solicitó colaboración internacional para reforzar las operaciones de rescate. India ofreció asistencia humanitaria, mientras que China movilizó cientos de rescatistas hacia la zona fronteriza.
La emergencia ocurre además un año después de otro episodio grave de inundaciones en el mismo corredor montañoso. Aquella crecida también provocó víctimas y daños materiales, lo que vuelve a poner bajo atención la vulnerabilidad de las comunidades ubicadas en los valles del Himalaya.
Por ahora, las autoridades concentran los esfuerzos en localizar a los desaparecidos, asistir a quienes fueron afectados y evaluar los daños sobre viviendas e infraestructura.
Mientras continúan las tareas, el número de víctimas puede aumentar debido a que todavía existen sectores a los que los equipos de emergencia no pudieron llegar. Las autoridades mantienen las advertencias para las poblaciones situadas aguas abajo y recomiendan permanecer alejadas de los cauces ante el riesgo de nuevas crecidas.






