Una investigación periodística internacional identificó al hombre que, bajo el alias de “Dios”, habría reclutado a personas de distintos países para realizar operaciones de sabotaje en Europa en beneficio de Rusia. Entre los involucrados hubo ciudadanos de origen latinoamericano, muchos de ellos atraídos mediante falsas o ambiguas propuestas laborales.
Quién es “Dios”, el instructor de baile cubano señalado por reclutar saboteadores para Rusia en Europa
Una investigación internacional reveló cómo el cubano Oemis Romagoza, profesor de salsa y bachata, reclutaba latinoamericanos mediante Telegram para realizar sabotajes para Rusia en la Unión Europea.


El trabajo, realizado por periodistas de DW, LRT, CT y RTVE, permitió reconstruir el funcionamiento de esta red a partir de entrevistas con funcionarios de seguridad, personas vinculadas a los sospechosos, expedientes judiciales, publicaciones en redes sociales y documentos filtrados.
Reclutamiento a través de redes sociales
Las actividades atribuidas a “Dios” comenzaron, al menos públicamente, mediante la búsqueda de personas en redes sociales y plataformas de mensajería.
Durante 2024 aparecieron publicaciones en Telegram en las que se ofrecían supuestos empleos. Algunos avisos solicitaban fotógrafos, mientras que otros buscaban personas con experiencia militar para realizar tareas de monitoreo, inteligencia, logística y maniobras tácticas. En determinados casos se ofrecían pagos de hasta 1.500 dólares, además de bonos vinculados al cumplimiento de las tareas.

Uno de los reclutados fue Luis Alfonso Murillo Diosa, un colombiano de 34 años que había servido durante seis años en el Ejército de su país.
Tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2015, Murillo realizó diferentes trabajos y atravesó dificultades económicas relacionadas con la situación del negocio cafetero de su familia. A comienzos de 2024 decidió incorporarse al Ejército ucraniano, pero su búsqueda de información en Facebook terminó poniéndolo en contacto con “Dios”.
De Colombia a una misión en Rumania
Según los expedientes judiciales citados por la investigación, “Dios” se presentó ante Murillo como integrante de una unidad especial y le ofreció participar en determinadas operaciones en Europa en lugar de viajar a Ucrania.
El hombre colombiano aceptó. El supuesto organizador se ocupó de coordinar los vuelos, el alojamiento y los desplazamientos terrestres. Nunca llegaron a encontrarse personalmente.
En julio de 2024, Murillo arribó a Bucarest, donde recibió una imagen satelital con la ubicación de una planta de reciclaje y un pozo petrolero. Su tarea inicial consistía en fotografiar y filmar las instalaciones y, eventualmente, provocar un incendio.

Sin embargo, fue detenido cuando caminaba cerca de la planta de reciclaje después de haber tomado fotografías.
Durante el proceso judicial, Murillo sostuvo que no tenía intención de incendiar el lugar y afirmó que había aceptado la propuesta con la expectativa de acercarse a Ucrania, además de asegurar que desconocía quién estaba realmente detrás de la operación. En 2025 recibió una condena de seis años de prisión por intento de sabotaje.
Una red de “agentes desechables”
La investigación estableció que Murillo no habría sido un caso aislado. Los periodistas pudieron confirmar al menos doce personas reclutadas por “Dios” para realizar acciones de sabotaje en diferentes puntos de Europa.
Estos individuos son descriptos como “agentes desechables”: personas captadas generalmente a través de internet que, en algunos casos, desconocen tanto la identidad de quienes los contratan como el verdadero objetivo de las tareas que reciben.
Según especialistas citados en la investigación, la estrategia habría cobrado mayor relevancia después de que numerosos diplomáticos rusos fueran expulsados de países de la Unión Europea tras la invasión de Ucrania en 2022. El reclutamiento de personas sin vínculos previos con los servicios de inteligencia permitiría cubrir parte de ese vacío operativo.
Durante 2024 se registraron distintos episodios atribuidos a este tipo de operaciones: un incendio en un centro comercial de Polonia, el ataque contra una tienda de Ikea en Lituania y el envío de paquetes incendiarios hacia centros logísticos de varios países.
El hombre detrás del alias “Dios”
La investigación identificó finalmente al supuesto responsable de los reclutamientos como Oemis Romagoza Durruthy, un ciudadano cubano nacido en Camagüey.
Romagoza vive en Rusia desde hace al menos siete años y trabaja como profesor de danza latina en Petrozavodsk, una ciudad ubicada al norte del país. En redes sociales aparece vinculado a la academia Made in Cuba y protagoniza numerosos videos en los que enseña salsa, bachata y kizomba.
En 2022 contrajo matrimonio con una mujer rusa y posteriormente obtuvo la ciudadanía de ese país. Las publicaciones encontradas en redes sociales también muestran imágenes de la pareja junto a sus dos hijos.
Los investigadores no pudieron establecer exactamente cuándo comenzó a colaborar con los servicios de inteligencia rusos ni cómo se produjo ese vínculo. Sin embargo, documentos filtrados indican que atravesaba dificultades económicas y que durante 2023 había solicitado préstamos a distintas entidades.
El vínculo con América Latina
Meses después, Romagoza comenzó a participar en grupos de Facebook orientados a latinoamericanos interesados en trabajar en Polonia o en incorporarse al Ejército ucraniano. Paralelamente, empezaron a aparecer las ofertas laborales publicadas en Telegram bajo las que se habría producido parte del reclutamiento.
De acuerdo con la investigación, durante un período de cuatro meses de 2024 los reclutados recibieron órdenes para incendiar dos comercios de materiales de construcción en Polonia, un depósito de autobuses en República Checa, una planta de reciclaje en Rumania y equipamiento destinado a Ucrania fabricado por una empresa lituana.
La Fiscalía de Lituania fue, hasta el momento de la investigación, la única que atribuyó públicamente esa serie de ataques al GRU, el servicio de inteligencia militar ruso.
La búsqueda continúa
Las autoridades europeas continúan intentando localizar a Romagoza, quien podría encontrarse todavía en territorio ruso.
Mientras tanto, al menos nueve de las personas que habrían sido reclutadas por él fueron detenidas. Dos ya recibieron condenas de entre seis y ocho años por delitos vinculados con sabotaje o terrorismo, mientras que otros sospechosos permanecen a la espera de juicio.
La investigación también señala que la actividad atribuida a este tipo de redes no se habría detenido. En agosto, Estonia arrestó a dos personas por un incendio ocurrido en una compañía que provee vehículos militares no tripulados a Ucrania, mientras que Polonia informó otros incidentes en instalaciones relacionadas con la fabricación de componentes para drones y helicópteros.
En ambos casos se sospecha de una posible conexión rusa.
La última pista pública sobre Romagoza apareció en abril, cuando la academia Made in Cuba difundió un video en el que el profesor de danza daba una clase de salsa. Al mismo tiempo, continuaban apareciendo registros que lo vinculaban con grupos de Facebook destinados a latinoamericanos que buscaban oportunidades laborales en Polonia.








