Donald Trump comunicó este sábado que Estados Unidos puso en marcha una operación militar para remover minas y restablecer la navegación en Ormuz, uno de los pasos marítimos más sensibles del planeta. El mensaje fue publicado mientras avanzan conversaciones directas con Irán en Pakistán, bajo una tregua todavía frágil.
Trump anunció el inicio del proceso para despejar el estrecho de Ormuz
En plena negociación con Irán en Islamabad, el presidente estadounidense informó que sus fuerzas comenzaron tareas para reabrir la vía marítima clave para el petróleo global.

El mandatario también afirmó que fueron destruidas 28 embarcaciones iraníes vinculadas al minado de la zona y vinculó esa acción con una futura normalización del flujo petrolero. En paralelo, el Comando Central estadounidense confirmó movimientos navales y tareas para garantizar seguridad marítima y libre circulación comercial.

Cruce militar en medio del diálogo
La novedad se conoció mientras JD Vance encabeza en Islamabad la delegación de Washington y Mohammad Bagher Ghalibaf hace lo propio por Teherán. Las reuniones comenzaron este sábado con mediación de Pakistán y forman parte del contacto bilateral de mayor nivel entre ambos países en varias décadas.
En ese contexto, el movimiento de buques de guerra norteamericanos agregó una señal fuerte sobre el terreno. Dos destructores de la Marina cruzaron la zona por primera vez desde que comenzó la guerra, en una maniobra que elevó la tensión regional, aunque sin derivar hasta ahora en un choque directo.
La ruta que tensiona al mercado
La reapertura de esa vía es uno de los puntos más delicados de toda la negociación. La reducción drástica del tránsito marítimo alteró el mercado energético, encareció el crudo y reforzó la presión internacional para restablecer el paso de buques comerciales en una zona por la que circula una porción decisiva del petróleo global.
Aun así, la mesa sigue llena de obstáculos. Irán mantiene exigencias vinculadas a activos bloqueados, sanciones, daños de guerra y el alcance regional del alto el fuego, mientras Estados Unidos busca asegurar la navegación, frenar la presión militar iraní y avanzar sobre el programa nuclear.

Un sábado clave para la tregua
La simultaneidad entre la diplomacia y la acción militar muestra hasta qué punto el acuerdo sigue en equilibrio inestable. Washington intenta negociar sin resignar presión, mientras Teherán participa de las conversaciones con desconfianza y bajo advertencias sobre lo que considera líneas rojas.
Por ahora no hubo anuncio de entendimiento, pero la continuidad de las reuniones durante el fin de semana mantiene abierta una ventana de negociación. El resultado de esas horas puede pesar no solo sobre la guerra, sino también sobre el precio de la energía y la estabilidad de toda la región.









