La represión en Irán dejó de 7.000 muertos tras las protestas contra el régimen
Organizaciones de derechos humanos confirman un drástico aumento en la cifra de víctimas fatales. Hay más de 50.000 detenidos y denuncias por ejecuciones extrajudiciales en medio de un apagón informativo.
La represión en Irán dejó de 7.000 muertos. Crédito: Reuters.
La República Islámica de Irán atraviesa uno de los capítulos más sangrientos de su historia reciente. Según los últimos reportes de organizaciones internacionales y activistas sobre el terreno, la cifra de personas fallecidas a manos de las fuerzas de seguridad ha ascendido a más de 7.000 víctimas.
Esta escalada de violencia es la respuesta directa del régimen teocrático a una ola de protestas masivas que comenzó por el descontento económico y derivó en un reclamo generalizado por el fin del sistema gobernante.
La organización Human Rights Activists News Agency (HRANA) confirmó haber verificado 6.964 muertes, mientras mantiene bajo investigación otros 11.730 casos que podrían elevar la cifra final de manera alarmante. La mayoría de las víctimas son manifestantes que fueron blanco de munición real, perdigones y golpes por parte de unidades armadas desplegadas en las principales ciudades del país.
Violencia en Medio Oriente. Crédito: Reuters.
Un sistema de castigo colectivo
La represión no se limita a las calles. Activistas denuncian una táctica de "castigo colectivo" diseñada para aterrorizar a la población. Esto incluye la persecución sistemática de las familias de los fallecidos, a quienes se les prohíbe realizar ceremonias de duelo públicas o llorar a sus seres queridos.
En algunos casos, se ha reportado que las autoridades exigen pagos de miles de dólares a los familiares para entregarles los cuerpos de las víctimas.
Además, el número de detenciones ha superado las 51.000 personas. Los centros de detención y cárceles se encuentran desbordados, y existen múltiples denuncias sobre desapariciones forzadas, torturas y confesiones televisadas obtenidas bajo coacción.
Para encubrir las masacres, el régimen de Teherán ha impuesto un apagón de internet casi total, aislando a más de 90 millones de personas del resto del mundo. Amnistía Internacional ha calificado esta medida como una violación grave de los derechos humanos que permite a las fuerzas de seguridad actuar con impunidad absoluta.
"Están aislando deliberadamente a la población para ocultar sus crímenes y eludir su responsabilidad", afirmó Diana Eltahawy, directiva de Amnistía Internacional. A pesar de los toques de queda nocturnos y la amenaza de fuerza letal contra cualquiera que se reúna en la vía pública, los manifestantes continúan saliendo a las calles en un movimiento que parece haber perdido el "umbral del miedo".
Protestas contra el régimen iraní. Crédito: Reuters.
Tensión geopolítica en aumento
El conflicto interno ha escalado al plano internacional. Mientras el presidente iraní, Masud Pezeshkian, acusa a Estados Unidos e Israel de fomentar los disturbios calificando a los manifestantes de "terroristas", la Casa Blanca ha endurecido su postura.
El presidente Donald Trump ha manifestado su preferencia por un cambio en la región y advirtió que la ayuda para el pueblo iraní "está en camino", evaluando incluso el envío de un segundo portaaviones al estrecho de Ormuz ante la creciente inestabilidad.
Con el calendario tradicional de duelo de 40 días reactivando concentraciones en memoria de las víctimas, se espera que la tensión en las calles de Irán alcance nuevos picos de violencia en las próximas semanas.