La viceprimera ministra de Suecia, Ebba Busch, propuso una prohibición nacional del burka y el niqab en todos los espacios públicos, reabriendo un debate sensible sobre libertad religiosa, derechos de las mujeres e integración.

La propuesta fue presentada por la viceprimera ministra de Suecia, Ebba Busch, líder del Partido Demócrata Cristiano e integrante del gobierno de coalición, bajo el argumento de que las prendas que cubren completamente el rostro dificultan la interacción social, plantean retos de seguridad y no son compatibles con los valores cívicos del país.

La viceprimera ministra de Suecia, Ebba Busch, propuso una prohibición nacional del burka y el niqab en todos los espacios públicos, reabriendo un debate sensible sobre libertad religiosa, derechos de las mujeres e integración.
La iniciativa, aún en fase política, ha polarizado a la sociedad sueca y deberá ser discutida y votada en el Parlamento antes de cualquier aplicación.

La propuesta fue presentada por Busch, líder del Partido Demócrata Cristiano e integrante del gobierno de coalición, bajo el argumento de que las prendas que cubren completamente el rostro dificultan la interacción social, plantean retos de seguridad y no son compatibles con los valores cívicos del país.
La medida abarcaría calles, edificios públicos y servicios, y se enmarca en un endurecimiento del discurso oficial sobre integración y cohesión social.
El planteamiento no constituye una ley vigente. Para prosperar, deberá superar el debate político y el escrutinio constitucional en el Riksdag, el Parlamento sueco, donde el apoyo no está garantizado.
Juristas recuerdan que intentos previos de restricciones al velo en ámbitos educativos fueron anulados por tribunales, lo que anticipa eventuales desafíos legales si la prohibición avanza a escala nacional.
Sectores conservadores respaldan la iniciativa como un paso para fortalecer la integración y la seguridad pública, y sostienen que la visibilidad del rostro es un requisito básico de convivencia.
En contraste, organizaciones de derechos humanos y representantes de comunidades musulmanas advierten que una prohibición generalizada podría vulnerar la libertad religiosa y estigmatizar a mujeres, limitando su participación en la vida pública.
El debate sueco se inserta en una tendencia europea más amplia. Países como Francia, Bélgica, Dinamarca y Suiza han adoptado restricciones al uso del velo integral en espacios públicos, con resultados dispares y controversias persistentes.
En Suecia, el desenlace dependerá del equilibrio entre garantías constitucionales, consenso político y la interpretación de los tribunales.