Una de las manifestaciones de la Marcha de las Antorchas, en 2008, en Tribunales. Foto: Flavio Raina

El 24 y 25 de abril se desarrollará una serie de actividades en el Museo Histórico Provincial, 3 de Febrero 2553, con motivo de conmemorarse los 10 años de la inundación de Santa Fe.


Una de las manifestaciones de la Marcha de las Antorchas, en 2008, en Tribunales. Foto: Flavio Raina
El 24 y 25 de abril se desarrollará una serie de actividades en el Museo Histórico Provincial, 3 de Febrero 2553, con motivo de conmemorarse los 10 años de la inundación de Santa Fe. El miércoles a las 18 tendrá lugar la charla: “Crónica de una inundación anunciada”, a cargo de Héctor Sanagustín, integrante de la Marcha de las Antorchas. “Vueltas de velas encendidas, de manos apretadas. Ronda que termina con pedidos de justicia. Los ojos se clavan en una Casa de Gobierno muda, indiferente a todos. Exigimos justicia para todos”, proclaman desde la Marcha de las Antorchas, movimiento que existe desde mediados de 2003 y que se originó cuando un grupo de personas, que compartían angustias e incertezas, comenzaron a marchar en la plaza pidiendo justicia y procurando evitar el olvido. La manifestación continúa desarrollándose regularmente hasta el día de hoy. El jueves, a la misma hora, se hará el panel: “Sacando a flote el carácter urbano de la inundación. Memoria, ciudad y política: Relocalizaciones y luchas por el derecho a la ciudad”, a cargo de Luciana Barín, María Paz Coniglio, Mercedes Doldan y Diego Mandile, del grupo de trabajo de tesis de grado de la carrera de Arquitectura y Urbanismo de la UNL: “Política urbana y Derecho a la ciudad. Relocalizaciones emergentes a partir de la inundación de 2003”. Finalmente, Mariano Medina, docente y voluntario en 2003, desarrollará el tema: “Crónicas desde el Centro de Evacuados”. Durante esos días se podrá apreciar una exposición de fotografías de Hugo Pascucci, Flavio Raina, Luis Cetraro, Amancio Alem y José Almeida, con la colaboración de Adriana García y del Archivo del diario El Litoral. “Por los nexos profundos entre historia, presente, patrimonio, compromiso y construcción cotidiana. Porque lo sufrido y modificado se inmiscuye en las vidas de todos: las víctimas, los referentes gubernamentales, los referentes sociales, los que transitamos la ciudad , los muertos y los sobrevivientes. Por todo ello, conmemorar es casi una obligación en un lugar ‘de memorias”, consignaron desde el museo.