La inédita mortandad de ballenatos hallados en las costas de Península Valdés y el Golfo Nuevo encendió las alarmas de científicos y autoridades ambientales de la provincia de Chubut. Investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) y del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) analizan la presencia de una sospechosa bacteria y posibles floraciones algales nocivas como los factores causales detrás de este preocupante fenómeno en la presente temporada.
Alarma en Puerto Madryn: qué se sabe sobre la muerte récord de ballenatos
Científicos y autoridades provinciales investigan las causas detrás de la mortandad récord de crías en las costas de Chubut. Piden extremar la precaución.


Un registro de mortandad que preocupa a los especialistas
La temporada de avistaje y reproducción de la ballena franca austral (Eubalaena australis) en las aguas del Atlántico Sur atraviesa un momento crítico. En las últimas semanas, las patrullas de monitoreo costero en los alrededores de Puerto Madryn, Golfo Nuevo y Golfo San José detectaron un incremento atípico en el varamiento de crías sin vida. Aunque la pérdida natural de ballenatos se monitorea año a año dentro de los parámetros biológicos habituales, los números registrados recientemente superaron ampliamente las medias históricas de la región patagónica.

Equipos técnicos y veterinarios especializados se desplegaron en diversas franjas de playa para efectuar la toma de muestras de tejido, mediciones corporales y el posterior retiro de los ejemplares varados. El fenómeno impacta de manera directa en las áreas de cría, donde las madres y sus neonatos permanecen refugiados durante los primeros meses de vida.

Las hipótesis de investigación: análisis bacteriológico y floraciones nocivas
Frente al escenario detectado en el litoral marino de Chubut, las principales líneas de investigación científica apuntan a dos factores determinantes: la proliferación de patógenos bacterianos y el impacto de toxinas presentes en el medio acuático. Los análisis histopatológicos realizados sobre los restos orgánicos recopilados arrojaron indicios sobre una bacteria no habitual en los organismos de los lactantes, lo que habría comprometido rápidamente su sistema inmune.
"Estamos ejecutando análisis bacteriológicos y toxicológicos exhaustivos para precisar si este agente patógeno específico o la presencia de biotoxinas vinculadas a la marea roja están afectando la salud de las crías o la calidad alimentaria que reciben de las madres", indicaron fuentes vinculadas a los equipos de sanidad e investigación marina que trabajan en el área de Península Valdés.

Durante el período de lactancia, los ballenatos dependen de forma exclusiva de la leche materna. Si las hembras adultas se ven expuestas a concentraciones elevadas de microorganismos nocivos o sufren alteraciones nutricionales, el grado de vulnerabilidad de las crías se incrementa significativamente, reduciendo su capacidad de supervivencia ante infecciones agudas.
Protocolos sanitarios y prevención en la franja costera
Ante la gravedad de la situación, las autoridades del Ministerio de Ambiente de Chubut y la Red de Fauna Costera coordinaron una serie de medidas de mitigación y recomendación para la comunidad local, turistas y prestadores de servicios náuticos de Puerto Madryn y Puerto Pirámides.

Se solicitó enfáticamente a la población no acercarse a los mamíferos marinos que aparezcan varados en las costas, evitar el contacto directo con la arena o el agua circundante y mantener a los animales domésticos alejados de los restos orgánicos para prevenir eventuales contagios zoonóticos. Asimismo, se instó a dar aviso inmediato a los equipos de emergencia costera ante la detección de cualquier nuevo ejemplar en la playa.

En paralelo, los científicos continúan tomando muestras periódicas de agua en distintos puntos del Golfo Nuevo y Golfo San José para monitorear los niveles de microorganismos y la temperatura marina, factores clave que podrían haber acelerado el desarrollo bacteriano en la zona.
La muerte récord de ballenatos en la costa chubutense pone de manifiesto la extrema fragilidad de la fauna marina ante desequilibrios ambientales y la propagación de agentes patógenos en su hábitat natural. Mientras los laboratorios completan los análisis para identificar con precisión la bacteria involucrada, la articulación entre científicos, autoridades y la comunidad será fundamental para proteger a la población de ballena franca austral durante el tramo final de su ciclo reproductivo.








