La costa patagónica ofreció una escena difícil de imaginar: una playa repleta de personas, el mar iluminado por la luna y, a pocos metros de la orilla, el movimiento de enormes ballenas francas australes. El particular espectáculo ocurrió en El Doradillo, Chubut, uno de los lugares más reconocidos de la Argentina para observar a estos animales en libertad.
Luna llena y ballenas: cientos de personas vivieron un avistamiento nocturno único en una playa de Chubut
La playa El Doradillo, ubicada a pocos kilómetros de Puerto Madryn, fue escenario de una particular postal de la Patagonia. Cientos de vecinos y turistas se acercaron para observar a las ballenas francas australes que se movieron muy cerca de la costa.

Cientos de personas se acercaron durante la noche para contemplar el fenómeno y registrar con sus teléfonos celulares una postal que rápidamente comenzó a circular en redes sociales.
La particularidad del encuentro estuvo justamente en el horario. El avistamiento de ballenas suele asociarse con las excursiones embarcadas o con las horas del día, pero en esta oportunidad el escenario fue diferente. Con la noche como telón de fondo, las ballenas aparecieron muy cerca de la costa y pudieron ser observadas desde la playa.
Las imágenes compartidas en redes sociales muestran a una gran cantidad de personas reunidas frente al mar, mientras las ballenas francas australes se acercaban a pocos metros de la orilla. La luna llena completó una escena que muchos de los presentes describieron como inolvidable.
El Doradillo, un lugar privilegiado para ver ballenas
La playa El Doradillo se encuentra sobre el golfo Nuevo, aproximadamente a 15 kilómetros de Puerto Madryn, y forma parte de un área natural protegida. El lugar es reconocido especialmente por la posibilidad de observar ballenas francas australes desde tierra y a muy poca distancia.
La particular geografía de la zona permite que estos enormes mamíferos marinos se acerquen considerablemente a la costa. Por esa razón, El Doradillo se convirtió con el paso de los años en uno de los puntos más buscados por quienes llegan a Chubut para disfrutar de la temporada de ballenas.
El área protegida se extiende por varios kilómetros de costa y reúne distintos sectores de playa. Durante la temporada de presencia de las ballenas, el paisaje cambia por completo: los animales llegan al Golfo Nuevo para reproducirse, tener a sus crías y permanecer allí durante los primeros meses de vida de los ballenatos.

La cercanía con la costa es uno de los principales atractivos del lugar. A diferencia de otros sitios donde resulta necesario embarcarse para encontrar a los animales, en El Doradillo es posible tener encuentros desde la propia playa.
Esto convierte al sitio en una experiencia especialmente accesible para turistas y familias. En determinadas jornadas, alcanza con sentarse frente al mar y esperar para observar cómo emerge una cabeza, una cola o el lomo de una ballena a pocos metros de distancia.
La temporada de ballenas en la región se desarrolla durante buena parte del año. Los ejemplares de ballena franca austral llegan a las aguas de Península Valdés y el Golfo Nuevo como parte de su ciclo reproductivo. Allí encuentran condiciones favorables para aparearse y para criar a sus cachorros.
De hecho, durante junio de este año investigadores registraron en aguas de Punta Ameghino, dentro del Área Natural Protegida El Doradillo, a la primera cría de ballena franca austral de la temporada de investigación. El ejemplar fue observado durante una salida científica y fotografiado mediante un dron en el marco de un proyecto de monitoreo.

Una noche diferente para vecinos y turistas
El avistamiento nocturno volvió a poner en primer plano uno de los grandes atractivos naturales de Chubut: la posibilidad de contemplar fauna marina en su ambiente natural sin necesidad de grandes infraestructuras ni espectáculos artificiales.
Cientos de personas llegaron hasta El Doradillo y permanecieron frente al mar para seguir los movimientos de los animales. El silencio de la noche, la iluminación natural de la luna y la aparición de las ballenas generaron una combinación poco habitual.
Las redes sociales fueron el principal registro de la experiencia. Videos publicados durante las últimas horas muestran a los visitantes esperando frente al mar y reaccionando ante la aparición de los cetáceos. Las imágenes rápidamente se multiplicaron y llevaron la escena de la playa chubutense a miles de usuarios.

La presencia de ballenas tan cerca de la costa no es completamente excepcional en El Doradillo. Precisamente, uno de los motivos por los que el lugar es conocido es la posibilidad de observar ejemplares a escasa distancia. Lo que convirtió a esta jornada en una experiencia particular fue el contexto nocturno y la presencia de la luna llena.
Para quienes estuvieron allí, la experiencia tuvo algo de inesperado: llegar a la playa durante la noche y encontrarse con uno de los animales más grandes del planeta moviéndose en el agua, prácticamente frente a sus ojos.
La ballena franca austral puede superar los 14 metros de longitud y alcanzar varias decenas de toneladas de peso. A pesar de su enorme tamaño, suele desplazarse con movimientos tranquilos y puede permanecer durante largos períodos cerca de la superficie.
En las aguas de Chubut, además, es frecuente observar madres acompañadas por sus crías. Los primeros meses de vida son fundamentales para los ballenatos, que dependen completamente de sus madres mientras crecen y adquieren las condiciones necesarias para afrontar posteriormente sus desplazamientos hacia las zonas de alimentación.








