Hace más de un mes que gran parte de Argentina despierta bajo el mismo paisaje: cielo gris, luz tenue, un sol que se asoma apenas un rato y vuelve a esconderse. No es una impresión ni un tema de conversación de ascensor.
Volver a ver el sol: por qué el clima gris también entra a la oficina
Hace semanas que buena parte de Argentina convive con el mismo cielo cubierto. La ciencia explica por qué eso no es solo un dato meteorológico, sino también un dato de salud emocional, y por qué las organizaciones tienen un rol que jugar en cómo lo atraviesan sus equipos.

Según explicó la meteoróloga Cindy Fernández, de Meteored, el fenómeno responde a un río atmosférico que avanza desde el Pacífico hacia el centro de Chile y la zona andina argentina, cargado de humedad, combinado con un Niño activo que hace que estos episodios se repitan "de manera más persistente y más seguida" sobre la región central del país. El Servicio Meteorológico Nacional confirmó, con datos propios, un aumento notable de la nubosidad en gran parte del territorio durante este invierno.

Y aunque parezca un tema menor, lo que pasa afuera no se queda afuera. Entra a las oficinas, a las reuniones, al rendimiento de los equipos, aunque nadie lo escriba en ninguna minuta.
Lo que la ciencia sabe sobre la luz y el ánimo
La relación entre la luz, el sueño y el estado de ánimo está ampliamente estudiada. La exposición a la luz natural regula el ritmo circadiano, el reloj interno que ordena cuándo dormimos, cuándo estamos alerta y cuándo el cuerpo libera melatonina y serotonina, dos sustancias clave en la regulación del sueño y del humor. Cuando la luz escasea durante semanas, ese reloj se desajusta: cuesta más despertarse con energía, el cansancio aparece más temprano en el día y el ánimo tiende a bajar un cambio, aunque nada "grave" esté pasando.

En su forma más marcada, este fenómeno tiene incluso un nombre clínico: trastorno afectivo estacional, un tipo de depresión que sigue un patrón ligado a las estaciones y que suele aparecer justamente en los meses de menor luz, según describe el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH).
No hace falta llegar a ese diagnóstico para notar el efecto en una versión más leve: fatiga, somnolencia durante el día, menos ganas de socializar, más irritabilidad frente a cosas que en otro momento no molestarían tanto. Los propios especialistas consultados por los medios que siguieron el fenómeno este invierno son cautos y aclaran algo importante: la salud mental es mucho más compleja que una sola variable meteorológica. El clima no explica todo. Pero en personas que ya vienen cansadas, con la agenda recargada, puede ser la gota que rebalsa el vaso.
Por qué esto también es un tema de liderazgo
En una organización, ese "bajón" colectivo no aparece en ninguna encuesta de clima laboral. Se nota en detalles: reuniones más apagadas, gente que llega bien pero rinde con más esfuerzo del habitual, equipos que necesitan el doble de energía para sostener el mismo entusiasmo de siempre. Un líder que entiende esto no reacciona exigiendo más. Reacciona poniendo más contexto sobre la mesa.

No se trata de resolver el clima, algo que evidentemente no está en discusión de nadie, sino de dejar de tratarlo como si fuera irrelevante para la energía del equipo. Algunas decisiones simples ayudan más de lo que parece: aprovechar los momentos de sol, aunque sean breves, para reuniones cortas al aire libre.
Cuidar la iluminación de los espacios de trabajo, sobre todo en los horarios de menor luz natural. Ser flexibles con los ritmos cuando el cansancio colectivo es evidente, en lugar de interpretarlo como falta de compromiso. Y, sobre todo, habilitar que las personas puedan nombrar cómo están, sin que decir "esta semana vengo bajoneada" sea motivo de sospecha sobre su desempeño.
El pronóstico indica que el sol va a volver, al menos por unos días, aunque con El Niño activo es probable que estos episodios grises se repitan durante el resto de la temporada. Mientras tanto, vale la pena recordar algo que suelo repetir en cada taller: no elegimos el clima que nos toca, pero sí elegimos cómo lo atravesamos y, sobre todo, cómo acompañamos a quienes lo atraviesan junto a nosotros. Las organizaciones que cuidan a sus equipos no esperan a que salga el sol para hacerlo.
Verónica Dobronich es speaker internacional y experta en Inteligencia Emocional.










