Por Julieta Arolfo *
Comunicación asertiva: una guía para cuidar tus vínculos
Se caracteriza por la expresión directa de pensamientos y sentimientos, manteniendo respeto tanto hacia uno mismo como hacia los demás.

Todos recordamos alguna frase que alguien nos dijo cuando éramos chicos, o un comentario que nos hicieron en cierto momento de la vida. Y esas palabras quedaron ahí estampadas dejando huellas en nuestra construcción de identidad, imprimiendo una marca positiva o negativa.

Recuerdo las palabras que una paciente me dijo en una sesión "No puedo sostener ningún vínculo, soy un desastre". Esas palabras, en realidad provenían de lo que su mamá le había dicho en el momento en que ella le anunció que se iba a separar de su pareja. Esas palabras fueron dichas por alguien que ella amaba y quedaron para siempre en su psiquis como una sentencia, algo que vino desde afuera para fijarse en la percepción que tenía de sí misma, como si fuera una característica propia ,activándose ante cada desafío, cada paso que daba, cada decisión que debía tomar. Y cada vez que recordaba esa frase sentía tristeza, desesperanza, miedo, enojo, haciendo eco una y otra vez en su baja autoestima.
No somos seres dotados de un blindaje emocional, aislados de nuestro contexto social y familiar e inmunes a los comentarios que recibimos del medio externo. Nos alegra, nos duele, nos anima, nos decepciona lo que nos dicen los que nos rodean.
Una palabra dicha en un momento inoportuno, o una palabra que no fue dicha en el momento oportuno abren paso al camino de reflotar la importancia que tiene la buena comunicación en la construcción de la identidad, de la personalidad y de los vínculos.
No es lo que digo sino cómo lo digo
En la vida cotidiana se suelen generar malentendidos debido a la manera de dirigirse hacia la otra persona o por la forma de verbalizar los problemas, ya que las palabras permiten expresar ternura y amor, pero al mismo tiempo son un poderoso instrumento para herir, humillar o burlarse de la otra persona.
Muchas de las conversaciones terminan mal no tanto por lo que se dijo, sino por cómo se lo dijo.
Los problemas por mala comunicación se pueden presentar en todos los vínculos de interacción personal. Entre padres e hijos, entre amigos, entre compañeros de trabajo, entre cliente y empleado, entre los miembros de una pareja, solo por mencionar algunos.
¿Alguna vez te preguntaste cómo te comunicás con los que te rodean? ¿Cómo planteás alguna situación que te molesta?
- La propuesta es invitarte a que conozcas cómo te estás comunicando y que puedas incorporar formas de comunicación asertiva para mejorar tus vínculos.
- Es importante ser realista, los milagros comunicacionales no existen. Estamos en el terreno de los vínculos, no hay certezas ni recetas mágicas. Las relaciones son procesos que se construyen utilizando ingredientes de buena calidad.
- Los vínculos se mantienen (o se destruyen) por múltiples factores y uno de ellos es el factor comunicacional. La comunicación asertiva se aprende y se tiene que practicar a lo largo de la vida, y si todavía no lo implementaste, nunca es tarde para hacerlo.

Consejo
El comunicar implica tu responsabilidad personal para asegurarte de que la otra persona comprende lo que estás expresando, y, a su vez, escuchas con suma precisión, sin juicios ni inferencias, con total presencia y atención lo que tengan para decirte.
Guía rápida para una buena comunicación
Tener herramientas para la buena comunicación es necesario para prevenir conflictos, para abordarlos, para ser más empáticos, para marcar un límite , para expresar lo que se siente, entre tantas otras razones.
A continuación van algunos tips para comunicarte mejor:
- Mirar a los ojos al hablar y al escuchar.
- Mantener un tono de voz sereno, sin gritar.
- Hablar en primera persona. No centrar el discurso en la otra persona, por ejemplo, se puede decir: "Quizás no me expresé bien", en vez de " malinterpretaste lo que te dije".
- Si se siente enojo, esperar el momento oportuno para dialogar, puede decirse a la otra persona "estoy enojado, prefiero hablar cuando esté más calmo".
- Centrarse en los problemas y no en la persona: Al conversar sobre lo ocurrido, hablar de lo que hace o hizo, no de lo que de la característica del otro, por ejemplo evitar decir algo como "Te olvidaste la plancha enchufada, sos un irresponsable", y en lugar de ello se puede decir "te olvidaste la plancha enchufada, es importante que lo registres porque esta acción genera un gasto innecesario y puede ser peligroso".
- Desarrollar habilidades para formular una crítica: evitando los "siempre", los "nunca". En vez de decir: "Siempre hacemos lo que vos querés", se puede enunciar lo que se desea, por ejemplo: "La semana pasada comimos sushi como vos querías, hoy me gustaría ir a comer pizza".
- Trabajar en la habilidad para recibir críticas: sin negar ni contraatacar, con una actitud humilde. Por ejemplo "Está bien, tomo tu palabra y voy a tenerlo en cuenta para que podamos planificar la próxima salida".
- No interrumpir, no juzgar. Esperar que el otro termine de decir lo que está diciendo para luego comenzar mi turno para hablar.
- Discutir los temas de uno en uno. No utilizar la discusión presente para traer otros temas quizás no resueltos o que molestan.
- Elegir el lugar y el momento adecuados. El ambiente: el lugar, el ruido, el nivel de intimidad influyen. Si vamos a conversar sobre una situación que generó tensión en público, debemos esperar a estar a solas con la otra persona.
(*) Lic. En Psicología M.P 1423











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