Tres plantas que no conviene tener dentro de casa, según el Feng Shui
Aunque suelen asociarse con vida y bienestar, algunas especies pueden alterar la armonía del hogar por la energía que transmiten, su forma o su simbolismo, de acuerdo con esta antigua filosofía china que busca el equilibrio en los espacios.
Algunas plantas pueden generar desequilibrios energéticos en espacios cerrados.
El Feng Shui es una disciplina milenaria de origen chino que busca armonizar los espacios para favorecer el bienestar, la salud y la prosperidad. Las plantas, en particular, ocupan un lugar central: bien elegidas, pueden activar energías positivas, pero mal ubicadas o seleccionadas sin criterio también pueden generar desequilibrios.
Aunque muchas personas asocian las plantas con vida, frescura y renovación, el Feng Shui advierte que no todas resultan adecuadas para el interior del hogar. Algunas especies, por su forma, energía simbólica o características naturales, se vinculan con bloqueos energéticos, tensiones emocionales o sensaciones de incomodidad.
A continuación, en Revista Nosotros cuáles son las plantas que el Feng Shui no aconseja tener dentro de la casa y cuáles son las razones detrás de estas recomendaciones.
El poder energéticode las plantas
Desde la mirada del Feng Shui, las plantas representan el elemento madera, asociado al crecimiento, la expansión y la vitalidad. En equilibrio, este elemento favorece el desarrollo personal y la creatividad. Sin embargo, cuando se expresa de manera excesiva o desordenada, puede generar el efecto contrario: estrés, discusiones y estancamiento.
Las especies con hojas suaves suelen asociarse con armonía y bienestar.
Las plantas saludables, con hojas suaves y crecimiento armónico, suelen ser bienvenidas en espacios interiores. En cambio, aquellas con espinas, hojas puntiagudas o un aspecto marchito emiten lo que se conoce como energía sha, una energía agresiva que altera la armonía del entorno. Este tipo de energía no solo afecta la estética del espacio, sino también el estado emocional de quienes lo habitan.
Por ese motivo, el Feng Shui sugiere prestar atención tanto al tipo de planta como a su ubicación. No es lo mismo colocar una especie en el living, donde circula mucha energía social, que en el dormitorio, un espacio destinado al descanso y la intimidad.
Las plantas que no se recomiendan
Según el Feng Shui, hay tres tipos de plantas que conviene evitar dentro de la casa porque se asocian con bloqueos energéticos, conflictos o desgaste emocional:
Cactus y plantas con espinas: se consideran portadoras de energía agresiva debido a sus formas puntiagudas.
El interior de la casa requiere elementos que favorezcan el descanso y la calma.
Plantas secas o artificiales: simbolizan estancamiento, falta de vitalidad y energía detenida.
Plantas trepadoras en interiores: pueden representar cargas, dependencia o sensación de opresión energética.
Estas especies no son “malas” en sí mismas, pero su simbolismo y forma hacen que no resulten ideales para espacios cerrados donde se busca equilibrio y calma.
Por qué afectan la energía
Los cactus suelen ser los más mencionados cuando se habla de plantas que atraen mala suerte según el Feng Shui. Sus espinas representan defensividad, tensión y conflicto. En interiores, especialmente en dormitorios o livings, pueden generar un clima de incomodidad o discusiones frecuentes.
La ubicación y el cuidado influyen en la energía que circula dentro del hogar.
La recomendación es ubicarlos en exteriores, balcones o terrazas, donde cumplen una función protectora sin interferir en la armonía del hogar.
Las plantas secas o artificiales también resultan problemáticas desde esta filosofía. Al no estar vivas, no generan energía renovadora. Por el contrario, simbolizan desgaste, abandono o procesos cerrados. Tener flores secas, ramas marchitas o plantas artificiales en el interior puede reforzar la sensación de estancamiento, tanto a nivel emocional como energético.
En el caso de las plantas trepadoras, el Feng Shui advierte que, cuando se desarrollan dentro de la casa, pueden generar una sensación de invasión o presión. Sus formas envolventes se asocian con dependencias emocionales o situaciones que “ahogan” a quienes habitan el espacio. Por eso, se aconseja reservarlas para jardines exteriores, donde su crecimiento libre no afecta el equilibrio interno.