Teresa Pandolfo
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Poco a poco, el gobierno nacional está virando su posición respecto del campo aunque no lo mencione como colectivo para designar esa red de actividades primarias, industriales y de servicios fuertemente impactada por la tecnología, que es la base de la economía del país. Se sigue hablando de “industrializar la ruralidad”, no aludiéndose al gran camino ya recorrido, pero todo va a llegar.
Días atrás, la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, al dar a conocer las metas del Plan Estratégico Alimentario tuvo dos expresiones concretas: una la de aumentar en 10 años, en un 50% la producción de granos con lo que se llegaría a 2020 a los 160 millones de toneladas y la segunda cuando ubicó a la Argentina como un país “productor” de alimentos.
Obviamente que estos mensajes sólo señalaron metas; no establecieron cursos concretos de acción pero, sin dudas, si se los toma como punto de comparación con marzo de 2008 cuando estalla el conflicto con el campo, hay una gran diferencia en el mensaje que transmite el gobierno nacional. En el medio quedan muchas cuestiones pendientes de resolución: unas muy puntuales como la intervención de los mercados de maíz y trigo o otras de carácter estratégico como la construcción de la logística del transporte; las condiciones para producir legumbres; la industrialización más cercana a los lugares de origen de la producción y la organización del comercio hacia el futuro.
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Apuntes de polÍtica provincial
La agenda estratégica del país
Por Teresa Pandolfo. Poco a poco, el gobierno nacional está virando su posición respecto del campo aunque no lo mencione como colectivo para designar esa red de actividades primarias, industriales y de servicios fuertemente impactada por la tecnología, que es la base de la economía del país. Se sigue hablando de “industrializar la ruralidad”, no aludiéndose al gran camino ya recorrido, pero todo va a llegar...
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