"Con corazón de padre: así amó a Jesús, llamado en los cuatro evangelios el hijo de José" (Cf Lc 4, 22; Jn 6, 42; Mt 13, 55; Mc 6, 3), afirma el Papa Francisco en la Carta Apostólica "Patris corde". La que fue dada a conocer el 8 de diciembre del 2020, con motivo del 150º aniversario de la Declaración de San José como Patrono de la Iglesia Universal, el 8 de diciembre de 1870.
No obstante ser los dos evangelistas que más se refirieron a Jesús, san Mateo y san Lucas es poco lo que nos dicen sobre san José. Aunque sí dijeron lo necesario para conocer el sentido de su paternidad y la misión que Dios le encomendó.
José fue un humilde carpintero (Cf Mt 13, 55), desposado con María (Cf Mt 1, 18; Lc 1, 27). También fue un "hombre justo" (Mt 1, 19), con una total disposición para llevar a cabo la Voluntad de Dios expresada en su ley. (Cf Lc 2, 22. 27.39). Y en los cuatro sueños que tuvo. (Cf Mt 1, 20; 2,13. 19. 22)
Como es sabido, después del viaje de Nazaret a Belén, José vio nacer al Mesías en un pesebre, porque "no había lugar para ellos en la posada". (Lc 2, 7) También fue testigo de la adoración de los pastores (Cf Lc 2, 8-20) y de los Magos (Cf Mt 1, 12). Los que representan al pueblo de Israel y a los pueblos paganos, respectivamente.
El Papa Francisco destaca su valentía al asumir la paternidad legal de Jesús, al que le dio el nombre que le fuera revelado por el Ángel: "le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados." (Mt 1,21). Junto a María, la Madre, cuarenta días después del alumbramiento presentó al Niño en el templo. Y escuchó la profecía de Simeón sobre Jesús y María (Cf Lc 2, 22-35). Vivió como extranjero en Egipto para proteger a Jesús de Herodes. (Cf Mt 1, 13-18). De regreso a su tierra de origen vivió de modo oculto en Nazaret.
Su grandeza deriva de haber sido el esposo de María y padre de Jesús. Su paternidad se manifestó como un servicio y un sacrificio en orden al misterio de la Encarnación. Y por lo tanto, también a la misión del Redentor. San Pablo VI dice de san José que "utilizó la autoridad legal que le correspondía en la Sagrada Familia, para hacer de ella un don total de sí mismo, de su vida, de su trabajo. Al haber convertido su vocación humana de amor doméstico en oblación sobrehumana de sí mismo, de su corazón y de toda la capacidad del amor puesto al servicio del Mesías nacido en su casa." (Homilía, 19 marzo 1966)
Después de María, la Madre de Dios, ningún otro santo ha ocupado tanto espacio como san José, su esposo, en el Magisterio pontificio. El Papa Francisco nos recuerda en esta carta apostólica que sus predecesores profundizaron con el mensaje en los pocos datos transmitidos por los Evangelios para destacar su desempeño en la historia de la salvación. Así Pío IX lo declaró Patrono de la Iglesia Católica. Por su parte el venerable Pío XII lo presentó como Patrono de los trabajadores. Y san Juan Pablo II como Custodio del Redentor.
Siguiendo el pensamiento del Papa Francisco quiero destacar que el título conque lo evoca como "padre trabajador" es un rasgo que caracteriza a san José. Y se ha puesto de relieve desde los tiempos de la primera encíclica social, la Rerum Novarum (5 de mayo de 1891) de León XIII. Su dedicación al trabajo es una forma de participar en la obra de la salvación. Y en el advenimiento del Reino de Dios.
A lo expuesto debo añadir que el pueblo cristiano lo invoca como "Patrono de la buena muerte" (CIC Nº 1014). Y que algunos santos, como Teresa de Jesús le tuvieron especial devoción y confianza en su intercesión.
Así como a María Dios le manifestó su plan de salvación, también a José –a través de los sueños- le hizo conocer su designio salvador. Y en cada circunstancia de su vida, afirma el Papa Francisco, José supo pronunciar su fiat, como María en la Anunciación y Jesús en Getsemaní. Por lo que quiero citar que, entre los títulos conque el Pontífice lo evoca, están también los de padre de la obediencia y en la acogida.
"Padre en la sombra" es como lo llama el escritor polaco Jan Dobraczynski en su libro "La sombra del Padre. Historia de José de Nazaret". Con la imagen de la "sombra" sugiere que san José evoca para Jesús la sombra del Padre Celestial en la tierra, que lo cuida, lo ayuda y protege.
Para terminar quiero citar al Papa Francisco, cuando se refiere a san José como una "figura extraordinaria, tan cercana a nuestra condición humana. (…) Todos pueden encontrar en san José -el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta- un intercesor, un apoyo y un guía en tiempos de dificultad. San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en segunda línea tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación..:"
Para pensarlo en tiempos de crisis como la actual.
Su paternidad se manifestó como un servicio y un sacrificio en orden al misterio de la Encarnación. Y por lo tanto, también a la misión del Redentor.
"San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en segunda línea tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación..:", dice el papa Francisco.