Los dirigentes políticos (1) deberían disponer, como mínimo, de capacidad para comprender al pueblo que guían, su historia, su cultura, su diversidad, su aspiración y especialmente sus esperanzas. Para guiar deben tener, además, una comprensión de la evolución histórica del contexto, tanto como una visión prospectiva para imaginar el futuro probable y el deseable. Es preciso que entienda, sienta y guíe hacia lo que busque como bien común, evitando el espíritu de confusión, propendiendo a la unidad y no a las divisiones.
El que ama cuida. La primera manifestación de amor de un dirigente para con su pueblo, es el modo en que lo cuida. Quien no cuida no ama. La inteligencia y voluntad de un buen dirigente sostienen su evolución para incrementar su entendimiento, su juicio y sus acciones. El ejercicio continuado del "ver, juzgar y obrar" garantiza su recta actuación.
La permanente disponibilidad personal, la actitud de servicio, la percepción de los designios de Dios, la solidaridad y la humildad, deben ser parte de su impronta personal. Sin embargo, aún quien demuestre todos estos talentos y virtudes, a través de la soberbia, puede caer en la tentación (2) que produce el poder (3). El límite entre la necesaria seguridad en sí mismo, en sus convicciones y la tentación de prolongar y exacerbar el poder, son de difícil distinción para cualquier dirigente en el ejercicio de sus responsabilidades.
Hay sobrados ejemplos de esta tentación y sus nefastas consecuencias en la historia de la humanidad y en nuestra propia realidad actual. El dirigente puede ser un padre, como dirigente de su familia; el presidente de una organización o empresa con respecto a sus dirigidos; un monarca, un gobernador, o un presidente democrático con respecto a sus pueblos, pero la tentación siempre estará presente. Saber dominar esta tentación es condición indispensable para una buena gestión dirigencial. Deseo que Dios inspire la humildad de quienes dirigen nuestra patria y nuestra provincia.
Aclaraciones
(1) Dirigente: "El que guía mostrando un camino".
(2) Tentación: "Estado emocional o psicológico en que una persona siente un fuerte deseo o atracción hacia algo que considera atractivo o deseable, pero que puede ser considerado inapropiado, peligroso o moralmente incorrecto.
(3) Poder: "Capacidad de influir, controlar o determinar el comportamiento, las acciones o las decisiones de otros individuos, grupos o instituciones. También se puede definir como la capacidad de lograr objetivos o metas a través de la influencia, la autoridad o la fuerza".
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