Desde la Fundación Nueva Generación Argentina (FNGA) trabajamos en la inserción internacional de la provincia de Santa Fe desde hace más de treinta y cinco años. En este recorrido, hemos fortalecido las relaciones con múltiples actores de diferentes continentes. Como uno de los principales logros de este trabajo sostenido, la FNGA ha impulsado y es signataria del acuerdo más importante de una provincia argentina a nivel global: el hermanamiento permanente entre Santa Fe y California, el principal estado subnacional de referencia global por su escala económica, liderazgo en innovación y capacidad de incidencia internacional. En este marco también hemos entablando vínculos con Universidades, como la Universidad de Berkeley, y con instituciones, como la Cámara de Comercio Californiana-Asiática, con más de 8.000 miembros, y el ecosistema de Silicon Valley, entre otros.
EFTA–Mercosur: una oportunidad para que Santa Fe lidere
Comercio e inversiones.

Siguiendo con esta estrategia y con la experiencia exitosa del relacionamiento con California, identificamos hace más de 10 años una oportunidad diferenciadora en la vinculación con los países de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) —Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein—, economías con ingresos per cápita cercanos a los USD 100.000, alta capacidad de inversión y potenciales mercados para nuestra región.
Tras varios años de negociaciones, el 16 de septiembre de 2025 se concretó la firma del Acuerdo de Libre Comercio entre la EFTA y el Mercosur, marcando un hito en la relación entre ambos bloques. Se abre ahora la oportunidad de generar un mercado compuesto de casi 300 millones de personas, y un PBI combinado superior a USD 4,3 billones.
Si bien el acuerdo beneficia a todos los países del Mercosur, su verdadero impacto se concentrará en aquellas regiones o provincias que se anticipen y sepan liderar su implementación. Desde la FNGA buscamos que desde Santa Fe tomemos una vez más la iniciativa, tal como lo hicimos con California, pudiendo captar las oportunidades de inversión, productividad y generación de empleo que se deriven de este tratado.
Este acuerdo, que es de “quinta generación” no sólo reduce aranceles, sino que también mejora la previsibilidad, armoniza estándares y promueve cooperación en áreas estratégicas. Desde nuestra experiencia, estos procesos sólo funcionan cuando se abordan de manera integral. Así lo hicimos con California, donde trabajamos sobre cuatro ejes articulados:
1) Políticas Publicas
2) Comercio e Inversiones
3) Academia e Investigación
4) Cuidado Ambiental, transformando la matriz productiva a más verde.
Este proceso se constituyó y se constituye, con decisión, como una Política de Estado junto a los tres poderes de Santa Fe, así como de cámaras empresariales, instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil. Ese mismo enfoque es el que impulsamos con EFTA.
Oportunidades para Santa Fe: apertura comercial y previsibilidad para mayores inversiones
En materia comercial, la baja de aranceles del reciente acuerdo garantiza un acceso preferencial para más del 97% de lo comercializado entre ambos bloques. Para el Mercosur, ese acceso será inmediato tras la ratificación, mientras que la apertura para el ingreso de exportaciones desde EFTA será gradual, protegiendo sectores estratégicos para nuestra economía. A esto se suma un factor clave: la seguridad jurídica, condición indispensable para atraer inversiones.
Suiza es uno de los principales inversores en Argentina: sólo en el primer trimestre de 2025, las inversiones directas alcanzaron los USD 916 millones, mientras que más de 80 empresas suizas operan en el país, generando alrededor de 12.500 empleos. Haciendo foco en Santa Fe, la oportunidad va más allá de un aumento en nuestro intercambio comercial agrícola. Los beneficios podrían derivarse de un incremento en las inversiones e intercambio en importantes sectores de tecnología de precisión, maquinaria industrial, ciencias de la vida, entre otros. El consolidado clúster biotecnológico santafesino podrá beneficiarse de la creación de ecosistemas de innovación compartida y de un marco de seguridad jurídica que favorecería la expansión de laboratorios y plantas de alta complejidad, fortaleciendo la competitividad regional.
Por su parte, Noruega —líder global en energía y sector marítimo— ofrece oportunidades en transición energética y desarrollo logístico. En este marco, y considerando la infraestructura portuaria de la provincia, se proyectan iniciativas orientadas al desarrollo de movilidad marítima sostenible, así como a la incorporación de insumos agroindustriales de mayor sofisticación tecnológica, alineados con estándares europeos de sostenibilidad y enfocados en mejorar la productividad del suelo. A su vez, Noruega se destaca por la magnitud de sus instrumentos de inversión. Cuenta con el fondo soberano más grande del mundo, que supera los USD 2 billones e invierte en más de 7.200 empresas a nivel global. A esto se suma, entre otros, Norfund, el fondo de inversión para el desarrollo del Estado noruego, orientado a impulsar proyectos sostenibles en mercados emergentes.
Los estados de Islandia y Liechtenstein son también importantes economías, innovadoras en energías renovables, y pueden convertirse en un polo de turismo para nuestra provincia.
El desarrollo sostenible como un punto clave del acuerdo
El acuerdo con EFTA se presenta como una oportunidad concreta para alinear competitividad y sostenibilidad. Desde el Preámbulo, los países firmantes establecen explícitamente que la liberalización del comercio debe contribuir al desarrollo sostenible, asegurando que las políticas comerciales, ambientales y laborales sean mutuamente compatibles y se refuercen entre sí. A su vez, establece obligaciones de "no retroceso", prohibiendo que los países dejen de aplicar sus leyes ambientales para obtener ventajas competitivas o atraer inversiones.
Hacia la ratificación del tratado
El proceso de implementación ya está en marcha en Europa. Mientras Noruega y Suiza avanzan en sus parlamentos con la mira puesta en que el acuerdo esté operativo en los próximos meses, los diferentes países del Mercosur aún deben iniciar sus respectivos procesos. En Argentina, la ratificación depende de su aprobación por el Congreso, por lo que el papel de los legisladores resulta determinante para que el tratado entre en vigor.
El acuerdo EFTA–Mercosur ofrece condiciones concretas para que Santa Fe dé un salto en su inserción internacional. Pero los acuerdos, por sí solos, no transforman realidades. Lo hacen las decisiones. Y, sobre todo, la capacidad de anticiparse. Desde la FNGA lo sabemos por experiencia. El hermanamiento con California es resultado de una estrategia sostenida en el tiempo, basada en generar confianza, construir redes y traducir la cooperación en resultados concretos. Ese mismo camino es el que hoy proponemos recorrer con EFTA, con una ventaja: llegamos con aprendizaje, vínculos y una visión más clara de hacia dónde ir.
Santa Fe tiene todo para liderar esta nueva etapa: un entramado productivo dinámico, infraestructura estratégica y sectores con capacidad de integrarse a cadenas globales de valor cada vez más exigentes. La discusión ya no es si el acuerdo es conveniente, sino quién va a capitalizarlo primero. Si logramos articular al sector público, al privado y al sistema científico-tecnológico detrás de una estrategia común, este acuerdo puede convertirse en una verdadera plataforma de desarrollo que genere más inversión, más innovación y más empleo de calidad para los santafesinos.






