La Argentina hoy en día no está pasando un momento normal en cuanto a su gestión de gobierno (al que llamo "unitario") y el desarrollo de su economía, en función de la actualidad que reflejan la producción y el empleo en nuestro país.
Propuesta económica para que nuestra Argentina no sea "unitaria"
La gestión económica actual ignora la producción y el empleo, centrándose en una política financiera que no aborda la pobreza ni el cierre de empresas. La ausencia de la vicepresidenta en el tedeum del 25 de mayo refleja tensiones políticas y falta de respeto hacia las instituciones democráticas del país.

Hoy, a nivel nacional, está implementada una política financiera y por eso los miembros del gobierno solo hablan "de que estamos en el mejor momento de las finanzas", pero nada dicen -precisamente- de producción y empleo, ni siquiera de los impuestos. Además, no hacen alusión a la pobreza del sector asalariado, o el de los jubilados, ni mucho menos del cierre de empresas y comercios.
Yo creo, modestamente, que no hablan de esos temas porque no tienen un verdadero plan para la clase media, y mucho menos para la clase obrera. Por eso me atrevo a delinear lo que he dado en llamar "Una propuesta económica para nuestra Argentina".
Primero, para hacer un programa, deberíamos clarificar qué es lo que nos ocurre por tener en vigencia una "administración unitaria", como la que lleva adelante el Ejecutivo Nacional. Y en tal sentido, por más que se esfuercen en creer lo contrario, las provincias como representación federal, o del federalismo económico, no existen.
A partir de ese necesario reposicionamiento a nivel provincial, lo que habría que buscar en la relación con el Ejecutivo nacional es lo siguiente:
1) Eliminar los impuestos nacionales y acoplar dicha política a una de similares características en las provincias y los municipios (revisión de tasas y tributos en todo caso); 2) Aplicar el denominado Impuesto Único y Universal, de todo lo que se vende y compra; 3) Apelar a un concepto fundamental, muchas veces ausente en quienes nos gobiernan, el de la austeridad.
En cuanto al segundo punto, en cada factura que se genera por cada operación se abona un porcentaje que puede ser del 10%, debiendo en el tiempo ser objeto de regulación.
Cada persona, entidad, comercio, industria, campo, que genere algún tipo de facturación, a la misma le deberá agregar una constancia del impuesto que abona quien vende, del 10% y el mismo se convertirá en Agente de Retención o Agente Recaudador.
Una vez depositado lo recaudado en el la entidad bancaria, esta transferirá el dinero de la siguiente forma: 20% al municipio de origen; 40% a la provincia; 30% a la nación; 10% al Banco Central de la República Argentina, para que este pueda cumplir con el pago de la deuda internacional. Hoy todos, de una manera o de otra trabajamos en "negro".
De esta otra manera, la gran mayoría de los ciudadanos generaremos alguna operación de compra o venta que obligatoriamente nos hará trabajar en "blanco". Es necesario que el concepto de "libertad de comercio" se refleje de una forma sencilla y clara: sin la intervención del Estado.
Y entonces será en el contexto de esos tres ejes o puntos de acción que podrían implementarse medidas como la eliminación de dos ceros al peso actual y la liberación del uso del dólar, sin un valor determinado estatalmente.
Para el final dejo lo ocurrido el pasado 25 de mayo en la Catedral de Buenos Aires. Asistieron los invitados por el gobierno pero faltó la vicepresidenta, quien, según dice la Constitución, es responsable junto al presidente de la Nación del Ejecutivo Nacional. Y no se le cursó invitación alguna.
Para el entorno político presidencial puede ser normal faltarle el respeto a los funcionarios, pero, señor presidente, la señora vicepresidenta fue elegida por todos nosotros. Su actitud, para mí, no solo es una falta de respeto hacia ella, sino hacia la Patria.
Qué bueno sería que verdaderos constitucionalistas opinen de esto, así aprendemos. Fue Domingo Faustino Sarmiento quien lo dejó bien claro: "Eduquemos al soberano". Espero que los docentes y jóvenes se involucren, para hablar de nuestra Carta Magna y de la Patria. Que traten de explicar y de desarrollar qué país quieren.
Repasemos la Carta Magna
Voy a la Constitución Nacional. El artículo 87 establece que el Poder Ejecutivo nacional será desempeñado por un ciudadano con el título de "Presidente de la Nación Argentina". Y el artículo 88 establece, en general, que por enfermedad, ausencias de la ciudad Capital, muerte, renuncia o destitución, el Poder Ejecutivo pasará a ser ejercido por el vicepresidente de la Nación.
El artículo 99, en su punto 1, deja claro que el presidente es Jefe Supremo de la Nación, Jefe del Gobierno y responsable político de la Administración General del país. Democráticamente es el "Supremo". ¡Viva la democracia!
Está debidamente aclarado en el artículo 94 que el presidente y el vicepresidente, serán elegidos directamente por el pueblo como binomio, es decir como fórmula presidencial. Por ende deberían ser responsables ambos de lo determinado en el articulado 99.1. La realidad marca que en Argentina actualmente no es así, pero no es algo excluyente de este gobierno. Lo dice la historia.
Los señores constituyentes, desde los orígenes de la Constitución, pensaron que lo mejor era "esconder" al vice como presidente del Senado, generando así una interferencia en uno de los tres poderes del Estado, el Legislativo, con actores elegidos por el voto popular. Hablando en criollo: les importó un bledo lo que el pueblo oportunamente votó.
Cientos de legisladores y miembros de Cortes Supremas, sucedidos desde 1853 y potenciados con las correspondientes reformas realizadas en el tiempo, lo consideraron conveniente.
Esta es mi observación, que se basa en lo acontecido en el tedeum por el 25 de Mayo de 1810 en la Catedral de Buenos Aires, acto en el que -como se ha hecho históricamente- fue rendido un homenaje a la creación del primer gobierno patrio, antesala de la Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata (1816).
Según se determine, recaerán en el Jefe de Gabinete o el Secretario General de la Presidencia las invitaciones para que los elencos políticos puedan participar de la referida ceremonia religiosa (haciéndose la aclaración que ninguno de ellos fue elegido por el pueblo, sino designado políticamente).
El artículo 93 es el que establece cómo debe ser el juramento del presidente y vicepresidente, y que la aceptación del cargo implica "desempeñar con lealtad y patriotismo" el mismo, además de "observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina".
La señora vicepresidenta de la Nación, a cargo de la presidencia del Senado, evidentemente está para tocar la campanilla, siendo que fue elegida por el voto ciudadano para complementar el Poder Ejecutivo de la Nación, máximo estamento de la organización nacional. Cada uno saque sus conclusiones, pero es obvio que no cumple ninguna función Ejecutiva.
Con todos los vicepresidentes pasó prácticamente lo mismo, desde el inicio de nuestra patria constitucional, por lo que no han cumplido con sus votantes ni con su juramento. Por eso siempre digo: la nuestra es una república "unitaria". Y con todo lo desarrollado, lo fundamento.






