Llegan Cartas y Mensajes
Los lectores Alberto Estrubia, Alejandro de Muro y Matías Rossi dejan su punto de vista sobre distintos temas de la realidad argentina.

ALBERTO FABIÁN ESTRUBIA
Viene el papa, viene Pedro. Y viene con una consigna ya dada hace tiempo: "Apacienta mis ovejas, apacienta mis corderos" (Juan 21, capítulo1, versículos 15/17). Se insiste en que su misión es apostólica, pero todos sabemos que incluye algo más, ya que él preside el Estado Vaticano y es Pastor Universal de la Comunidad Católica.
Esto lo señalo para advertir quién es el que nos visita, León XIV. Y quiero aclarar sobre la figura de pastor. El pastor, como lo dice la palabra, tenía una tarea de trabajador rural y era despreciado por su oficio humilde y su fama de ladrón. Pero él todas las mañanas salía con su rebaño a buscar agua y buenos pastos para la alimentación de sus animalitos.
La relación que el pastor tenía con sus ovejas y corderos era muy cercana porque él entablaba cariño con sus animales. Manifestación que hoy se mantiene básicamente con perros y gatos. Y Jesús eligió esa imagen para representarse y lo visualizamos en la parábola de la oveja perdida.

El papa León XIV viene a pastorear a ver cómo nos alimentamos espiritualmente, cómo cuidamos nuestra salud, y si el rebaño es una Comunidad consolidada por el amor, la solidaridad, la ayuda mutua, o sea, todas cualidades que se desprenden de las palabras de nuestro Maestro Jesús: "Ámanse unos a otros como yo los he amado".
El papa viene a ver si hemos leído y puesto en práctica sus llamados de atención de su encíclica Magnifica Humanitas que tiene base en las que dijeron sus antecesores León XIII, Juan XXIII, el Concilio Vaticano II, Francisco y los Documentos del Concejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam) como fueron Medellín 1968, Puebla 1979 y Aparecida 2007, donde participó el cardenal Jorge Bergoglio.
Y este mensaje, sintetizado, ampliados y actualizado. Todos estos aspectos no son menores y se suman y reinterpreta, lo dicho con anterioridad. De ahí surge la importancia de la visita del papa y el posible análisis de nuestras conductas para saber y darnos cuenta si estamos siendo fieles a los postulados de los Evangelios.
Se calcula que tres millones de argentinos le expresarán su afecto y escucharán sus palabras. Y creo que llegó la hora de que la escucha se transforme en convicciones y acciones concretas para la recuperación de nuestra patria. Demos gracias a Dios.
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La enseñanza de nuestros deportistas
MATÍAS ANÍBAL ROSSI
Finalizaron los Juegos Sudamericanos en la provincia de Santa Fe. Se realizaron con una notable organización del gobierno de la provincia y el aporte de miles de voluntarios, que brindaron un marco excepcional a las multitudes que acompañaron todas las competiciones.
Nuestra delegación dio un salto cuantitativo y de calidad al obtener 293 medallas, casi 100 más que en los últimos juegos. Nuestros jóvenes deportistas emocionaron con su vocación de competir y respetar a los adversarios, que es la esencia del ideario de esta competencia. Ideario que privilegia la cultura y la ética que definen a un deportista cabal. Todos cumplieron.

Pero además en los deportes por equipos estuvieron en todos los podios, obtuvieron 13 medallas y es una enseñanza que mucho debemos valorar. Una circunstancia especial que me generó una reflexión que deseo compartir.
Este logro no ha sido casualidad sino el resultado del espíritu solidario que los animó promovido por los profesores y técnicos que los prepararon: trabajar en equipo, competir para ellos mismos ser mejores y lograr un fin que beneficia a todos.
¡Qué magnifico ideal! Es como si de pronto volviéramos a nuestras fuentes. La impronta de nuestra olvidada constitución nacional, porque eso les exige a los que elegimos para que gobiernen.
Una enseñanza que se debería aplicar a muchos otros aspectos de nuestra vida social y de la que deberían tomar nota los dirigentes que promueven divisiones y violencia con insultos y peleas sin escuchar jamás al otro. Trabajar juntos, una filosofía de vida.
Maestros de todos los niveles, no pierdan la oportunidad de promoverla en cada colegio sumándola a los saberes que imparten. No tengamos duda que si lo hacen nuestros jóvenes nos harán una sociedad mejor ¡Gracias chicas y chicos deportistas de mi país!
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Canciones, con la libertad como eje
ALEJANDRO DE MURO
En apenas tres minutos, lo que suele durar una canción, también reside el mérito de un poema hecho melodía. Algunos cantautores no han necesitado acudir a metáforas grandilocuentes ni extensas para conmover e imponer agudos pensamientos.
El tema de la libertad se cuenta entre los preferidos. Con trece años de diferencia se conocieron dos temas: "El oso" (1970) y "Carta de un león a otro" (1983). Moris y Chico Novarro sus autores, respectivamente.
En el primer caso, es ese plantígrado quien refiere sus desventuras pero el que, después de sufrir un prolongado y severo cautiverio en un circo, obtuvo la tan ansiada libertad. Todo transcurrió en un lugar poco vigilado donde, para su suerte, alguien olvidó cerrar el candado. "Era una noche sin luna y yo dejé la ciudad...", aclara.
Su remate final, una eufórica confesión: "Ahora piso el suelo de mi bosque. Otra vez, el verde de la libertad. Vuelvo al bosque. ¡Estoy contento de verdad!"
En "Carta de un león a otro", se plantea el diálogo epistolar entre un león, en un zoológico, y otro, también en un circo, de vasta recorrida por el orbe. Aquí, el sometido "estable" le dice al trotamundos que ambos, de alguna manera, habían caído en la misma selva.
Que respiraban el mismo aire viciado de humo y muerte. Por eso, un interrogante clave resuena: "¿Quién puede anticipar su suerte?". En el final, toda una certeza: "No hay un zoológico de gente. ¡Cuídate hermano: yo no sé cuándo pero, ese día, viene llegando!"
Finalmente, qué decir del folclorista Chango Rodríguez que, mientras cumplía una condena por asesinato, compuso la zamba "Luna cautiva" (1967). Pagó su culpa y dejó, para la posteridad, una obra que permanece vigente. Después de varios años, su romance con la fiel compañera nocturna continuó. Pero fuera del penal, claro.
Ni las cadenas ni los rigores laborales son tan poderosos y duraderos como para adueñarse de las mentes. No hay barrote ni penitenciario cruel que pueda sojuzgarlas.






