Hace exactamente un año, Diario El Litoral exponía con inocultable dolor y profunda sinceridad el pesar causado por la muerte de Raúl Emilio Acosta (o simplemente "Bigote" Acosta), autor de diversas columnas semanales en este medio.
Un año sin Bigote, un año sin sus "miradas desde el sur"
Raúl, un fuerte referente del análisis político y social, es homenajeado aquí por su innegable contribución al periodismo. También por su forma de revisar el pasado y describir el presente, así como por anticipar con claridad algunos acontecimientos .

Entre ellas "Mirada desde el sur" -que se publicaba los lunes-, aquella que a nuestro entender lo definía como analista y crítico "de bisturí", pero también como periodista de oficio y persona sin rodeos ni atajos.
Para El Litoral, Raúl también escribió "Lo que pasa allá", que por lo general salía los viernes y versaba sobre la realidad del gobierno central, o bien sobre protagonistas del quehacer político argentino y la política legislativa nacional con epicentro en el Congreso de la Nación.
Esta columna algunas veces se convertía en "Lo que pasa allá (y no tan allá)", cuando esos protagonistas eran personajes santafesinos o cercanos territorialmente, como le gustaba decir cuando ponía el foco o la lupa en el recorrido o la campaña de algún dirigente del interior.
El 31 de marzo de 2026, mediante un sentido homenaje -titulado "Besos en la frente, Bigote"-, Néstor Fenoglio, su colega y gran amigo, tomaba "por primera y única vez" una de sus columnas (Mirada desde el sur), para despedir a quien había fallecido el domingo 30 de marzo, un día después de haber cumplido 81 años.
"Un cáncer fulminante y casi asintomático -aclaraba Néstor en ese triste momento- melló su proverbial vitalidad en un puñado de días".
Tras un año de ausencia del recordado y avezado hombre de medios y escritor, suscribimos fiel y textualmente en estas líneas lo descripto por Fenoglio en aquel verdadero réquiem a "su hermano mayor" que le dio la vida (al que la muerte le llegó demasiado rápido, cruel y precisa), poniendo énfasis en la pérdida humana y profesional en la que habían caído el periodismo de la provincia de Santa Fe y del país.
Es que el bueno de "Bigote", con sus frondosas descripciones -muchas veces borrascosas- y sus habituales visiones "en retrospectiva" (con el pasado como fiel testigo), supo describir "como pocos la realidad durante sesenta años, incluyendo su icónico programa de radio 'La vereda de enfrente', que estuvo en el aire por más de cuarenta".
Escribe Fenoglio en su carta de despecida: "Inteligente, a veces obsesivo, punzante y con una capacidad de trabajo que no he visto en todos estos años en un pibe que recién empieza, Bigote era una máquina, una aplanadora, literalmente, a la que era difícil seguirle el ritmo. Siempre estaba pensando y escribiendo alguna nota (...)"
"No importaba que estuviera de vacaciones o en algún viaje por el mundo: pues desde allí, vendría igualmente algún artículo que además traía un doble valor agregado: sus lecturas (múltiples y de los más variados temas) y su propia experiencia. Sabía muchas cosas y había vivido otras tantas".
Además de "Mirada desde el sur" y "Lo que pasa allá", Raúl empezó a publicar en El Litoral una columna un tanto alejada de lo político coyuntural, titulada "Antes que me olvide". Allí volcaba los recuerdos de la infancia y la adolescencia, o se acordaba de los personajes a los que había conocido durante décadas de profesión y trabajo.
También contaba jugosas anécdotas y episodios de nuestra historia más elemental y cotidiana. Una historia que había vivido en primera persona, nadie se la había contado. Cuando hablaba de alguien o de algo en especial, no "tocaba de oído", había estado ahí. Como bien lo definió Fenoglio, "Bigote" Acosta era "una suerte de archivo vivo de los últimos, trajinados, febriles sesenta años de nuestro país".
Hincha de Colón de Santa Fe declarado, Raúl fue santafesino de crianza -en la capital provincial hizo la escuela primaria y la secundaria- pero rosarino por adopción. Como remarcaba Fenoglio hace un año, era "muy rosarino" por cierto, a tal punto que es gracias a él que la ciudad de Rosario cuenta con su propia cantata.
"Anticipando su amor y cercanía por las dos ciudades, Raúl había nacido en el medio de ambas, en Barrancas. Hoy, Barrancas, Santa Fe o Rosario bien podrían tributarle reconocimientos que él nunca buscó pero que merece, por cuanto no sólo describió como pocos la trama identitaria de la provincia, sino que también la urdió en parte", puede leerse en la referida semblanza escrita por Néstor Fenoglio.
Motosierra, inundaciones y democracia
A fuerza de ser sinceros, la última entrega de Raúl Emilio Acosta para el ciclo "Mirada desde el sur" -en la edición impresa de El Litoral- se produjo el lunes 10 de marzo. Lo perseguía "un persistente dolor de cabeza" y lo esperaba una "batería de análisis en Buenos Aires", nos aclaró tras entregarnos aquel material. Ya le costaba mucho concentrarse y ponerse tranquilo a escribir.
La nota, titulada "Milei y la inundación" -centrada básicamente en la catástrofe hídrica de Bahía Blanca-, sirve para reflejar el estilo y la impronta que "Bigote" Acosta le daba a sus escritos, especialmente los de tinte político o actualidad política. A la vez que es un clarísimo ejemplo de su punto de vista sobre una gestión gubernamental que ya mostraba lo mejor y lo peor de sí. Aquí van fragmentos de la misma:
"Tal vez el enfrentamiento más importante de Javier Milei con la realidad de Argentina ya esté sucediendo. El clima, con sus imprevistos, demuestra dolorosamente las imprevisiones de los gobiernos. Milei es el presidente. Le toca actuar. Una imagen televisiva de enfermeras desalojando una Sala de Neonatología no tiene excusas".
"No es el clima y una tormenta, es el porqué de esa sala construida donde, si algo extraño sucedía, se inundaría. Y sucedió. Vivir en plena zona de problemas con el río de llanura más importante, el Paraná, sirve para memorias y reflejos. El Paraná siempre desborda y las barrancas siempre se caen".
"Vivir al borde del río obliga a entender: la culpa es de 'La Naturaleza'... y de los gobiernos. Muy poco de las personas. Acusar a la naturaleza es de manual, pero siempre es tramposo ese argumento. (...) Cada quien hace su barrera de contención y el agua, que siempre escurrirá, siempre buscará su nivel, el río, el mar. (...) Cualquier agua sobrante hará eso; buscar su nivel".
"Lo de la ciudad de Zárate no tiene explicación en la naturaleza. No solamente. Lo del sur de provincia de Buenos Aires. En estas horas Tucumán aporta su tragedia. En todo hay una suma en la que el componente del hombre, el factor humano, es central. Trágicamente central".
"Milei tiene un penal sin arquero. Gobiernos que no hicieron obras; que no hicieron obras y se gastaron los dineros de los presupuestos. Por diez, por veinte, por treinta años. (...) Milei se puede parar encima de un tractor, o de un Unimog, y decir: 'Yo no fui'. Será cierto (...)".
"(...) Donde el tema se pone en un sitio de 'hable ahora o calle para siempre' es en la tarea, la actitud del gobierno nacional. Y el Gobierno Nacional es Milei".
"Está claro que los miembros de la Corte Suprema y su modo de constituirse es un eje de la realidad argentina y , que en esa constitución y la memoria de lo que está sin resolverse en cuestiones jurídicas hay un nexo, tan oscuro como inequívoco, entre la casta y la neo casta, la que se genera y se recicla alrededor de Javier".
"La motosierra, que -tal como se ha dicho- no es democrática y tiene un valor simbólico muy potente para este gobierno de 'uno más una' y oscuros arrabales de los algoritmos y las redes, carece de potencia humana para participar en la salida de una tragedia. No es un símbolo del Bien".
"(...) No es posible relacionar los tramos del arreglo, no arreglo, del FMI y Argentina con la tragedia de los sitios inundados, perdidos en la tragedia porque el pasado los condenó".


















