Por Asociación Museo y Parque de la Constitución Nacional


Por Asociación Museo y Parque de la Constitución Nacional
Respecto de las opiniones vertidas en relación a la revisión de contenidos del Museo mediante el proyecto municipal denominado Museo Abierto, publicado el pasado 18 de enero en Diario El Litoral, la Asociación firmante hace las siguientes reflexiones.
Queremos destacar que el Museo y el Parque de la Constitución Nacional fueron concebidos, originariamente, como espacios complementarios para acercar nuestra Ley Fundamental a toda la comunidad. Nuestro propósito era crear una usina de ciudadanía; un lugar que pudiera facilitar el acceso a la historia constitucional argentina a través del recorrido de salas equipadas con modernas tecnologías audiovisuales capaces de movilizar emociones y allanar vínculos con un cuerpo normativo abstracto. Crear fuertes lazos, basados en una percepción más directa del largo y difícil camino constitucional.
No era, ni es, un desafío fácil. Había que desarrollar un proyecto de múltiples facetas y una sustancial carga simbólica en un predio abandonado, expuesto a las inundaciones y en el que la Dipos descargaba en el río Santa Fe, las aguas cloacales de los camiones atmosféricos. Pero se lo afrontó y se hizo, en un ciclo infrecuente que asoció a tres sucesivos gobiernos provinciales y municipales, junto a la sociedad civil con un mismo objetivo.
Destacamos en este punto la necesaria constitución de una Asociación Civil abierta, participativa, plural, con integrantes comprometidos de la sociedad y de instituciones públicas y privadas, empresas y particulares que hicieron destacadas contribuciones para concretar un objetivo difícil de imaginar poco tiempo antes de que todo comenzara.
La Asociación, desde su origen, trabaja para hacer del Museo un espacio accesible para todas las personas, en particular para eliminar toda barrera arquitectónica o de acceso para personas con discapacidad física o movilidad reducida, por lo que nos parece muy pertinente la consulta a quienes pueden finalmente proponer y plasmar las reformas adecuadas a la accesibilidad.
También está en sus comienzos el progresivo tratamiento de sus zonas verdes, apoyado en estudios dirigidos por un ingeniero agrónomo, profesor de la Universidad de Buenos Aires, quien coordinó encuentros con historiadores, arquitectos y paisajistas para establecer un boceto de futuras acciones orientadas a potenciar ese ecosistema ribereño y convertirlo en un venero de aprendizajes para los chicos.
Sobre el recorrido
El Museo ofrece un recorrido por la historia de la Organización Nacional. Muestra, con recursos modernos, lo que ocurrió, los debates que se produjeron y los textos que se sancionaron. Las posiciones de protagonistas en las luchas civiles que jalonaron un camino de crudos enfrentamientos y los cruciales debates previos a la sanción originaria y sus reformas. Están representados los que comandaron los sectores en pugna, unitarios y federales, y los artífices del texto constitucional y sus sucesivas modificaciones. Son los que estaban en esos momentos y expusieron sus cuerpos e ideas en la gestación de la Argentina. Éstos fueron los que participaron. Cualquier alteración sin fundamentos comportaría ingresar en el terreno de la ficción, ajeno a los principios y exigencias de la historia.
La Sala de las Mujeres, objetada de palabra por estar "al costado", constituye una innovación museográfica para darle voz a algunas mujeres representativas de aquél tiempo. Integra la Sala 4 "Retratos de una Nación" y está compuesta por siete retratos idealizados, pintados por Miryam Robbiano, de las mujeres de los protagonistas principales de las guerras civiles, que sufrieron las consecuencias de los asesinatos, la prisión y el exilio de sus maridos, como así también de mujeres de poderosos intelectos, que los desarrollaron en las trastiendas del poder o influyeron sobre la política a través de tertulias sociales que servían de pantallas a discusiones y mensajes políticos. Allí están las sufrientes Dolores Costa, que vio morir en su casa a su marido, el general Urquiza, asesinado por una partida que asaltó en Entre Ríos su palacio rural de San José; Ángela Baudrix, la mujer del fusilado gobernador de Buenos Aires, Manuel Dorrego, sumida en la pobreza luego de la desaparición del jefe federal; Margarita Weild, esposa del general unitario José María Paz, que tuvo varios hijos en prisión para no dejar solo a su marido; Encarnación Ezcurra, mujer de intensa acción política y esposa de Juan Manuel de Rosas, que murió en Buenos Aires, muchos años antes de la caída del Restaurador; Mariquita Sánchez, mujer de viva inteligencia, casada varias veces, e influyente en el terreno político; Aurelia Vélez Sarsfield, hija del codificador, mente brillante y buena escritora, socialmente destratada en su época por su amorosa relación en las sombras con Domingo Sarmiento; y la mujer imaginaria del soldado desconocido, representativos de aquellos seres anónimos que pusieron el cuerpo en las guerras de la Independencia, las internacionales (con Brasil, por ejemplo), y las reiteradas confrontaciones civiles.
Nos sorprenden ciertas críticas al Preámbulo de la Constitución Nacional, escrito en 1853, porque el texto comienza con "Nos (Nosotros) los representantes…" y termina con una invitación a "todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino". Texto que siempre se ha interpretado como una referencia a la humanidad, en el contexto histórico de su sanción.
La idea de construir relatos retroactivos que reescriban la historia mediante la incorporación de personajes y pensamientos que no existían en el momento de los hechos, carece de sustentabilidad real y efectiva. La historia puede y debe cambiarse hacia adelante. La Constitución, ley de leyes, es sustancialmente general en su alcance.
Bien ha escrito Alejandro Damianovich que "como toda Constitución, la del 53 supone un corte en la historia, un reflejo de las relaciones de poder existente en aquella época, un muestrario de las ideas imperantes, y por lo mismo un documento inconcluso, a veces extraño, y por momentos anacrónico, a los ojos del ciudadano del siglo XXI. Sin embargo, aquel texto constitucional, individualista y liberal, contiene las bases de los derechos actuales, más allá de sus contradicciones, y nada hubiera sido posible en el desarrollo de un estado moderno, democrático y progresivamente inclusivo, sin aquella plataforma inicial redactada, con pluma de ganso y a la luz de una lámpara de aceite, bajo las viejas bóvedas del cabildo santafesino."
Esta reflexión vale para quienes han sufrido distintos modos de marginación, explotación y humillaciones de los más variados tipos a través de los siglos, mujeres, poblaciones primigenias y mestizas, o esclavos africanos y sus descendientes afroamericanos.
La letra de las leyes, más allá de que arraigadas costumbres interfieran en su cumplimiento, suelen estar inspiradas en evolucionados estados de conciencia que a menudo van más lejos que quienes las promueven. En una Argentina empobrecida, los desafíos sociales del futuro son enormes. En 1853 son derogadas todas las normas antiguas sobre servidumbre y explotación de personas. Los artículos 15, 16 y 20 anulan la esclavitud, criminalizan la compraventa de personas, establecen la igualdad ante la ley de todos los habitantes y conceden a los extranjeros los mismos derechos civiles que a los nativos.
Estas decisiones del congreso constituyente ¿terminaban con males seculares? No. Era un comienzo, abría un camino para superarlos. De hecho, estas normas se anticipan a la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos de Norteamérica, que recién ocurrirá en 1865. Y ni qué decir del vecino Brasil, donde será suprimida en 1888.
La ciudad donde ocurrieron los acontecimientos constituyentes
Esa sala propone, mediante el uso de tabletas electrónicas, el juego de descubrir los principales hitos de nuestra historia constitucional en la ciudad de Santa Fe. Muchos están situados próximos a la plaza de Mayo, porque allí se alzaba el antiguo Cabildo, sede de las deliberaciones del Congreso General Constituyente de 1853, y de las convenciones reformadoras de 1860 y 1866. Cabe recordar que, por entonces, la ciudad tenía algo más de 6.000 habitantes y seis barrios como se muestra en la maqueta de la Sala 5. Todo quedaba cerca, incluidos los lugares de hospedaje y socialización de los constituyentes con las autoridades provinciales y los vecinos interesados en un acontecimiento de semejante naturaleza. Pero esos hitos no se agotan en las adyacencias de la plaza, se extienden por la ciudad acompañando las otras dos convenciones reformadoras que sesionaron en Santa Fe, ambas en el Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral, en 1957 y 1994, que es, hasta ahora, el último capítulo de actualización constitucional.
Desarrollos pendientes
El Museo y Parque de la Constitución han experimentado avances trascendentales, pero aún no ha concluido su segunda fase y está pendiente la tercera, que originariamente era la construcción de una biblioteca, concepto que ha ido evolucionando hacia un espacio multipropósito al ritmo de las transformaciones tecnológicas en el mundo de las comunicaciones.
También queda pendiente el desarrollo de contenidos de la convención reformadora de 1994, de la que hay mucho material fílmico que reclama un arduo trabajo de edición para hacerlo accesible en provecho de toda la ciudadanía.
El Museo refleja una constitución pionera en el siglo XIX, que incorpora grandes transformaciones en nuestro sistema jurídico. La Sala de los Derechos permitirá desplegar los denominados de tercera generación, incluidos por la última reforma, así como la jerarquización de los tratados internacionales en materia de derechos humanos. Tan vasta es la temática reformadora que excede cualquier resumen que podamos desarrollar en este breve texto, que busca mostrar la evolución de una sociedad más tolerante, inclusiva y comprensiva de la realidad como del entorno multicultural.
La actitud de la Asociación ha sido, y es, en todo momento receptiva de ideas y sugerencias consistentes, fundadas en conocimientos y buenas intenciones. Sabemos que la sola enunciación de las leyes o la mera verbalización de los problemas no bastan para que desaparezcan. La historia enseña que lleva tiempo para que las palabras encarnen en hechos.
Invitamos a la ciudadanía interesada a que sume aportes al necesario debate para el conocimiento pleno de la rica historia de nuestra Constitución Nacional.
El propósito fue crear una usina de ciudadanía; un lugar que facilitara el acceso a la historia constitucional argentina a través del recorrido de salas equipadas con modernas tecnologías capaces de movilizar emociones y allanar vínculos con un cuerpo normativo abstracto.