La propuesta de la Municipalidad de Santa Fe de reforma de la Plaza Colón, ha desatado un saludable debate en nuestra ciudad y su área metropolitana. Tal vez porque muchos de nosotros hemos atravesado nuestra infancia yendo a visitar, con nuestros padres y madres el palomar. Lo claro es que la gran mayoría de nosotros, nos sentimos dueños de este espacio y para nada nos gustaría perderlo, así como si nada.
La metodología con la que se tomaron las decisiones (siempre) sin la participación ni la consulta a los ciudadanos y ciudadanas, va llegando a su fin. Más temprano que tarde, promoveremos lo que la nueva Constitución ha refrendado: el Derecho a la ciudad.
Claro que tenemos Derecho a participar, claro que tenemos Derecho a opinar. El destino final de los terrenos aledaños a la Estación de Ferrocarril Belgrano abrió un debate que demostró cuántas ONG, cuántos grupos de estudio tenían propuestas alternativas a los intereses de Buenos Aires para pensar en alternativas a nuestra profunda crisis habitacional.
Lo que fue evidente en la Convención Constituyente, en la cual, de 700 proyectos, el 87% fue de ONG… el 90% de las propuestas, presentadas por quienes no cuentan con un sueldo, oficina, secretaría ni asesores.
La pérdida de la Plaza Alberdi, que nunca volverá a ser como era, reforma cuyo único objetivo fue garantizar un negocio privado fomentando el acceso al centro de la ciudad al transporte individual, justamente a contramano de lo que hace el mundo.
Esto en los últimos años, porque recordemos que perdimos el Cabildo y tuvimos un intendente "Hacha Brava", que dejó varias avenidas sin los añosos plátanos que hoy disfrutamos en las que han quedado (*).
Adrian Gorelik, de la Universidad Nacional de Quilmes, arquitecto y doctor en Historia, en su libro "La ciudad Latinoamericana", sostiene que ni la planificación tecnocrática, ni la gestión política, han logrado disminuir las desigualdades en las ciudades del continente más desigual del Planeta.
Respecto a la primera el ejemplo emblemático es Brasilia, la capital de Brasil, que fue diseñada en un tablero y hoy tiene favelas. En cuanto a la segunda, solo con elegir cualquier ciudad de nuestro continente es suficiente. Él sostiene que debe buscarse otra forma de planificar nuestras ciudades, y nosotros pensamos que hay que creer en la capacidad creadora y realizadora de nuestro pueblo.
Tenemos los mejores profesionales, tres universidades, el Conicet, organizaciones sociales que palpitan la realidad de cada barrio, de cada rincón de la ciudad, mujeres y hombres que aman el lugar en el que viven y a quienes les gustaría escuchar y opinar respetuosamente.
Tal vez ha llegado el tiempo de crear alguna instancia participativa vinculante, tal cual lo expresó el Colegio de Abogados de Santa Fe. De nosotros depende.
(*) Ramón Lofeudo fue intendente de la ciudad de Santa Fe en dos períodos (1958-1962 y 1963-1966). Recibió el apodo de "Hacha Brava" por la drástica remodelación de Av. Gobernador Freyre. Durante su gestión, ordenó la tala de numerosos árboles, principalmente tipas, para pavimentar y modernizar avenidas como Freyre, Bv. Gálvez y Pellegrini.
El autor es referente del Foro de Debate Metropolitano.