Samuel Levin, uno de los principales referentes de la ortodoxia judía argentina, se indignó por el respaldo brindado a la igualdad de derechos para los homosexuales por Daniel Goldman, de la comunidad Bet-El.
En declaraciones a la Agencia Judía de Noticias (AJN), Levin afirmó que Goldman “no representa al judaísmo” y está “falsificando el título de rabino. “No puede llamarse así alguien que cree que lo que dice la Torá no es verdad, ni a alguien que no cree en Dios, o que no cree que Dios nos haya dado una Biblia, ni en los milagros que vivió el pueblo de Israel”.
“Esta ley la veo como un desastre para la familia, estamos en una comunidad bastante sana, tenemos que preocuparnos para que no la vayan a destruir porque, insisto, esta ley es una destrucción total de la familia”, subrayó Levin.
El rabino ortodoxo insistió en que a Goldman “habría que encarcelarlo, o al menos juzgarlo”. En ese sentido, consideró que Goldman, en lugar de rabino “tendría que ser llamado líder o dirigente”, ya que, dijo, “rabino es sólo el que transmite las leyes dictaminadas en el Monte Sinaí”.
Goldman había afirmado que “el matrimonio gay tiene que ser legalizado”, ya que “los estudios realizados sobre padres tanto gays como lesbianas que han adoptado niños, indican que la dinámica familiar no es muy distintas a la de los matrimonios heterosexuales”.
Goldman fundamentó su apoyo al matrimonio gay “basado esencialmente en la concepción del rabino Mordejai Kaplan, que entendía que toda ley debía ser sometida a una interpretación evolutiva, que va acompañada tanto de los nuevos aportes científicos como de las reales necesidades sociales”.
No obstante, contradictoriamente Levin advirtió que sería “terrible” que el proyecto en debate se aprobara, ya que “es anormal que un chico sea adoptado por dos personas enfermas”.
En tanto, el director de Jabad Lubavitch Argentina, el rabino Tzvi Grunblatt, se pronunció en contra de la iniciativa y destacó que en las leyes judías “no hay lugar para el matrimonio homosexual” y que “de acuerdo al judaísmo, es una situación que puede ser superada trabajándola profesionalmente. Esta postura no implica bajo ningún concepto que hay que expulsar o discriminar (al homosexual), sino que por el contrario, hay que ayudar al individuo a superar la tendencia y no convalidar algo que si Dios en la Torá lo ve como incorrecto, es porque no es bueno para las personas”, expresó Grunblatt.




