ADEPA y FOPEA cuestionaron la Oficina de Respuesta del Gobierno
Señalaron “la dinámica acusatoria y estigmatizante” de la iniciativa, y la afectación del debate público al buscar instalar “una verdad oficial”. También hubo críticas desde la oposición, incluyendo al PRO. El antecedente estadounidense y la repercusión en redes.
El actual jefe de Gabinete, y ex vocero presidencial, Manuel Adorni, en la cena anual de ADEPA.
La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) cuestionaron y expresaron su “profunda preocupación” por el lanzamiento que hizo el Gobierno de una Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina.
Anunciada en X, la nueva repartición estatal se dedicará, según detalló, a desmentir lo que desde Casa Rosada se consideren 'fake news'. El anuncio fue fundamentado en la necesidad de “combatir desinformación con información” y niega que se trate de censura. Aún así, recogió cuestionamientos incluso de sectores aliados.
La medida fue impulsada por pedido expreso del presidente Javier Milei, y dependerá de la Dirección Nacional de Comunicación Digital, a cargo de Juan Pablo Carreira, quien se hizo famoso en las redes con el alias de JuanDoe y se destacó por su fervorosa militancia con los libertarios y sus ataques a periodistas.
Inquietud
Mediante un comunicado, ADEPA manifestó su “inquietud por las funciones expresadas y el potencial uso que puede tener el nuevo organismo”, que recogió el aval expreso de varios funcionarios del Ejecutivo, empezando por el presidente Javier Milei, quien aludió a la recurrente figura del “principio de revelación”.
"La preocupación de ADEPA no radica en la existencia de una oficina de comunicación, sino en la dinámica acusatoria y estigmatizante que se pretende asignarle”, aclaró la entidad periodística.
"Oficina de Respuesta Oficial".
Archivo El Litoral
"El proclamado objetivo de ‘desmentir’, parte del supuesto de que alguien miente, es decir falsea la realidad de manera consciente y deliberada, cuando en la dinámica informativa y en el análisis de los hechos el periodismo tiene la responsabilidad de contrastar opiniones, de reflejar todas las voces", continuó ADEPA.
"Combatir la desinformación es un objetivo legítimo y necesario en toda sociedad democrática. Pero el Estado, en todo caso, es una fuente más de información, no el árbitro de la verdad pública“, expresaron en su mensaje.
En consonancia con la preocupación expresada en otras oportunidad, ADEPA cuestionó además que el periodismo sea el foco de la nueva oficina del Gobierno y que no haya referencias "a la enorme cantidad de falsedades, manipulaciones y desinformaciones que circulan -muchas en forma anónima o a través de perfiles falsos- en redes sociales y plataformas digitales".
En tanto, sumaron: “El mejor antídoto contra la desinformación no es la ‘verdad oficial’, sino un ecosistema plural de medios libres, profesionales e independientes, responsables ante sus audiencias y ante la ley, conforme a los estándares internacionales de libertad de expresión”.
Gravedad
Por su parte, FOPEA advirtió "sobre la gravedad institucional que implica montar desde el Estado un ‘tribunal de la verdad’. Resulta alarmante que esta iniciativa haya sido difundida desde la cuenta oficial de Prensa de la Presidencia", expresaron, para repudiar la nueva oficina.
Al respecto, aclaró que "el periodismo no dicta imperativos categóricos sobre qué es verdad y qué no lo es desde una posición de poder; por el contrario, trabaja para aportar información verificada. La pretensión del Gobierno de establecer una ‘verdad oficial’ indiscutible choca frontalmente con la esencia de una sociedad libre".
"Esto ocurre mientras desde el poder se retacea y dificulta el acceso a las fuentes de información (por ejemplo, al modificar por decreto los alcances de la Ley de Acceso a la Información Pública), no se brindan conferencias de prensa regulares y se dejó sin cobertura la vocería presidencial", culminó FOPEA.
Reacciones
La apertura de este nuevo espacio tiene como objetivo, según el Gobierno, "desmentir activamente las fake news y dejar en evidencia las operaciones de los medios". Y atribuyeron, por igual, a “la izquierda”, “la casta” y el recorte de la pauta oficial, la proliferación de supuestas falsedades.
“Vamos a combatir la desinformación brindando más información, todo lo contrario a lo que los sectores políticos vinculados a la izquierda hacen cuando gobiernan, donde buscan censurar a los opositores tanto en los medios tradicionales como en las redes sociales”, manifestó el Ejecutivo.
Las reacciones no se hicieron esperar, con particular intensidad en las propias redes, donde se aludió de manera irónica o burlesca al antecedente kirchnerista de 6-7-8, a la creación de una nueva estructura estatal o a las denuncias que pesan sobre la administración libertaria.
Entre los tuiteros se destacó el propio ex presidente de la Nación, Alberto Fernández, con su alusión ilustrada a “Pavorni”, y un posterior cruce virtual con el actual jefe de Gabinete.
En el Congreso
Por otro lado, el diputado santafesino Esteban Paulón, quien en 2024 había impulsado proyectos para conocer el entramado detrás de la cuenta “Oficina del Presidente de la Nación”, ironizó contra esta nueva entidad comunicativa y la llamó “Ministerio de la Verdad”.
Luego, bromeó que “Orwell sería un simple cronista en la Argentina de Javier Milei”, en alusión al novelista británico que escribió varias ficciones distópicas.
El diputado santafesino Esteban Paulón.
Archivo El Litoral
La diputada Sabrina Selva de Unión por la Patria sintetizó la novedad como “un carguito más en el organigrama para sostener el relato del Gobierno”, y enumeró los puntos sobre los que, a su juicio, debería informar.
Pero las críticas llegaron también de espacios aliados, o dialoguistas. Laura Alonso, actual legisladora porteña y ex vocera de la Jefatura de Gobierno porteño, publicó en X que, para respetar el debate público como esencia de la democracia, “si hay un aspecto en el que seguro no debe intervenir el Estado de ninguna manera es en 'fabricar la verdad'. No hay excusas".
Y siguió: "Los que elegimos ser protagonistas de la vida pública estamos sometidos a un escrutinio que incluye también la expresión de falsedades, mentiras y operaciones. Es parte de nuestro trabajo responder, desmentir y rendir cuentas. Jamás se debe usar el aparato estatal para imponer la 'verdad oficial'".
Karina Banfi, integrante del interbloque la Fuerza del Cambio, expresó su malestar de manera enfática: "Pónganse a laburar y respondan los pedidos de acceso de forma clara, completa y oportuna. Responden cualquier cosa y eso lo controla la Justicia. Ya saben”, agregó. Antes había recordado a la Ley de Acceso a la Información Pública, sancionada en 2016, pero modificada en 2024 en el DNU 780.
La ex diputada libertaria Marcela Pagano.
REUTERS
Ex integrante de La Libertad Avanza, la diputada nacional Marcela Pagano planteó que "¿Nadie se está dando cuenta que lo de la 'oficina de fake news' es para tapar la inflación?. Digo, de pronto, me parece", remató.
Primeros casos
La Oficina de Respuesta Oficial lanzó una cuenta en X para centralizar su comunicación y difundir respuestas rápidas frente a noticias o publicaciones que considere incorrectas. Según el gobierno, esta herramienta fue creada "para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política".
Sus dos primeras publicaciones apuntaron contra una nota de Clarín que informaba sobre una “demora” de parte de Capital Humano en la implementación del sistema de vouchers en lugar de planes sociales, y a la cual se le quitó del título el término aquí entrecomillado.
La otra es el enfoque dado a las sanciones a gremialistas del Garrahan a partir de un posteo crítico de la diputada de izquierda Vanina Biassi.
La Oficina de Respuesta Oficial se inspira en iniciativas implementadas por el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos, donde se creó un canal oficial para responder de manera directa a las noticias y versiones que el Ejecutivo consideraba falsas o engañosas.