“Estoy seguro que muchas de las tareas que hoy se contratan con terceros podríamos hacerlas nosotros, los empleados de Aguas Santanfesinas SA; seguramente, con una inversión en equipos y actualizando la planta permanente, Assa podría obtener algunos ahorros y lograr mejores resultados en la prestación del servicio”, dijo Sergio Loyeau, titular del Sindicato Santa Fe de Trabajadores de Obras Sanitarias.
El dirigente señaló a El Litoral que desde su organización -que representa a los empleados sanitaristas de la zona Norte (Rosario tiene otro gremio, más numeroso)- “siempre lo decimos, cada vez que tenemos la oportunidad de hablar con las autoridades del gobierno o con legisladores de todos los partidos políticos: nosotros pensamos que deben ser cada vez menos las tercerizaciones y que hay que revisar si realmente son convenientes”, señaló.
La actual comisión directiva del sindicato santafesino, que asumió hace dos años, objeta desde entonces esa modalidad. “Se lo dijimos antes a los funcionarios del gobierno del Frente Progresista y lo repetimos ahora con los encuentros que hemos podido tener con legisladores del justicialismo, y esperamos poder hablarlo también con el actual Poder Ejecutivo, porque está pendiente una reunión, que postergó la cuarentena, con la ministra Silvina Frana”, titular de Infraestructura, Servicios Públicos y Hábitat de la Provincia.
Contratar una parte de las tareas de los sanitaristas con otras empresas no es nuevo. El mecanismo se creó en los ‘90, con la privatización de la Dipos en Santa Fe por parte del reutemannismo, un proceso paralelo a la concesión del Aguas Argentinas, en Buenos Aires y su conurbano (1).
Es interesante ver que en ASSA ese formato no ha cambiado en todos estos años, aunque sus cuentas finales pueden haberlo hecho.
Si en los años de la concesión de Aguas Provinciales (de capitales franceses) así se bajaban considerablemente los costos para maximizar beneficios, ahora no parece ser lo mismo.
Las voces críticas sobre las tercerizaciones en el sindicato local son coincidentes con algunos dictámenes del Ente Regulador de los Servicios Sanitarios que, tres años atrás, habían señalado a las tercerizaciones como una posible fuente de distorsiones tarifarias (2).
En el mismo sentido se expresó, en una audiencia pública convocada por el Enress que discutió los números de la empresa estastal, el defensor del Pueblo de la Provincia de Santa Fe, Raúl Lamberto (3).
Para Loyeau, el retroceso de los trabajos sanitaristas en ASSA a favor de terceros se puede demostrar con tres números. En los años de la estatal Dirección Provincial de Obras Sanitarias (Dipos) había 2.200 empleados. Antes de su privatización en 1994 ese número fue bajado a 700 “con retiros que se llamaron voluntarios y no lo fueron” y así se mantuvo, con un fuerte aumento de los contratos con terceros, hasta que el servicio volvió al sector público en 2006 (4). Y desde entonces hubo una incorporación de empleados hasta llegar a los actuales 1.200. Y de ellos hay unos 120 que esperan dejar de ser monotributistas contratados para tener los derechos que les corresponden. “Hay muchos casos de compañeros que llevan 5 ó 6 años y hemos reclamado que se regularice su situación”, dijo.
“¿Quién puede pensar que el servicio que prestaba Aguas Provinciales es el mismo que presta hoy Aguas Santafesinas? La realidad es que se ha multiplicado, que ha crecido enormemente el área de cobertura de sus redes y que además se le ha incorporado el funcionamiento de cuatro grandes acueductos, es una empresa mucho más grande que aquella y que en una parte importante de sus tareas se ha recurrido a las tercerizaciones”, observa Loyeau.
(1) El proceso de privatización de la Dipos se concretó en 1994, durante el primer gobierno de Carlos Reutemann. Tanto se pareció a lo hecho a nivel nacional por Carlos Menem que en la documentación para 14 distritos de la Provincia de Santa Fe había referencias a la ciudad de Buenos Aires. La firma Lionnaise des Eaux (que luego se fusionó con el grupo Suez) fue el accionista mayoritario que ganó ambas licitaciones.
(2) y (3) En diciembre de 2016 y en marzo de 2018, en sendos dictámenes sobre el pedido de aumento del servicio de agua potable y cloacas, el Ente Regulador de los Servicios Sanitarios incluyó observaciones respecto de los números de las tercerizaciones, entre otros reclamos de más eficiencia a la empresa estatal Aguas Santafesinas SA. El Enress le reprochó haber delegado tareas centrales para la prestación, tanto en redes como en la gestión de cobranza.
El defensor del Pueblo, Raúl Lamberto, llamó la atención en dos audiencias públicas convocadas por el Enress sobre el peso del costo de la contratación de terceros en los números globales de la empresa.
(4) El segundo gobierno de Jorge Obeid debió hacerse cargo del servicio de agua y cloacas ante las desinversiones del privado en ese sector. Creó la estatal Aguas Santafesinas SA cuyas acciones son de la provincia y en menor proporción de los municipios de su área de concesión. El marco regulatorio vigente es el mismo que existía en tiempos del privado. Abundan los proyectos para modificarlo, incluido uno de la gestión anterior que tenía el consenso de la mayor parte de los actores involucrados pero no fue tratado en la Legislatura.
El agua hace la mitad de la desinfección
El agua potable que usan los santafesinos, de ASSA y de los demás 385 prestadores, es también un disolvente universal. El agua de las redes hace la mitad del trabajo en la desinfección, hoy tan necesaria ante la pandemia.
El lavado de manos, que cada uno debe convertir en una costumbre más allá de la obsesión compulsiva de estos días, vuelve a valorar al agua, además de otros usos higiénicos personales y de hogares y lugares de trabajo.
La recomendación oficial de que cada persona que necesita salir de su casa lleve jabón en un bolsillo no está completa sin agua. Hay una infraestructura, pero también quienes trabajan en plantas, redes y controles que la hacen circular hasta las canillas.
Mejor lo dice Sergio Loyeau, del Sindicato Santa Fe de Trabajadores Sanitarista: “en esta guerra con la enfermedad están en la primera línea los equipos de salud, la seguridad, las industrias alimenticias y quienes hacen su comercialización y transporte, pero también estamos quienes prestamos los servicios: En Assa nadie que trabaja en las redes, en explotación en las plantas de potabilización y en las cuadrillas de calle han dejado de trabajar. Yo esperaba que se hablara un poquito más de nosotros, y que el gobierno provincial tenga un reconocimiento así como se lo ha creado en otros servidores. Y en el caso de los contratados ese tiene que ser su premio, su pase a planta”.