“Las personas adultas pensamos que dormir es un lujo”. “La falta de sueño tiene consecuencias sobre la salud”. “Argentina es un país búho”. “La luz es la nafta del reloj biológico”. “Sobre el significado de los sueños no sabemos nada”.

En diálogo con El Litoral, el especialista analiza el impacto de la falta de descanso, incluso en el PBI. El valor de una costumbre santafesina, el efecto real de las pantallas en la cama y un mito que se cae para quienes buscan fortuna en los sueños.

“Las personas adultas pensamos que dormir es un lujo”. “La falta de sueño tiene consecuencias sobre la salud”. “Argentina es un país búho”. “La luz es la nafta del reloj biológico”. “Sobre el significado de los sueños no sabemos nada”.
Si Diego Golombek fuese una máquina, sería una máquina de “tirar” títulos. Pero es Dr. en Ciencias Biológicas, divulgador científico y especialista en Cronobiología, además de docente universitario e investigador del Conicet. Entonces, más que “tirar” títulos, responde con una claridad que se agradece a consultas sobre un tema tan complejo y cotidiano como el sueño. Son décadas de sólida formación.

La consulta de El Litoral es a propósito de su último libro: “Abecedario el sueño”, con ilustraciones de Juan Pablo Dellacha; un texto que a primera vista parece destinado solo a niños y niñas pero que conviene repasar con todas las generaciones. Todos dormimos.
- ¿Qué es Abecedario del sueño? ¿Es un libro específico para chicos y chicas? ¿Las personas adultas conocemos el valor que tiene dormir?
- Es un diccionario de palabras relacionadas con el dormir, desde la A a la Z. Y la primera palabra es Ajum, una broma en realidad, porque es la onomayopeya que suelen utilizar las historietas cuando alguien está cansado, tal vez para representar el bostezo. Y va hasta la ZZZ, otra onomatopeya que, al menos en algunos idiomas, representa el ronquido.
Es un libro pensado para familias, que pueden leer chicos y chicas y ojalá sea compartido por los distintos habitantes de la casa porque el sueño es un problema común a todos.
Las personas adultas no conocemos el valor de dormir, todavía pensamos que es una pérdida de tiempo o un lujo. Y no: es una necesidad. La falta de sueño tiene problemas graves de salud, de estado de ánimo, baja en la productividad y aumento de los accidentes.
Y si empezamos desde chiquitos a entender su importancia, mucho mejor.
- ¿Por qué te interesa estudiar el sueño?
- Estudio el sueño y los ritmos circadianos desde hace muchas décadas. Durante buena parte de este tiempo fue ciencia básica: trabajaba con animales, pipetas y tubos de ensayo. En algún momento quise volcarme más a ciencia aplicada, es decir, que tenga menos separación entre el laboratorio y la sociedad.
Por eso, ahora me dedico más a estudiar el sueño y los problemas de sueño en humanos. Es fascinante cómo un problema científico en si tiene esta pata que puede promover el bienestar y calidad de vida en la gente.
Además, tanto para investigar como para la divulgación de la ciencia, me interesan los temas que tengan que ver con la vida cotidiana. ¡Y vaya si el sueño es un fenómeno cotidiano! Lo experimentamos todos y todas, todas las noches. O, al menos, tratamos de hacerlo.
- ¿Deberíamos ubicar este tema en el campo de la ciencia, específicamente de la salud, la producción, el trabajo?
- Si bien el estudio del sueño tiene mucho que ver con lo médico, también parte de la Biología y la Neurociencia porque tenemos que entender qué pasa con el cuerpo y con el cerebro cuando dormimos y cuando no dormimos. Pero tiene ramificaciones absolutamente sociales.
Hay que entender qué pasa cuando no dormimos bien, dormimos poco o lo hacemos a deshora. Qué pasa con el sueño en el sistema de salud, en un hospital, con las guardias médicas y al momento de administrar medicamentos, porque pueden cambiar su efecto.

Por supuesto también tiene que ver con los turnos de trabajo, a qué hora empezamos y terminamos la jornada laboral; con el trabajo nocturno o el rotativo al cual el reloj biológico nunca se puede adaptar.
Podemos preguntarnos a qué hora comienza la escuela, si es razonable ese horario o se mantiene porque siempre lo hicimos así.
Los adolescentes son búhos, su reloj biológico apunta hacia más tarde. Y les va a resultar más natural acostarse un poco después. El problema es que al día siguiente la escuela secundaria empieza tremendamente temprano: a las 7.20, 7.30 de la mañana y los pibes están dormidos.
Entonces, es un campo científico pero con enorme ramificación en diversos campos humanos.
- ¿Por qué es importante dormir? ¿Qué ocurre si no lo hacemos en forma correcta?
- Una de las formas de contestar por qué es importante dormir es entender qué pasa si no dormimos lo suficiente, si la calidad de sueño no es adecuada, si nuestro ciclo de sueño no es regular o lo hacemos en horarios extraños.
Las consecuencias son múltiples: vamos a estar más somnolientos y va a cambiar el estado de ánimo. Pero sobre todo va a tener efectos en la salud, en el metabolismo, problemas cardiovasculares, respiratorios, en el sistema inmune.
El sistema inmune necesita de un sueño productivo, profundo y largo para estar activo. Si no dormimos bien, tenemos más posibilidades de infectarnos.
Y por supuesto están las consecuencias sociales de no trabajar bien, no poder concentrarnos ni consolidar memoria; podemos tener más accidentes y todo esto tiene un efecto económico.
Está calculado que los trastornos de sueño le cuestan a un país entre un 1 y un 3 % del PBI.
Hicimos ese cálculo para la Argentina y nos dio que el costo era del 1,3 % del PBI lo cual es un montón de plata que se solucionaría, aunque por supuesto es mucho más complejo el tema, durmiendo más y mejor.
- En algunos sectores de Santa Fe sigue siendo costumbre dormir la siesta, aunque sea breve, ¿Sería saludable que la práctica se instalara en todas las provincias y ciudades?
- Después de comer, a las 2 de la tarde, y aún si no hemos almorzado, cae el alerta del cuerpo y aumenta la fatiga. Eso es normal y por lo tanto no es una mala idea parar un poco en ese momento e, incluso, dormirse una siesta. Lo que pasa es que la siesta poderosa, power nap en inglés, es la de 25 o 35 minutos. Esa siesta refresca y hace que podamos “tirar” el resto del día.
Una siesta larga, si no tenemos la costumbre, puede producir un efecto contrario, paradójico y de rebote porque nos despertamos de mal humor y más cansados.
Esto es extremadamente cultural: para la mayoría de las personas esa siesta breve sirve. Y si no se puede dormir, al menos conviene parar un poquito y, por qué no, salir a dar una vuelta porque la luz es la nafta del reloj biológico.
Entonces, salir a dar una vuelta por al calle o la plaza hace que podamos “tirar” con mayor alerta el resto del día.
- ¿Es realmente perjudicial el uso de pantallas antes de ir a la cama?
- Las pantallas led que todos nos llevamos a la cama, como las tablet, el celular o la tele, son muy nocivas por la noche. Los diodos led emiten, por casualidad, una luz en una longitud de onda que tiende a ser el azul. Y ese color, también por “casualidad”, es el que estimula el reloj biológico. Por lo tanto esa pantalla le está diciendo al reloj biológico: “es de día”, “seguí de largo”, “no pasa nada” y nos comprime el sueño.
Además, tiene efectos metabólicos: algo le dice esa luz al cuerpo para que el metabolismo no funcione de manera natural. Entonces, cuanto más podamos exiliar las pantallas del dormitorio, mejor vamos a dormir.
- ¿Podemos seguir hablando de la pandemia como una de las causantes de la alteración en el sueño?
- La pandemia fue muy grave y la estudiamos en muchos sentidos. Pero con el sueño pasó algo particular porque sucedieron tres cosas y esto lo tenemos publicado en la Argentina. Primero, la gente durmió más durante la pandemia, lo cual es bueno. Si estamos durmiendo menos de lo que se recomienda que es un mínimo de 7 u 8 horas por noche, dormir más es bienvenido.
En segundo lugar, la gente durmió en forma más regular: se acostó y se despertó más o menos a la misma hora y eso también es importante. Pero el problema es que todo eso se hizo más tarde, es decir que nos íbamos a dormir más tarde y nos despertábamos después. Y la luz de la mañana es la que más necesita nuestro reloj biológico.
Por otra parte, los otros enemigos biológicos del sueño son el estrés y la ansiedad, y la pandemia fue un momento de mucho estrés: no sabíamos qué iba a pasar.
En definitiva, no le echaría la culpa a la pandemia de los trastornos de sueño porque son previos. La Argentina no es un país que duerma bien: es un país búho y hace todo muy tarde, con lo cual comprimimos el ciclo del sueño.
Además, no nos exponemos en forma adecuada a la luz del día, los lugares de trabajo no suelen tener buena luz y a veces tampoco la tienen las escuelas Me parece que los problemas de sueño tienen nombre y apellido propio, más allá de la pandemia.
- ¿Tiene algún asidero científico la creencia de que recordar un sueño o soñar lo mismo varias veces tiene un significado? Y, de paso, ¿sirve ese dato para jugar un número a la lotería?
- Sobre el significado del sueño no sabemos nada; la mayoría de los sueños son banales y tienen que ver con lo que nos pasó el día o la semana anterior y con gente o lugares que conocemos.
Lo que pasa es que durante el sueño hay menos censura del cerebro; por eso se pueden relacionar personas que no tienen nada que ver entre sí, cambiar características o seguir historias que son muy fantasiosas.

Pero sobre su significado es poco lo que podemos saber. Y no sirven para jugar un número de la lotería; olvídenlo.
Ahora, ¿que pasa con la memoria? Soñamos varias veces por noche, si nos llegamos a acordar de un sueño es del último, que es el más largo y el que soñamos antes de despertarnos. Pero es una memoria efímera y para la mayoría de la gente se acaba enseguida, a menos que se tome la costumbre de anotar el sueño o hacer mucho esfuerzo para recordarlo.
Todos soñamos, no todos recordamos los sueños y a veces los olvidamos fácilmente. No sabemos por qué, no es nada grave. De alguna manera el sistema de memoria “decide” que no era nada relevante porque para la memoria es importante saber qué guardar y qué no. Pero desde las neurociencias no tenemos mucha información sobre su significado.
- ¿Qué es la cronobiología y cómo se relaciona con todo lo que estuvimos hablando?
- La cronobiología es la ciencia que estudia los ritmos y relojes biológicos. Tenemos un reloj en el cerebro y muchos otros en todo el organismo que le dicen al cuerpo qué hora es. Con esa información nos adaptamos a un planeta que gira, tiene días, noches y estaciones.

El ciclo sueño-vigilia es uno de los ritmos biológicos más conocidos; ritmos diarios o circadianos de aproximadamente un día. Por eso el estudio del sueño es una parte de la cronobiología que tiene sus propios especialistas.
Algo importante es que si estamos con problemas de sueño y esa situación se vuelve crónica, tenemos que consultar a médicos especialistas.
En la Argentina hay profesionales del sueño que, mucho antes que medicar, van a saber qué aspectos hay que estudiar, a qué se debe prestar atención y cómo salir adelante con esto que ocupa un tercio de nuestro vida y es uno de los tercios más importantes de nuestra salud.