No hay que confundir "descanso" con "haraganería". Descansar no es "hacer sebo", como dicen algunos. El que trabaja necesita descansar porque el cuerpo se lo pide para recuperar energías y equilibrio.

Mientras algunos ven el descanso como una pérdida de tiempo, expertos destacan su importancia para prevenir estrés y mejorar el rendimiento diario.

No hay que confundir "descanso" con "haraganería". Descansar no es "hacer sebo", como dicen algunos. El que trabaja necesita descansar porque el cuerpo se lo pide para recuperar energías y equilibrio.
Si no lo hace de acuerdo a las necesidades, terminará con alguna enfermedad nerviosa como el "estrés" o con presión arterial o con cualquier otra, dado que por no descansar se ha debilitado y sus defensas naturales están bajas.
A veces se cree que el no descansar es propio de valientes, de fuertes o laboriosos. "Me levanté esta mañana a las 6, comencé a laburar y son las 4 de la tarde y todavía no paré". ¡Qué valiente el señor! ¡ Cuán meritorio que es! ¿Lo será o es un engaño? Un amigo me decía: "Para mí, descansar es perder tiempo".
Y a veces a mitad mañana por ejemplo, nos dan unas ganitas de dormir un momento pero nos da vergüenza porque parecería una debilidad. Cuando hablamos por teléfono con algún amigo o amiga en horas no apropiadas a veces decimos: "¡No me digas que estabas durmiendo!" Como si el dormir para descansar fuera un defecto o un error.
El descanso fundamentalmente es para recuperar fuerzas y prepararnos para poder seguir con la actividad. Los que vivimos en sociedades industrializadas le damos al sueño no más de 7 u 8 horas diarias, repartidas entre la noche y la siesta.
Dicen que las sociedades más primitivas, dormían un promedio de 10 horas diarias que es lo que el cuerpo necesita. Pero descansar no es solo dormir. Descansar es también "no hacer nada", o hacer otra actividad que nos relaje, como leer, hacer ejercicios corporales o escuchar música suave.
¿Se puede no hacer nada? Si creemos como dicen algunos que "el trabajo dignifica", el no hacer nada sería una indignidad. El "homo faber" (el hombre trabajador) está más metido en nosotros que el "homo ludens" (el hombre que juega y se distrae).
El descanso es necesario. Necesario para reponer energías, para volver al equilibrio perdido en el ritmo alocado de producir cosas, necesario para pensar con tranquilidad, necesario para meditar o rezar. La falta de descanso trae problemas. Todos somos conocedores de los accidentes en las rutas por falta de sueño y descanso.
O los alumnos que no rinden lo deseado porque sus diversiones no le permiten dormir adecuadamente por las noches. Y pasar la noche en vela es un acto heroico. Y el que duerme mal, come mal y se debilita, no rinde como debería hacerlo. Hay gente que cree que descansar es perder el tiempo.
Seguramente conoce a alguien que piensa así. Gente que no se permite pequeños "relax" durante el día porque "no se puede". Estos son los alienados por el trabajo, enfermos que se enfermarán más todavía. Es significativo leer en el Génesis de la Biblia que Dios después de los siete días de la Creación, descansó. Y esto habla de lo "sagrado" del descanso.
Estamos a principio del año en donde casi naturalmente todos buscamos unos días de descanso. Pretendemos reponer fuerzas para comenzar otra batalla anual, otro año de oficina, de taller, de aulas, de patear las calles.
¡Sepamos tomarnos unos días de descanso, de vacaciones! Nuestra salud nos lo pide. Y para ello no es necesario viajar lejos, quizás el patio arbolado de su casa o la quinta del amigo o esos tres días de la Agencia de Turismo.