En medio de las repercusiones por la situación judicial del senador Armando Traferri y tras la reciente presentación de una acción declarativa de certeza contra el Estado provincial, el abogado defensor Oscar Romera brindó su mirada sobre el proceso. En una entrevista, cuestionó el criterio adoptado por la fiscalía y por el tribunal, sostuvo que no existían impedimentos para un juzgamiento conjunto y explicó los fundamentos de la demanda impulsada por la defensa.
"Lo de Traferri no fue un error, fue un horror judicial", dijo el abogado Romera
El abogado defensor, Oscar Romera, se refirió a la decisión de juzgar por separado al senador Armando Traferri respecto de la causa que involucró al ex fiscal Patricio Serjal y a Nelson Ugolini. También explicó la presentación judicial realizada por la defensa.


—En estos días se habla mucho de por qué el senador Traferri no fue a juicio junto con el ex fiscal Serjal y con Ugolini. ¿Fue realmente por una cuestión de fueros?
—Claramente no. No había ningún impedimento real para que los juzgaran a todos juntos. Es más, era lo que correspondía porque se investigaban los mismos hechos. Es cierto que al principio, allá por 2020, nosotros le aconsejamos a Traferri que se amparara en sus fueros. Teníamos razones de sobra: sentíamos que los fiscales de ese entonces no eran objetivos y veíamos una relación muy extraña entre ellos y un ministro de ese gobierno que hoy, fijate vos, está en juicio por espionaje ilegal. El tiempo nos terminó dando la razón.
Pero el punto clave es este: desde octubre de 2023, Traferri ya no tenía fueros por decisión propia, él mismo pidió al cuerpo que se los retirará. De hecho, los fiscales le formalizaron la imputación recién un año después, después de que lo pidiéramos en reiteradas oportunidades. Si tenés en cuenta que Serjal ya estaba en condiciones de ir a juicio desde mediados de 2023, estaba todo servido para que se sentaran todos en el mismo banquillo. Incluso, a finales de 2023, el hoy Fiscal Regional Merlo, entonces fiscal regional ad hoc, les envió a los fiscales una nota diciendo que había que equilibrar las investigaciones, es decir juzgarlos juntos. Sin embargo, los fiscales —ellos sabrán por qué— decidieron fraccionar la causa y hacer un juicio parcial. Fue una decisión inexplicable desde el punto de vista jurídico.
—Usted dice que respeta a los fiscales, pero parece que hay algo en la estrategia de la fiscalía que no le cierra.
—Yo respeto el trabajo de los fiscales que llevaron el juicio, les tocó remar con una investigación previa que era un desastre, casi delictual. Como dice el dicho: "al don pirulero, cada cual atiende su juego". Pero tengo una intuición personal, y no tiene que ver con los fiscales que estuvieron en el estrado, sino con la sombra del Dr. Schiappa Pietra.
Él tiene una responsabilidad enorme en cómo se manejó todo. Lo curioso es que, aunque se suponía que debía estar fuera, sus superiores lo mantuvieron vinculado a la causa bajo el eufemismo de “consultor”, a pesar de que su compañero Matías Edery fue apartado en el marco de graves irregularidades. Pero él continuó como asesor y quienes recorremos los pasillos pensamos que más que asesorar hace las veces de "Chasman" que está ahí guiando la jugada. Sacá tus propias conclusiones de lo que eso significa para la objetividad de la causa. Y creemos que tiene que ver también con la decisión de fraccionar la causa, lo que terminó generando que juzguen a Traferri en ausencia. Ahora nos queda claro que fue una estrategia para condicionar.
—¿Qué es exactamente lo que presentaron con el equipo de defensa respecto del juzgamiento en ausencia?
—Presentamos una demanda contra el Estado Provincial que se llama "acción declarativa de certeza". Sé que suena técnico, pero es la forma correcta de llamarlo. Lo que buscamos es despejar una situación insólita. Te lo explico fácil: en noviembre pasado condenaron a Serjal y a un empleado judicial. Traferri no fue parte de ese juicio, no pudo defenderse, no fue escuchado, como se dice no tenía arte ni parte. Pero, increíblemente, el 70% de la sentencia se la pasan hablando de él, adjudicándole delitos y pruebas.
Eso es una anomalía grosera. Ponete en su lugar: te terminan "condenando" en una sentencia de un juicio donde ni siquiera estabas invitado. Eso no pasa en un Estado de derecho, pasa en una dictadura. Por eso demandamos al Estado; porque aunque los fiscales armen su estrategia, los que firman las sentencias son los jueces, que son un poder del Estado y tienen que ser imparciales. No atacamos lo que hicieron los fiscales, atacamos una sentencia que pifió feo al juzgar a alguien que no estaba presente.
—Algunos comparan esto con los juicios "en ausencia", como se menciona en el caso AMIA. ¿Podría aplicarse esa lógica aquí?
—Es que ahí está el horror. El juicio en ausencia es algo excepcional, solo para delitos federales como terrorismo, y no existe en nuestra provincia. Pero fijate qué locura: incluso en un juicio en ausencia o "en rebeldía" —cuando alguien se fuga o "se raja a la cuña boscosa", como decimos acá—, la ley te exige que le pongas un defensor al acusado. A Traferri lo "juzgaron" en esa sentencia sin defensa técnica y estando él siempre a disposición de la justicia.
Los jueces trataron de justificar este desvarío citando ejemplos de juicios en ausencia, pero fue un argumento totalmente desafortunado. Por eso digo que uno puede ser tolerante con un "error judicial", pero esto ya pasa a ser un horror.
—¿Hay algún antecedente de una situación así o es algo nunca visto?
—Mirá, cuando las cosas son tan obvias, uno hasta empieza a desconfiar de su propio criterio. Nos costaba creer lo que estábamos leyendo en esa sentencia. Por eso, para estar seguros, le pedimos un dictamen técnico al Dr. Alvarado Velloso, que es una eminencia total en derecho procesal. Necesitábamos que alguien de afuera nos pellizcara para saber si estábamos despiertos o no.
Su respuesta fue demoledora; no ahorró adjetivos para calificar lo mala que es esa sentencia y fue él mismo quien nos confirmó que el camino era esta demanda declarativa que estamos impulsando ahora para anular esa injusticia, al menos en lo que respecta al Senador.








